“No deja de ser ridículo el intentar favorecer el retorno de los médicos que se fueron sin suturar antes la herida e impedir la sangría de los que estamos”
Entrevista a Manuel Cancio, médico de Atención Primaria

– Es usted médico de familia. ¿Conoce el usuario qué es la atención primaria?

– Entiendo que no. A la atención primaria, se le ha puesto el calificativo de “puerta de entrada “al sistema de salud. Es demasiado simplista. Es algo más que una “puerta”, es algo más que un paso al interior de una casa, es la primera casa del paciente, donde se le recibe, se le escucha, se atiende e incluso se le arropa y consuela, a veces, con problemáticas que se nos escapa de lo puramente sanitario.

Mi opinión es que es desconocida incluso para el político responsable en reglamentarla. No es la puerta de entrada a la atención especializada, como algunos usuarios creen. Es un verdadero “compañero” en el devenir del paciente a lo largo de toda su vida. Esa continuidad y longitudinalidad, junto con la accesibilidad, coordinación e integralidad, marcan la razón de ser de esta, que lo es, especialidad. Nada más y nada menos que nuestra salvaguarda, vuestro vigía durante toda nuestra vida.

Al médico de cabecera, médico de familia, médico general… solo lo conocemos, a veces, cuando acudimos a su consulta, de forma programada o de urgencia, así como lo llamamos a nuestra casa; somos los responsables de la promoción, prevención y rehabilitación, no solo de tratamientos.

En definitiva, una asistencia centrada en la persona.

– El personal no deja de quejarse en las redes de que el servicio “Salud Responde” no funciona como es debido (no se responde el teléfono, no se dan citas…) ¿Cuál es la realidad?

– Es un servicio que se puso en marcha en el 2003 como una forma más de facilitar la accesibilidad al sistema de salud. La información que a mí me llega es desigual. Me dicen algunos usuarios que no han tenido problemas para concertar una cita, por ejemplo, para la vacunación de la gripe de este año, y otros que llevan días intentando contactar con su médico. Seguro que, en la situación actual, desconocida por su magnitud e incidencia anteriormente, no hay medida que fuera eficiente como nos gustaría al sanitario o al usuario.

La falta de personal y quizás una mejor gestión de los medios, dimensionando de forma adecuada las plantillas administrativas. Quizás se infrautiliza otros profesionales, no hace falta ser sanitarios, que podrían dedicarse a la gestión de citar desde consultas presenciales a dar consulta para realizar una prueba complementaria.

– ¿Asistencia telemática?

Sería ridículo por mi parte no tener en mi “maletín” lo telemático.

Las tecnologías actuales nos impregnan, como no, también a la medicina actual. SÍ a la telemedicina, pero NO como sustituto de la consulta-entrevista personal, sino como un arma más, un medio más en la relación médico-paciente. La telemedicina ya lleva instaurada en nuestra comunidad desde hace años.

La teledermatología es un fiel ejemplo del uso de la misma, ya que la imagen es el patrón fundamental para el diagnóstico de las patologías dermatológicas. Supone diagnosticar, por parte del dermatólogo, sin acudir en primera instancia ahorrando desplazamiento que podrían ser innecesarios, suponiendo inmediatez en el diagnóstico y un tratamiento ágil. Eficiencia.

Dado mis años de ejercicio, he trabajado desde la sanidad militar hasta en zonas rurales de la sierra y en ambos casos, una telemedicina, por ejemplo, la asistencia desde un barco de la Armada en alta mar o una zona rural alejada de especialidades a más de 100km del pueblo. No obstante, a mi parecer no debe sustituir a la consulta tradicional donde la cercanía, la palpación, el olor e incluso la mirada son fuentes para el diagnóstico que serían impensables en la lejanía de una cámara. El acercamiento físico es parte del arsenal diagnóstico y no digamos en el tratamiento. Tengo alumnos de prácticas de tercero y sexto de medicina a los que siempre pretendo transmitir que el paciente lo es desde que toca la puerta, anda, se sienta, mira… todo ello nos da información que nosotros traducimos, porque no, con el arte de la medicina.

– ¿Los ambulatorios están a punto del colapso? ¿Cuántos médicos faltan? Solo se dice que faltan. Pero, ¿cuántos?

