Proetarras y radicales vascos atentan contra un mitin de Vox hiriendo de una pedrada a su diputada en el Congreso Rocío de Meer

El mitin de Vox en Sestao fue aprovechado ayer por proetarras, radicales y quienes se autocalifican como “antifascistas”, para tratar de boicotearlo. Amedrantando a los simpatizantes del partido demócrata, los violentos llegaron a lanzar una piedra a la cabeza de la parlamentaria nacional Rocío de Meer, que la alcanzó en su ceja izquierda causándole una brecha. Su rostro ensangrentado apareció desde ese momento en las portadas de cientos de medios de periódicos, en los informativos de televisión y profusamente divulgada en las redes sociales.

Es la imagen de una democracia española que va tomando derroteros por los que se convierte poco a poco y peligrosamente a los más graves radicalismos. La mayoría de las veces están vergonzosamente inducidos y animados por una ultraizquierda que no se resigna a la realidad de los escasos votos que obtiene en las distintas elecciones.

Con la excusa de autodenominarse “antifascistas”, unos quinientos exaltados se presentaron en el mitin de Vox para pincharlo. Pretendieron derribar la moral del presidente del partido demócrata, Santiago Abascal, que intervino ante sus simpatizantes, y que echó agallas frente a los radicales fumándose un puro, en cuya vitola podían verse los colores de la bandera española.

A Santiago Abascal no le cupo duda que la culpa de lo ocurrido se debía a los responsables de la Ertzaintza, ya que el dispositivo policial no evitó las agresiones físicas y hasta puso difícil que  quienes querían participar en el acto de Vox disfrutaran de un derecho constitucional.

Con los de Sestao ayer, en su Plaza de San Pedro, Vox suma estos incidentes gravísimos a los padecidos el pasado fin de semana también en el país vasco, en Bilbao y en San Sebastián.

Abascal ha declarado que “lo que ha hecho la Consejería del Interior es una vergüenza y le vamos a meter una querella porque claramente ha tratado de impedir el acto”.

A duras penas, los dirigentes de Vox han podido salir del lugar a costa de que la Brigada Móvil dispersara a los radicales proetarras y ultraizquierdistas.

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