La formación política denuncia que esta intervención municipal se ha financiado en parte con fondos europeos, a través de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, destinados a la reforestación y la restauración de zonas verdes. “El resultado es una vez más una zona dura con un muro que divide la ciudad”, según la edil Susana Serrano.

La actuación realizada se limita a la construcción de un vallado alrededor del trazado del arroyo  y una serie de pasos elevados sobre el mismo. En esta actuación, no ha sustituido la actual cubierta, en situación ruinosa, ni se ha recuperado este área como zona verde para el barrio, tal y como reclamaban las entidades vecinales, según especifica el Grupo Municipal de Participa en un comunicado.

Estas actuaciones acaban de ser recepcionadas por el Ayuntamiento de Sevilla después de que se suscribiera un convenio en 2003 entre la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el Ayuntamiento de Sevilla para poner en marcha un Plan de Restauración Hidrológico-Forestal y de protección de cauces en el municipio de Sevilla. Dentro de este programa se incluían también intervenciones como las del parque Guadaira o el parque Tamarguillo.


Además, esta intervención sobre el cauce del Ranilla, que se termina 14 años después de la firma del convenio, estaba financiada en un 75% por la Confederación, gracias a fondos FEDER de la Unión Europea, y un 25% por parte del Ayuntamiento. En este sentido, Participa Sevilla recuerda que durante años el Ayuntamiento no aportaba su parte y se produjo un litigio entre ambas administraciones para poder terminar las obras.

Unas actuaciones que deberían haber concluido ahora con la inauguración de un nuevo espacio verde, tal y como reclamaban las entidades vecinales, que conformara el ‘Gran Parque del Este’, avanzando así hacia la configuración de un cinturón hidroecológico que rodeara la ciudad. En los presupuestos de 2017, se aprobó una partida presupuestaria de 80.000 euros a propuesta de Participa Sevilla para iniciar los estudios necesarios para la creación de este cinturón que uniera los arroyos y canales que discurren por Sevilla.

Un nuevo foco de inseguridad

Es una actuación sin ningún tipo de sentido, tanto en lo ambiental, como en lo social”, ha lamentado la portavoz de Participa Sevilla, ya que, además de crear un nuevo muro que divide dos zonas de la ciudad, supone una ocasión perdida para reverdecer los espacios públicos y amplía el número de espacios duros que pueblan la ciudad.

Desde Participa Sevilla lamentan también que esta intervención haya creado varias ‘ratoneras’. Así se denomina en el barrio a los pasos construidos para cruzar el arroyo, porque los consideran nuevas zonas peligrosas para el vecindario, especialmente de noche, ante la falta de iluminación, de actividad y de visibilidad. “Desde hace meses, el vecindario del Parque Tamarguillo protesta ante los problemas de seguridad que existen y esta actuación viene a empeorar estas circunstancias”, ha concluido Serrano.