Maruja Vilches: “El Polígono Sur necesita una limpieza a fondo y con intervención ministerial”

Ha hecho de la ayuda a los desheredados su hoja de ruta en la vida. Durante trece años dirigió la asociación “Fraternitas” del Consejo de Cofradías. Ahora espera que le den el NIF a la asociación “Maruja Vilches por el Polígono Sur” para seguir ayudando a los que no tienen nada.

-Me puede decir qué es lo que le ha pedido a los Reyes Magos.

-Le he pedido que me preste ayuda para conseguir los objetivos de la asociación y seguir ayudando al Polígono Sur.

-Yo creo que al Polígono Sur le harían falta cuatro o cinco reyes para dejar de ser lo que es.

-Le hace falta inteligencia y gente comprometida para llevarlo por otros derroteros que no sean los actuales.

-Hablando de reyes, Felipe VI, durante su visita a Sevilla, se interesó por saber qué pasaba en uno de los barrios más deprimidos de Europa. ¿Usted que le contó?

-Majestad aquí hay familias que no tienen lo necesario y primordial para seguir viviendo. Y también le dije que hay vicios que se comen al barrio.

-Por ejemplo…

-La droga, el cultivo de marihuana en los pisos del Polígono Sur. Y el tráfico de armas y la exclusión social.

-Creo que le pidió que la banda de música del barrio fuera considerada “real” y que le dijo que eso estaba hecho.

-Su Majestad no dudó en conceder ese título a la banda de música de Nuestra Señora de la Esperanza.

-En el Polígono Sur hay gente muy valiosa dando lo mejor de su vida en asociaciones como Alalar, Fraternitas, Atenea y Entre amigos. Y pese a tanto esfuerzo no es suficiente. ¿Tiene solución?

-Aunque las instituciones están trabajando activamente, es la Iglesia la que llena los carritos de comida, la que crea talleres para la reinserción social y la que ofrece recinto de ocio seguro para la juventud.

Quiero pensar que cambiar las cosas tiene su tiempo. Algo se ha avanzando porque hasta hace poco no había servicios de Tussam, Lipasam, Correos…

-Es lo mínimo que puede tener un barrio: que los autobuses lleguen, que la limpieza se haga y que las cartas lleguen a los buzones.

-¿Alguna vez ha sufrido algún percance desagradable en el barrio?

-Nunca.

-Se lo digo porque usted apunta siempre a dar. Quiero decir que nunca negó que la droga y el tráfico de armas controlan el barrio y hacen llegar dinero a las casas donde no lo hay.

-Y seguiré denunciándolo hasta que logremos erradicar esos vicios que destrozan a los buenos vecinos que se ven afectados y amenazados.

-¿No ha pensado alguna vez que para algunos vecinos son ustedes el enemigo y los amigos lo son los que circulan en coches de alta gama por el barrio repartiendo dinero fácil y drogas para el trapicheo?

-Por una parte entiendo que nos vean como sus enemigos. Por otra deberían entender que estamos allí para ofrecerles una vida digna, al margen de la delincuencia y los conflictos con la Ley.

-¿Cree que esos negocios están en manos de los grandes clanes étnicos que reparten el trabajo sucio en el Polígono sur?

-Sin dudas ninguna. Y eso se sabe y se conoce en el barrio. También lo saben los abogados penalistas que trabajan con estos casos. El barrio necesita una limpieza a fondo, con intervención ministerial.

-La pandemia no ha hecho sino agudizar las lacras del barrio. Por ejemplo: el hambre, la necesidad. ¿A cuántas familias le hace llegar usted un carrito de comida semanalmente?

-Aproximadamente a seiscientas familias. Y lo conseguimos gracias a la intervención y coordinación del comisionado del Polígono Sur, a Jaime Bretón y su equipo.

-Durante trece años ha estado usted al frente de Fraternitas, dependiente del Consejo de Cofradías. ¿Dejó el cargo porque entendió que su ciclo había finalizado o la invitaron a que lo dejara?

-Me invitaron a que lo dejara debido a que cumplí mi ciclo. Mi amor al consejo sigue intacto y dejé muchos amigos que han comprendido y valorado lo que hice.

-¿Le produjo melancolía salir de Fraternitas?

-Mucha. He estado trece años trabajando bajo sus siglas. Es lógico que me produzca tristeza.

-Pero usted no puede vivir sin el Polígono Sur. Y ha fundado la Asociación Maruja Vilches. ¿Dígame qué es lo que más le gustaría conseguir de manera inmediata para el barrio?

-Seguir con el suministro semanal de comida para seiscientas familias y abordar su integración laboral.

 

Gracias por todo.
Maestra de literatura, a sus ochenta años, tiene la fuerza de un soneto de Quevedo y la sensibilidad de una rima de Bécquer. Ha enseñado que las mejores novelas se escriben en el papel de la realidad. Y no hay otra más dura que la que ha encontrado para darle sentido a su vida: la pobreza y la marginación. Pone semanalmente un carrito de comida a seiscientas familias del Polígono Sur. Y ahora quiere buscar la fórmula para darles oportunidades laborales. Fue la primera hermana mayor de una hermandad sevillana, Los Javieres. Fue, igualmente, de las primeras hermanas nazarenas en hacer estación de penitencia. La empresa “Díaz Cadenas” comercializará un aceite extra virgen con su nombre para dotar de fondos a su asociación. Colaboran con su labor solidaria hermandades, instituciones, particulares, colegios, entidades financieras, el Rotary Club, la firma Ybarra, el Ateneo, la hostelería y los servicios sociales municipales. Solo tiene palabras dicha con el corazón para agradecer tanto y tanto.




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