– Los centros de salud, como el resto de la estructura sanitaria, están en una situación límite que solo se sostiene por la “casta” especial del sanitario, sin olvidarnos nunca del personal administrativo, limpieza, etc. Se antepone el ”sacar el trabajo” como compromiso para con los demás. El riesgo que corremos y el que corren nuestros familiares se nos olvida. Echamos horas de más, muchas, que la propia administración desconoce a veces. Esta labor sorda diaria y mantenida compensa la falta de medios humanos. Los médicos no faltan ahora, faltan desde hace años, bastantes años, y faltan aun habiéndolos. Faltan porque las condiciones, el maltrato y el desprecio ha causado la herida del exilio a otros países. Esta condición ha sido fuente de la política, de políticos que estuvieron y que ahora cogen el estandarte de defender, desde la sorpresa, que faltan médicos y que hay que solucionarlo YA.

¿Y antes, cuándo hacían la política sanitaria?

Faltan los suficientes para que funcionen sin sobrecargar los centros de salud y hospitales.

– ¿Desde cuándo existe esta falta de personal sanitario? ¿Es tan solo debido a la pandemia?

– Es distinto la falta de personal que la falta de personal contratado hace más de 14 o 15 años, que el personal sanitario y no sanitario, vuelvo a repetir que me gustaría generalizar, se sustituye en un porcentaje ínfimo. Baja por enfermedad, vacaciones, reducciones de jornada, días de permiso o excedencias, ha sido “arreglado” conjugando dos verbos: acumular y repartir pacientes al resto del personal que queda en el centro. Esta ha sido la política, que hasta hace unos años, imperó como baluarte de la “buena gestión”. Se ha utilizado la vocación del médico como marchamo que les ha permitido exprimirnos a su antojo.

El médico se ha ido no solo por dinero, sino por el sentirse explotado, mal pagado, y con unas condiciones sociales en las que las faltas de respeto ha sido una tónica no tan desdeñable por parte de la propia sociedad.

A este se le exige la inmediatez, sin límite y sin demora. No importa la situación real de los profesionales, la pandemia solo ha puesto de manifiesto lo que el egoísmo presenta en un escaparate. Sin harina no hay pan. No había médicos suficientes, pero se daba asistencia, y no precisamente mala, a nuestra costa. Ahora hay poquísima harina para el pan, para mucho más pan que hacer. No podemos más porque ya antes no podíamos dar más.

Escucho en algunas tertulias televisivas como periodistas afamados con la alegría que da el desconocimiento, que ”cómo puede ser que no se les sustituya, que hay que contratar más personal”. ¿Ahora se preocupan que al sanitario no se le sustituye? El desconocimiento previo a esta situación extrema real, hace decir estas tonterías. Aún no he escuchado a nadie, ni políticos, ni agente social, que entone el mea culpa como responsable del por qué se han ido a otros países.

– El PSOE ataca ahora sin piedad a la Junta de Andalucía del PP en materia sanitaria…

– ¡La política! Procuro ser objetico en todo lo importante de mi vida y subjetivamente sensato en perdonar a los demás. Llevo más de 20 años expresando en artículos, comentarios, denunciando la situación de la sanidad y de los sanitarios de Andalucía. Le diré que hace 4 ó 5 años un cargo directivo de la provincia de Huelva, en su despacho, con tono y mirada algo desafiante, me “aconsejo” diciéndome “que no es bueno unir la política con la sanidad”.

¿Sabe por qué? Porque mis artículos denunciaban la injusticia, el abandono de una población que yo entendía que no era de segunda, y al mismo tiempo, el machaque de los profesionales teniendo que atender a dos poblaciones a la vez. Por todo esto entenderá que, como he dicho en otras ocasiones, mi color político es el blanco el de mi bata. Soy fácil para perdonar.

A esta altura de curso de mi vida no temo represalias, porque creo que el legado más grande que puedo dejar a mis hijos es el de la valentía de luchar en lo que uno cree, huyo de la comodidad de que luchen otros.

Dicho esto, reanudar aquí que la corriente política que durante treinta y tantos años formalizó la sanidad de Andalucía, los que hacían contratos al 25/30% mes a mes e incluso por un día, los que anteponían el gasto farmacéutico a cualquier otra jerarquía para valorar a un profesional… Muchos directores de entonces, que no eran más que una correa de trasmisión de aquella dinámica política, están hoy quejosos de las secuelas de sus propios “lodos”.

