Los souvenirs más españolazos de las ventas de carretera son catalanes

Pueden servir, tal vez, como regalos navideños, aunque en realidad son los souvenirs turísticos más rancios y carpetovetónicos que quepa imaginarse. Botellas de sangría con forma de guitarras flamencas con sombrero de ala ancha en el tapón, toros y toreros rellenos de la bebida más representativa para los turistas, cintas y divisas taurinas con los colores de la bandera española como adorno, a mayor gloria de la españolidad. Su centro de producción se encuentra en la provincia de… Barcelona.

Las fotos están hechas en una de las más conocidas ventas de carretera de la autovía del 92, a la altura de Loja (Granada), y figuran, junto con las de flamenquitas y toritos de Chiclana (cuya empresa cerró hace unos años), el célebre cachirulo con la leyenda “aquí no se fía”, la boina, etc., entre los objetos de recuerdo más castizos que puedan adquirirse todavía de aquella España en la que el turismo internacional comenzó a crecer y que políticamente el régimen de Franco agrupaba bajo el lema “Una, grande y libre”.

En estos tiempos de nacionalismos exacerbados que extorsionan al Estado, Cataluña quiso prohibir los toros de Osborne que adornan nuestras carreteras y fueron declarados en Andalucía Bien de Interés Cultural, para su protección, cuando aún el PSOE andaluz no era una pieza más del engranaje separatista al servicio de Pedro Sánchez. Y hace seis años, en 2014, el Ayuntamiento de Tarragona prohibió vender flamenquitas y toritos en las tiendas de souvenirs para los turistas para evitar la ‘contaminación’ españolista a ojos del turismo

Sin embargo, por sorprendente que parezca, hete aquí que, al dar la vuelta a las cajas de estos souvenirs que se venden en las ventas de carretera del territorio patrio, como en esta de Loja, se puede comprobar que el lugar de fabricación de estos productos no es otro que… ¡¡¡BARCELONA!!!

La empresa se llama Eurobodegas, S.L., tiene su sede en la Calle Industria, 15 de la localidad de Teia (08329-Barcelona) y entre sus productos se encuentran ‘joyas’ tan españolazas que hacen saltarse las lágrimas, como estas de las fotos de SevillaInfo…

 

 

Y es que seguramente, como alguien dijo, no hay nada más españolazo que esos pujoles, los arturmases, los junqueras y puigdemones, junto a esos aitores, oteguis, arzalluzes, etc., que juntos constituyen un compendio de pura picaresca española, que es tal vez nuestro producto más típico y exportable al menos desde el siglo XVI.

Estafadores profesionales, cabezotas ocntumaces, embusteros aquilatados, tramposos de leyenda, impostores permanentes, secuaces de la tranfulla…




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