El proyecto ‘CartujaQanat’ -en el que investigadores de la Universidad de Sevilla (US) colaboran con el Ayuntamiento de la ciudad y la empresa metropolitana de aguas, Emasesa-, propone reactivar el diseño bioclimático que la Exposición Universal de 1992 implantó en la Isla de la Cartuja de Sevilla.

De esta manera, el citado proyecto propone utilizar el agua del subsuelo con el fin de generar nuevos microclimas urbanos que ayuden a combatir las consecuencias del cambio climático, según informa la US en un comunicado en el que explica que la Unión Europea ha mostrado su apoyo a esta iniciativa de transformación urbana, y ha concedido una financiación de cinco millones de euros para su desarrollo.


Desde la US recuerdan que durante la celebración de la Expo 92 se implantaron en el entorno de la Isla de la Cartuja diversas estrategias de control climático en el espacio público encaminadas a suavizar el efecto de las altas temperaturas.

Muchas de ellas, desarrolladas en aquel momento por investigadores de la Universidad de Sevilla, fueron objeto de reconocimiento internacional por su aportación al diseño bioclimático, si bien desaparecieron tras la finalización del evento, y, ahora, los impulsores de ‘CartujaQanat’ pretenden “reactivar aquellas ideas e implementar nuevas propuestas para fomentar el uso de la calle como dinamizador social”.

En concreto, el proyecto prevé la construcción de un nuevo espacio urbano en la calle Marie Curie destinado a acoger la vida pública de los trabajadores y visitantes del Parque Científico y Tecnológico de la Cartuja. Este nuevo espacio será el escenario de las actuaciones encaminadas a “revitalizar la vida en la calle ofreciendo condiciones de confort en espacios abiertos durante las estaciones más calurosas de Sevilla”, y el diseño cuenta con la participación de la US, el Ayuntamiento de Sevilla -a través de la Gerencia de Urbanismo y Emasesa-, el CSIC, el Parque Científico y Tecnológico Cartuja y la Fundación Innovaser.

El proceso de ‘CartujaQanat’, que se repetirá diariamente, comienza cada noche con la extracción de aguas subterráneas. El objetivo es aprovechar la baja temperatura a la que se conservan bajo tierra para usarla como agente enfriador. El agua pasa a almacenarse en un ‘qanat’, una acequia construida bajo la superficie para este proyecto. Allí, se mezcla con el aire para conseguir reducir la temperatura de éste. Posteriormente, con la salida del sol y la llegada de las horas más intensas de calor, ese aire volverá a la superficie “para suavizar la temperatura del entorno habilitado en la calle”.

De forma paralela, los investigadores también proponen trasladar el agua extraída del subsuelo a la superficie y, mediante fuentes y otras estructuras hidráulicas, usarla directamente para refrescar el ambiente en el nuevo espacio urbano creado dentro del proyecto ‘CartujaQanat’ y “hacerlo vivible durante las horas de la larga temporada cálida que presenta el clima de Sevilla, acrecentadas como consecuencia del cambio climático”.

‘CartujaQanat’ y su espacio rediseñado en la calle Marie Curie del Parque Científico y tecnológico de la Cartuja serán “un escaparate de que es posible mejorar el ambiente urbano basándonos en el legado cultural, de forma sostenible, rentable y eficiente, y con la participación de todos en la adaptación del cambio climático”, según apuntan desde la US.