Nueve meses antes de la pandemia, el Gobierno desmanteló el hospital de campaña más moderno y capaz del mundo preparado para guerras NBRQ

Justo un año después de su primera toma de posesión como presidente del Gobierno, en junio de 2018, tras la moción de censura a Mariano Rajoy, el nuevo gobierno tomó la decisión el 19 de junio de 2019 de eliminar la unidad militar hospitalaria más capaz del mundo perteneciente al Ejército español (AGRUHOC), un operativo de nivel 3 para la OTAN, la más alta calificación.

Estaba equipada con la más alta tecnología y preparada para desplegarse en casos NBRQ, o sea, de guerra Nuclear, Bacteriológica, Radiológica y Química. Su coste ascendió en su día a casi 30 millones de euros.

No supieron prever que nueve meses más tarde, en marzo de 2020, la AGRUHOC habría podido ser una ayuda eficaz y de importancia capital para hacer frente a la pandemia de coronavirus que estaba por llegar y aun hoy podría seguir actuando y desplazándose a aquellos territorios más infradotados de España o con un repunte desproporcionado.

De hecho, aunque nunca llegó a intervenir desde su entonces reciente creación, se barajó su activación en una sola ocasión, cuando se registró la alarma por la posible expansión del ébola en 2014 durante la primera legislatura de Mariano Rajoy, sin necesidad de que llegara a actuar.

Integrada en la Brigada Sanitaria (BRISAN), dicha Unidad, con el rango de tamaño de un Regimiento y con un coronel médico al mando de la misma, contaba con el más moderno equipamiento y la más alta tecnología médica y se adquirió durante la etapa de Carmen Chacón como ministra de Defensa.

Al desaparecer la citada Unidad, el comando de la OTAN rebajó la clasificación para el operativo sanitario español del Ejército de Tierra a nivel 2, lo cual da idea de su importancia en operaciones de ese tipo.

La razón de su cierre no fue otra que los continuos recortes que se venían efectuando desde muchos años antes al presupuesto de Defensa, lo que dificultaba cada vez más el mantenimiento del equipo de campaña y de su plantilla.

El hospital de campaña del que disponía la Unidad era susceptible de desplegarse en cualquier lugar del mundo y podía dotar la función logística de sanidad a una gran unidad tipo División o, excepcionalmente y debidamente reforzada, a una gran unidad tipo Cuerpo de Ejército.

El hospital de campaña podía atender hasta 80 bajas de urgencias por día, con una capacidad de hospitalización de 96 camas en todas las especialidades y 16 camas UCI, pudiendo realizar hasta 20 intervenciones quirúrgicas al día, tanto de cirugía general como especializada.

Todo aquel equipamiento fue dispersado finalmente entre el resto de unidades logísticas pertenecientes a la BRISAN, pero no pudiendo conservar aquellas potencialidades conjuntas que habrían podido jugar un papel fundamental, no sólo atendiendo a pacientes del cuerpo militar, sino también a la población civil.

Aunque personal militar realizó un amplio despliegue en tareas esenciales durante los primeros cien días de confinamiento, el gobierno continúa sin poner a pleno rendimiento las capacidades de las que dispone el Ejército español para prestar más servicios, como por ejemplo en la campaña de vacunación emprendida desde finales de diciembre, aunque ahora parece haber quedado claro que no ha requerido de sus prestaciones debido a que, una vez más, ha quedado demostrada la incapacidad para adquirir en el mercado el número de vacunas suficientes para continuar el ritmo de vacunación anunciado.




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *