Los sevillanos se ambientan mientras la Junta no comparte el plan de abril del Ayuntamiento 
El gobierno andaluz desconcierta con su arbitrariedad y falta de criterio en las medidas

Continúa la tensión entre Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Sevilla, provocada por la iniciativa municipal de exornar lugares del centro como las plazas del Salvador y de San Francisco con adornos de inspiración ferial, como los altos postes del Real engalanados con guirnaldas de romero, farolillos y bombillas. El malentendido que, según el alcalde, ha causado su iniciativa, haciendo creer que promueve un trasplante de la Feria desde Los Remedios al centro, le ha movido a solicitar una reunión de urgencia con el consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, que estima peligrosa la iniciativa “Sevilla en abril 2021”.  

Sin embargo, la Junta de Andalucía no se está distinguiendo precisamente por su coherencia al establecer y aplicar medidas sanitarias y sus consecuentes restricciones. Ya ha saltado el escándalo de que tiene diferentes varas de medir aforos y distancias sociales, como en los casos de un concierto de bandas sonoras cinematográficas que en el Teatro de la Maestranza se celebrará el próximo 18 de abril, a las 12 del mediodía, y la corrida de toros que ese mismo domingo, pero a las 18 horas, tendrá lugar en el coso baratillero. Como ha denunciado públicamente el abogado de la empresa taurina, Joaquín Moeckelal Teatro se le permite llenar el 60 por ciento de las butacas, ocupando los asistentes asientos contiguos; pero a la Plaza de Toros  se le obliga a mantener entre espectador y espectador (tengan o no vínculos familiares, como el matrimonio) una distancia de metro y medio, lo que supone que una ocupación total del 12 por ciento del total del aforo maestrante. 

Por otra parte, la pretensión del presidente de la Junta, Moreno Bonilla, de ampliar el plazo del Estado de Alarma un mes más a partir del 9 de mayo en que finaliza, ha generado disconformidad con su vicepresidente, Juan Marín, que estima no ser necesaria la prórroga al creer que se cuenta con los instrumentos legales necesarios para controlar a estas alturas la pandemia. El presidente Sánchez ha partido de esa idea para considerar que no hace falta ya vivir territorialmente en Estado de Alarma, lo que conllevará suprimir los toques de queda y los cierres perimetrales entre comunidades y provincias, competencias que quedarán arrebatadas automáticamente a los gobiernos autonómicos en cuanto no queden bajo el amparo general de la declaración del Estado de Alarma. Los juristas no tienen unanimidad sobre cómo suplir desde el 9 de mayo las posibilidades que ahora tienen las comunidades. Serían los jueces quienes autorizarían en cada caso y solicitud ejercer las facultades para ordenar cierres perimetrales y toques de queda. 

La Junta de Andalucía se mueve pues entre contradicciones que la ciudadanía no entiende, agravadas por situaciones de orden interno como las crisis del Partido Popular respecto de sus líderes y fuerzas en la capital sevillana, e incluso en lo referente a la animadversión y choque personal y político entre el presidente nacional de la formación, Pablo Casado, y el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno. Casado no traga a Moreno. 

Ahora el nuevo enfrentamiento se sitúa en el terreno de la iniciativa del alcalde sevillano Juan Espadas, promotor de una decoración abrileña en el centro de la ciudad que, evocando a la Feria suspendida, anime al sector de la hostelería y suavice su grave crisis económica. La delegada territorial de Salud y Familias de la administración autonómica, Regina María Serrano, comunicó ayer por escrito a Juan Espadas que recuerde que estamos en una pandemia. Pero, ¿lo recuerda la Junta en tantos casos en los que le ha convenido y le conviene hacer la vista gorda?, ¿lo recuerda con el Teatro de la Maestranza y el concierto cinematógrafico? 

Los sevillanos, sin embargo, parece que sin fe ni confianza en los criterios y medidas de la Junta  (como ya demostró la movilidad más que evidente en los días de la pasada Semana Santa), empiezan a ambientarse con el horizonte próximo de las fechas que hubieran correspondido realmente a la Feria de Abril. Las sevillanas empiezan a verse ya vestidas de flamenca por las calles del centro (como en la imagen recogida en la Cuesta del Rosario); y algunos restaurantes simulan a lo largo de sus puertas y ventanales un pequeño fragmento de casetas feriales en el Real (como recoge la fotografía hecha en la calle Argote de Molina).

Fotografías de Beatriz Galiano

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