Todos estos políticos son los que dicen frases de tan mal gusto que en vez de gastar dinero en vigilantes de la playa este verano por qué no se contrataban más docente y médicos, ¿ahora se lo plantean como línea estratégica?

– ¿Qué opina sobre la nueva ayuda que ha anunciado el Gobierno de Sánchez para la vuelta a España de los miles de médicos que se fueron a trabajar a otros países?

Lo único que yo sé es que el MIR 2021 se celebra el 27 de marzo y que aumentan a 10.001 plazas (MIR, enfermería y farmacia) un 3,2% más que el del 2019/2020. “Los nuevos profesionales sanitarios en formación podrán incorporarse con meses de antelación para apoyar la atención especializada de los servicios de salud”. Sublime. Se adelanta unos meses para que un personal en formación que, en definitiva, demanda por su carácter discente, más atención del docente, sean un APOYO. Ya quieren que los primeros meses de formación sean una mano de obra… que apoyen.

La otra incuestionable medida y de “alta política de gestión” es la de nuestra ministra de trabajo Yolanda Díaz: prevé contar con ayudas para los titulados que regresen. “Se abonarán los gastos de desplazamiento”… para luego pagarle un sueldo escuálido, de vergüenza, para que se queden.

No deja de ser ridículo el intentar favorecer el retorno de los que se fueron sin suturar antes la herida e impedir la sangría de los que estamos y los que somos, y para ello hay que mejorar las condiciones tanto económicas como laborales. Porque no lo olvidemos, no puede tomarse ninguna medida sin ampliar los presupuestos en Atención Primaria que hoy manejan.

En definitiva: más MIR formados para ejerzan allá, y retorno de allá para que ni se planteen, en estas condiciones, volver acá.

Ustedes, grandes nómadas de la realidad, quieren que un médico que se fue, por ejemplo, a Francia, donde se les facilito en su momento una vivienda provisional gratis, hasta que encuentre la suya; se le eximió del pago a la hacienda francesa por una serie años hasta que se consolidaran en el país; se les aseguro unos sueldos mínimos anuales que oscilan entre 90.000 y 120.000; se les facilita colegio y trabajo a los hijos y parejas… ¿ustedes quieren que vuelvan?

En este país para formar a un médico, además de obtener una impresionante nota en la selectividad para su acceso a la facultad, se necesitan 6 años de carrera y 4 años como mínimo, previo aprobado el MIR, para la especialidad. Cuando salga a sus 27/28 años con contratos precarios, sobrecarga de trabajo… por un módico precio de no más de 2.000 euros. ¿Formar una familia, cómo, dónde? …manijeros sin escrúpulos. Esta es la alternativa para solucionar la falta de médicos.

Todavía podría estar esperando un mínimo reconocimiento el Dr. D. Fernando Arenzana Seisdedos, sevillano, científico reconocido mundialmente y director del instituto Pasteur en China. El desdén se paga y, desde estas humildes letras, apelo a la Junta de Andalucía para que no olvide a un andaluz de bien.

– Se están construyendo o rehabilitando hospitales. En el caso de Sevilla el Hospital Militar, abandonado durante años por la Junta de Susana Díaz, ¿Cree que es una solución para los momentos actuales que atraviesa la sanidad?

– Para los actuales y venideros. Ampliar estructura sanitaria es ampliar expectativas para los pacientes. Este hospital, cuando se entregó, se hizo y estaba preparado en “orden de combate”, listo para ser utilizado y/o remodelado para nuevas exigencias. Eso era facilitar y había que complicarlo dejándolo abandonado a manos de los hurtos y de la descomposición de sus instalaciones. Otra vez la política devastadora de la falta de actitudes y aptitudes del político… que paguen otros. Acusamos determinadas políticas de utilizar estructura sanitaria privada, con desvío perverso de lo público y, al mismo tiempo, hemos dejado que se marchitase un hospital que nos cedieron, coste 0, para uso público, durante más de 15 años.

