Los hechos imponen a Sánchez la necesidad de prorrogar 15 días más el Estado de Alarma

Los 1.720 fallecidos en España por el coronavirus  -cerca de 400 más en lo que va de ayer a hoy-  son los durísimos datos incontestables que han llevado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a prorrogar 15 días más el Estado de Alarma. Su determinación ha sido comunicada esta mañana y por videoconferencia a los presidentes de las comunidades autónomas. Ahora, y siguiendo lo establecido legalmente, la prórroga del primer plazo que comenzó el 14 de marzo deberá ser aprobada primero por el Consejo de Gobierno, y segundo por el Congreso de los Diputados en el pleno que tendrá lugar el próximo miércoles 25.

Como bien ha descrito a la lucha contra el coronavirus el Jefe del Estado Mayor del Ejército, Miguel Villarroya, en su comparecencia de hoy domingo,  “esta es una carrera de fondo”. Y Sánchez, que ha iniciado su quinta comparecencia pública en poco más de siete días cuando habían pasado las tres y media de la tarde, ha venido a reproducir el discurso de anoche, como si fuera un copia y pega, al que ha añadido su intención (que habrá de aprobar el Consejo de Ministros y el Parlamento) de prorrogar el Estado de Alarma hasta el 11 de abril, Sábado Santo.

Persistente en su calco a las palabras de ayer, ha vuelto a hacer una declaración de principios sobre la importancia de cumplir el confinamiento en las casas. El extremo de esta encomienda lo ha recogido una de sus frases: “Quedarse en casa es un ejemplo de patriotismo”, que muchos han comentado con un “ver para creer” acerca de un presidente que ha negociado con enemigos frontales de la unidad de España para salvar únicamente su desmedida ambición política, su vanidad sin límites.

Ha sido obsesivamente reiterativo en la solicitud otra vez de la colaboración de las comunidades autónomas, como también  -igual que en el discurso de la noche del sábado 21-  en el agradecimiento al personal sanitario, en todas sus escalas, además de al conjunto de la ciudadanía. Y respecto de los presidentes autonómicos, a excepción de Torra y Ayuso, ha asegurado el respaldo que tiene de todos, aunque sin entrar en que igualmente ha recibido sus críticas.

Ha sido, en fin, una comparecencia en simetría con la de anoche, con la diferencia de que los datos dramáticos de los contagiados y los fallecidos le empujan a mantener el Estado de Alarma, una situación que el presidente  -ni nadie, claro-  hubiera imaginado en los planes de su camino triunfalista.




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