“Los jóvenes no son sólo el futuro de la Iglesia sino el presente, igual que fueron también el pasado”
Entrevista a Antonio Santos, párroco de Coria del Río

Antonio Santos Moreno (Aznalcóllar, 1975) es sacerdote y fue párroco de Villamanrique de la Condesa entre 2003-2007, siendo desde 2007 párroco de Coria del Río. Por medio de esta entrevista, nos traslada su testimonio y su experiencia personal.

 

– La primera pregunta que le formulo es fundamental, ¿cómo nació su vocación eclesiástica?

Cuando hablamos de vocación, no existe la vocación eclesiástica sino la llamada del Señor. En mi caso, viene de mi familia, ya que, después del sacramento de la confirmación, me sentí comprometido con la comunidad sacerdotal y me sentí llamado a servir a la Iglesia desde ahí. Luego, entré en el seminario y en ese momento, es la Iglesia quien discierne mi vocación, decidiendo que mi vocación se concentraba desde el ministerio sacerdotal. 

– ¿Ha tenido referentes que le hayan servido de inspiración en su desempeño sacerdotal? Dentro de esta misma pregunta, también le formulo: ¿algún pontífice que le haya marcado o destacaría algo de su pontificado?

– Sí, de hecho, los párrocos de los pueblos de uno mismo siempre han puesto luz sobre lo que uno ha querido ser, pero, además, un referente claro, que ha sido un líder eclesiástico nuestro, es Juan Pablo II. Vi por primera vez al Papa el 13 de Junio de 1993 (el día de mi santo), en el Congreso Eucarístico Internacional. 

Otro de mis referentes es uno de los grandes santos de nuestro tiempo, como es Teresa de Calcuta, y, además, el Santuario de Fátima es una referencia clara, ya que siempre he encontrado allí algo extraordinario.

En torno a los Papas, yo destacaría por tiempo a Juan Pablo II y por formación, a Benedicto XVI.

– Adentrándose en una cuestión de rabiosa actualidad, ¿a qué cree que se debe la actual crisis de vocaciones?

– No hay una crisis de vocaciones sino una crisis existencial, del matrimonio y del compromiso, de las causas nobles, incluso de los grandes horizontes artísticos. Se ha perdido mucho el soñar en grandes ideales porque vivimos en una sociedad cortoplacista, de deseos y necesidades inmediatas, que está insatisfecha de manera permanente, dando lugar a una crisis vocacional a nivel de sacerdocio y en general.

– Otra cuestión muy concreta es, ¿cómo puede la Iglesia acercarse a los jóvenes, que son el futuro?

– Los jóvenes no son sólo el futuro de la Iglesia sino el presente, igual que fueron también el pasado. Los jóvenes son una realidad y hay que animarla y comprometerse con ella como factor de evangelización.

Las personas con más compromiso fueron jóvenes y no porque envejezca la población, y siempre vamos a encontrar jóvenes que expresen su testimonio y marquen horizontes. 

– ¿Cuál ha sido su experiencia de los tres arzobispos que ha conocido: Amigo Vallejo, Asenjo y Saiz Meneses?

– Acompañando en una ocasión a un sacerdote que era Sacerdote Mayor Emérito, con una gran experiencia en la diócesis de Sevilla y con la característica de que era ciego, me dijo que no sería Papa alguien de su ministerio sacerdotal sino de otro, y que su obispo no sería de su ordenación.

Apenas tengo recuerdos de Bueno Monreal, ya que nací en 1975 y él falleció en 1982. Hizo una visita parroquial a mi pueblo el Miércoles de Ceniza de 1979, cuando yo tenía cuatro años, siendo uno de los recuerdos fotográficos que tengo.

De quien tengo más recuerdos y más intensos es de Amigo Vallejo, no tengo mal recuerdo de Don Juan José (Asenjo), y estoy teniendo una cercanía sacerdotal muy interesante con Don José Ángel (Saiz Meneses).

– Por último, quería preguntarle en base a su propia experiencia personal, habida cuenta de que ha sido párroco en dos municipios, ¿qué diferencias ha notado en su etapa en Villamanrique y la actual en Coria?

– La realidad de ambos pueblos es totalmente distinta. En el primer caso, yo era un sacerdote recién llegado que siempre había pertenecido a la comunidad parroquial pero no a ningún movimiento de la Iglesia, y cuando llegué a Villamanrique, yo estaba recién ordenado. Llegué con un celo pastoral que me llevó a vivirlo todo con intensidad y con vigor, y estuve cuatro años en un pueblo de 4000 habitantes con una situación pastoral muy irregular, y creé fuertes lazos de comunidad y comunión. Luego, me destinaron a Coria porque hubo una necesidad de cubrir con un perfil como el mío, y así lo decidió en su día Amigo Vallejo. 




 

 

 

1 Comment

  1. Alberto olivares dice:

    está muy bien, debería tener una segunda parte, me ha parecido corta

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