Los sevillanos financiaron el origen de Podemos a través de Venezuela en una trama oculta de humo y espejos con dinero municipal

Se tiene evidencia de las voluminosas cantidades de dinero transferidas desde Venezuela a Podemos a partir del año 2002, fecha de la fundación del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), la primera empresa pantalla creada por los actuales dirigentes de Podemos para transferir dinero, pero nada acredita que aquellos jovenzuelos prestaran asesoramiento de ninguna clase al régimen bolivariano de Caracas.

Todo parece indicar que esos presuntos asesoramientos a la dictadura venezolana son en realidad una “tapadera” para ocultar la verdadera naturaleza de lo que se gestaba. Se trató de una farsa colosal, una especie de malentendido muy común cuando entran en acción los confusos juegos de humo y espejos de la subversión y la propaganda, donde nada es lo que parece y donde Pablo Iglesias y su tropa se mueven desde el comienzo.

En el mundo del espionaje, hasta los más desavisados conocen la máxima, muy simple, pero eficaz, que reza: “La mejor manera de ocultar algo es ponerlo a la vista de todo el mundo”. Y es que no hay, nadie conoce, un sólo documento ni un simple guión de aquel programa de TV del fallecido sargento chusquero que ocupó la Presidencia de Venezuela emitido bajo el título “Aló presidente” que permita conocer qué clase de asesoramiento prestaron…

Es más, el único supuesto informe del que se tuvo noticia alguna vez fue el de la pretendida implantación de una moneda única bolivariana, del cual se encargó alguien que carece del menor conocimiento para ello, salvo porque su apellido es Monedero.

Resulta obvio, por tanto, que nuestra muchachada viajaba a Venezuela no para asesorar, sino para ser formados por uno de los mejores conglomerados de infiltración y propaganda de la Historia, como son los servicios secretos cubanos, sólo por detrás (a muy poca distancia) del Mossad israelí y que supera en algunos aspectos a la CIA y al KGB.

Aparte de recibir formación en técnicas de subversión, propaganda e infiltración -tal vez hasta de guerrilla urbana, con la presencia de los numerosos etarras expatriados en Venezuela, como sucedió con las FARC-, aquella tropa de jóvenes tenía como misión principal ejercer de ‘correos del dinero’, el cual no salía necesariamente de las arcas del Gobierno venezolano, sino de los propios bolsillos de los españoles a través de muchos municipios gobernados entonces por IU y otras siglas que luego se agruparon en torno a Podemos.

Y Sevilla fue ‘pionera’ en esa misión y existen indicios abundantes, como aquellos ‘brigadistas’ (sic) que el Ayuntamiento hispalense enviaba a Venezuela en fecha tan primeriza como 2005, cuando IU gobernaba con el PSOE del alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín y el concejal Lolo Silva, del mismo perfil que estos ganapanes de Somosaguas, fue pillado con el carrito de los helados, lo que le condujo a la dimisión inexorable después de haber contratado a su propia madre y a un primo en el Instituto Municipal de Deportes.

Tras su dimisión, el PSOE recuperó a Lolo Silva como profesor, nada menos que de “Historia de las ideas políticas” en la muy proclive Universidad Pablo de Olavide, donde actualmente sigue, apartado de la actividad política directa.

La hemeroteca de ABC de Sevilla está repleta de aquellas ‘maniobras’ de Lolo Silva cuando era concejal en el entorno chavista y cubano, así como de los continuos envíos de dinero y gente de patrulla que facturaba hacia Venezuela.

En 2003, recién nombrado delegado de Juventud y Deportes en el Ayuntamiento de Monteseirín, Lolo Silva, entonces de 22 años, viajó a La Habana. Unos meses más tarde, ya en 2004, constan dos visitas inexplicadas e inexplicables con cargo al Ayuntamiento hispalense a la Embajada de Venezuela en Madrid, con facturas de 149 y 177 euros, respectivamente.

Inmediatamente después de esos dos viajes, ya en 2005, Lolo Silva destinó 223.000 euros de las arcas municipales a financiar el “Festival de la Juventud y los Estudiantes”, celebrado en Caracas entre el 8 y el 15 de agosto de ese año y en el que participaron conocidos miembros de la ilegalizada Batasuna, así como un total de 54 brigadistas de la Escuela Enrique Líster (nombre del famoso oficial gallego-cubano del Ejército Popular de la República que fue ascendido a general del Ejército Rojo en la URSS y que participó en la batalla del Ebro durante la Guerra Civil española y luego en la de Leningrado durante la II Guerra Mundial), con un coste de 70.000 euros salidos de los bolsillos de los sevillanos.