Sé, sabemos, que en la actualidad se está rehabilitando, por parte del nuevo gobierno de la Junta. ¡Naturalmente que lo apoyo! Pero también sin olvidarnos que hay que llenarlo de personal sin descabalgar a otros hospitales. Hay predisposición para hacerlo bien y creo que coherencia. Siempre animo y apelo a la importancia de contar con los profesionales en la organización y coordinación de la sanidad.

– ¿Economía o Salud?

Sin salud no hay economía. La salud es biopsicosocial, no es poco. Pero es cierto que la economía, la buena planificación, hace que podamos tener una salud, un sistema de salud, coherente con la realidad social que tenemos y tendremos. Lo limitado, lo finito del coste de la salud, su conocimiento, tenemos que hacerlo llegar a quien va dirigida. Hacerles ver que “para eso pago” no significa que nos permita abusar de unos medios que, si se utilizan de forma adecuada, redundará en la calidad de todos.

Ya he dicho en repetidas ocasiones que la sanidad no es un cheque en blanco al portador (usuario), que firma la administración y que paga el sanitario.

– ¿Son los pacientes los primeros enemigos de los médicos a pesar de los aplausos de la primera ola de la pandemia?

 – Hace unos meses decía en un artículo que no quería ser un héroe ni tenía que serlo.

No los llamaría enemigos. No tendría sentido ser médico y considerar el objeto de tu vida, tu profesión como un enemigo. Pero sí a veces egoístas que demandan el aquí, el ahora y el ya, sin saber de las posibilidades reales. En otras especialidades no se comportan así. Al ver en algunas ocasiones a pacientes que no son de mi cupo y que vienen para verlos de urgencias cuando se les pregunta quién es su médico y responder no lo sé, me molesta.

Conocen los nombres y cuitas de sus futbolistas y no conocen a quién oferta toda una vida, en cuidarle solamente, su vida. Me enfadan cuando pierden la paciencia de 10 minutos (causa muchas veces de agresividad hacia el sanitario) en la sala de espera y después esperan dos días, en tienda de campaña, para una entrada de su artista favorito. ¿Cómo enseñar a valorar en esta sociedad?

No son enemigos, pero a veces sí son crueles cuando les escuchas decir “no hacemos más que hablar por teléfono”… consulta telefónica, presencial, urgencia, seguimiento…

– Y entre los mismos sanitarios, ¿hay enemigos?

Yo diría que hay desconocimiento. A veces son ajenos a la realidad cotidiana de la Atención Primaria y a la sobrecarga que produce determinados gestos y actitudes por parte de la especializada. Cuando se relegan determinadas actividades (recetar o derivar a otra especialidad) que ellos mismos consideran oportuno, con esa frase que tantas veces nos repite el paciente: “me ha dicho que ya eso mi médico de cabecera”. Van en contra de la pretensión de acto único y en sobrecargar, más, los 5 minutos por paciente que tiene el médico de familia. No podemos ni debemos ser el desahogo de la precariedad de otras especialidades. La nuestra ya tiene suficiente con la labor de procesos asistenciales que ya tiene coste y que, en muchas ocasiones, el resto de especialidades desconoce. Si llevar crónicos (hipertensos, diabéticos…), control del niño sano, cirugía menor, teledermatología, embarazo, planificación familiar, citología, deshabituación tabaco, consulta a demanda, urgencias, consulta a domicilio, la enfermería con toda su tarea (encomiable), seguimiento de crónicos, curas en el centro y a domicilio, vacunaciones, educación para la salud… la trabajadora social atendiendo toda la demanda (que no es poca) social… En mi opinión hemos hecho un monstruo que crece cada vez más, que está desnutrido y cada vez más falto de recursos.

Nuestra labor docente con alumnos de 3º y 6º de medicina, así como con médicos residentes de la especialidad, no quiero olvidarla, es otro aderezo más al quehacer diario de nuestra actividad.

¿Qué recomienda a sus pacientes? ¿Qué puede hacer el ciudadano de a pie ante la falta de medios sanitarios?

– Suelo hablar con ellos, desde siempre, de las circunstancias en las que se encuentran en muchas ocasiones los sanitarios. Al menos en mi cupo de pacientes suelo encontrar comprensión y, siempre también, palabras poco agradecidas hacia el político.

Les insisto en la utilización de los recursos de los que disponen de forma adecuada y proporcionada… algo deja.




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