El retrablo cerámico de la Virgen del Rosario de la Iglesia de San Julián ha amanecido este jueves con una pintada contra la inmatriculación de bienes a nombre de la Iglesia. Se presiona así a la institución para que “devuelva” bienes como la Catedral, la Giralda y el Patio de los Naranjos

El pasado mes de febrero se constituía en Sevilla la plataforma contra las inmatriculaciones de la Iglesia que pretende la devolución de aquellos inmuebles que este colectivo considera que la Iglesia Católica puso a su nombre aprovechando un vacío legal de la Ley Hipotecaria pese a no tener título expreso de propiedad sobre ellos. Entre los edificios afectados se encuentra la Catedral de Sevilla, la Giralda y el Patio de los Naranjos que deberían pasar a titularidad pública en el caso de que esta plataforma consiguiera sus objetivos.


Y desde febrero y hasta hoy la plataforma ha conseguido avanzar. En febrero, al poco de constituirse, forzaba la aprobación de una moción en el pleno del Ayuntamiento de Sevilla, auspiciada por IU y Participa Sevilla para solicitar al Registro de la Propiedad un listado completo de los bienes inmatriculados por la Iglesia a su nombre, llevando hasta las instituciones una iniciativa considerada surrealista al poco de su constitución. Han solicitado también reunirse con la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz y con el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, encuentros que hasta el momento no se han producido.

Si bien se desconoce el autor o autores de la pintada en San Julián, parece evidente que el acto vandálico sirve como elemento de presión a las autoridades civiles y eclesiásticas para que desvelen el listado de bienes inmatriculados a nombre de la Iglesia desde 1978. La plataforma es especialmente crítica con el prelado sevillano al que acusan de “beneficiarse de una ley inconstitucional” para inmatricular la Mezquita Catedral de Córdoba, y el conjunto monumental de la Catedral de Sevilla, Patio de los Naranjos y Giralda “por 30 euros”.


Sobre este particular se manifestó en febrero monseñor Asenjo. “No existe ningún inconveniente en la diócesis, parroquias o hermandades en que se acceda a esa información porque no hay nada que ocultar”, afirmó el arzobispo subrayando que la Iglesia “ha cumplido la ley” y que el proceso de inmatriculación “se desarrolló conforme a la ley”.