Aquellos brigadistas, de los que se desconoce casi todo, eran, sin lugar a dudas, candidatos para adoctrinar e infiltrar a su regreso, en función de cada perfil, por parte de los expertos. Pero el viaje servía, sobre todo, para justificar las subvenciones, medianas cantidades enviadas desde muchos ayuntamientos y Diputaciones españolas que, éstas sí, estaban destinadas a financiar en viaje de “ida y vuelta” a los grupúsculos nacientes que originarían a partir del 15-M el surgimiento de Podemos.

Es fácil concluir que la presunta ‘financiación ilegal’ de la formación morada provendría en última instancia de los propios bolsillos de los contribuyentes españoles, tras haberla ‘blanqueado’ en forma de subvenciones a la dictadura caribeña o bien como devolución de aquellos adelantos salidos de las arcas de las administraciones españolas cogobernadas entonces por IU.

Nótese que en el año 2002, fecha de creación del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), el primer conglomerado creado para transferir dinero, aquellos presuntos ‘asesores’ casi no habían terminado sus estudios. Así, Lolo Silva tenía 21 años; Errejón tenía 19; Iglesias, 23; la tal Tania Sánchez, 22… y el resto de personajes que hoy pueblan la política podemita apenas habían hecho acto de aparición.

De todos aquellos inexpertos mozalbetes, sólo Monedero era algo mayor, 39 años, lo cual le convertía en el candidato más idóneo (como así parece) para gestionar nominalmente las transferencias de las dictaduras hispanoamericanas surgidas al calor del Foro de Sao Paulo. Aunque a Monedero parece seguro que no lo habrían admitido en un barracón de matones machotes de los hiper machistas operativos cubanos. Su edad, más fiable para otros menesteres, convirtió a Monedero en el aglutinador del dinero que se amasaba para luego financiar aquí las actividades desestabilizadoras de los grupúsculos previamente adoctrinados…

¿Cómo creer, si no, que aquellos lobos cubanos, herederos de las vacas sagradas de la Inteligencia castrista, como Manuel Piñero “Barbarroja” (promotor de toda la infiltración revolucionaria cubana desde el Departamento Las Américas), o como el ex ministro de Interior José Abrantes, o como el propio Raúl Castro Ruz y su hijo, habrían podido solicitar asesoramiento a una panda de muchachos que no pasaban de los 23 años?

La historia de los servicios cubanos de Inteligencia está plagada en 60 años de esta clase de campamentos para la ideologización de mesnadas traídas desde cualquier punto del planeta -Nicaragua, Congo, Angola, Vietnam, Etiopía, Sudán, El Salvador, Colombia, Argentina…- para su adiestramiento táctico y guerrillero. lo cual habría resultado incongruente con la decisión de fiar tareas sensibles de asesoramiento a una inexperta chavalería española que aún estaba en la Universidad y cuyas mayores actividades revolucionarias se limitaban a haber participado en manifestaciones de protesta, como la que tuvo lugar en Génova en 2001 con motivo de la reunión en la ciudad italiana del G-20.

Desde la llegada de Chávez al poder, Venezuela era para los cubanos ‘la perla del Caribe’, cuidada hasta el mimo por los servicios secretos de Cuba… Pensar que esos talentosos viejos zorros iban a dejar que un puñado de rijosos estudiantes reciclados, que venían de tirar piedras contra los guardias del G-20, asesorasen a la última tabla de salvación petrolera de los Castro, no pasaría de ser un ejercicio de candidez insoportable. O, como alguien dijo, equivale a pensar que estos tipos “iban a enseñarle a hacer hijos a sus padres”…


1 Comment

  1. Romulo Severus Extremix dice:

    Que vergüenza que la MORSA CEBOSA de Teresa Rodriguez haya financiado a su partida narcobolivariana a través del régimen narcocomunista de Venezuela utilizando a los sevillanos. Y encima sale ahora el tio TRAPO de Monedero diciendo que le queremos robar la democracia. ¡¡¡ QUÉ GENTUZA !!!

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