“Los colegios mixtos producen mayor fracaso escolar y registran más violencia, incluida la de género, porque agudiza estereotipos”, asegura María Calvo, presidenta de EASSE

Sostiene María Calvo Charro, profesora de Derecho Administrativo la Universidad Carlos III, que “los avances en Neurociencia de la última década han permitido demostrar que chicos y chicas tienen ritmos de maduración distintos. Son diferencias innatas, desde antes de nacer, no de aprendizaje. Los chicos, por ejemplo, se quedan atrás en aptitudes lingüísticas y se frustran porque ven que no alcanzan”.

Docente e investigadora en España y en la Universidad de Harvard, autora de varios libros sobre estos asuntos de Método y Pedagogía, María Calvo, actual presidenta de la European Association of Single-Sex Education (Educación diferenciada), explica en “Los niños con los niños y las niñas con las niñas”, que en países como Suecia, Reino Unido, Canadá o Alemania son los progresistas y las feministas quienes reclaman escuelas separadas y que los mismos que impusieron la educación mixta persiguiendo un objetivo muy bueno admiten ahora haber fracasado y se plantean que la verdadera causa es la educación mixta: tajantemente afirmo que los colegios mixtos son una de las causas principales del aumento del fracaso escolar y de la violencia de género. Vamos en dirección opuesta por miedo a ser políticamente incorrectos y también por ir en contra de los colegios religiosos”.

Según los estudios realizados por María Calvo, a finales de los 60 el franquismo adoptó la idea de que los colegios tenían que ser mixtos por decreto, pero no por razones pedagógicas o educativas, sino por problemas presupuestarios del régimen, porque para escolarizar a todos era más barato, en especial en muchas zonas rurales, usar la misma escuela para chicos y chicas”.

“Con ello se pretendía la igualdad de oportunidades para las niñas, que era muy desfavorable de partida en esos años y en buena medida se logró”, dice, pero señala que a la vez eso generó disfuncionalidades y problemas que, según la profesora Calvo, hay que replantearse, porque ” ya no se reclama una confusión igualitaria entre mujer y hombre, sino apoyar las diferencias dentro de la igualdad de oportunidades. Las feministas radicales e igualitarias enarbolaron los colegios mixtos, pero al nuevo feminismo de países avanzados eso le parece hoy retrógrado“, dice.

Subraya a ese respecto que “el fracaso escolar en España es sobre todo masculino, según los datos oficiales, y el desfase aumenta y señala que los chicos rechazan más las clases de Literatura y poesía para no aparentar debilidades y las chicas abandonan más las Ciencias y las Matemáticas para no tener que competir.

De este modo, “está demostrado”, dice, que en los colegios mixtos, los estereotipos masculinos y de virilismo machista salen reforzados: “Ese tipo de igualdad -subraya- le perjudica a ellas, porque en los colegios de chicos, estudiar pasa a ser cosa de hombres, pero en los mixtos se corre el riesgo de que estudiar sea sólo cosa de ellas”.

Para María Calvo, esta situación conduce a menudo a que “los profesores impongan un ideal femenino en las aulas, porque ellas suelen ser más quietas, más ordenadas. Ellos se mueven y alborotan más, de modo que los docentes los discriminan e incluso a muchos les diagnostican hiperactividad y los medican, cuando lo único que ocurre es que se comportan como niños, no como niñas, aunque lo cierto es que perjudica a ambos y sus efectos se radicalizan en los colegios de zonas desfavorecidas, con menos medios para corregir estos problemas”.

En su relato, María Calvo describe que en otros países europeos los colegios públicos y privados pueden ser mixtos o diferenciados, sin complejos, y que los que obtiene mejores resultados son los diferenciados: “De los 50 mejores colegios británicos, 36 son de educación diferenciada y también las 25 escuelas con mejores resultados”, afirma.

A la vez, señala que en fracaso escolar España está apenas por detrás de Malta y Portugal y que “las cifras dan pánico”, porque “se trata de un 30 por ciento de fracaso y los gobiernos no dan soluciones. En Suecia, ese índice es sólo del 7 por ciento y, aun así, allí los últimos estudios culpan de ello a la no diferenciación”, lo que convierte las intenciones de la Ley Celáa en un motivo de alarma muy preocupante.

“Las aulas separadas -añade- reducen el fracaso escolar, registran menos violencia, incluida la de género fuera de las aulas, y mejoran la autoestima de ellas y ellos: tienen una venda en los ojos. Muchos, demagógicamente, consideran un dogma intocable la educación mixta. La igualdad que pretenden es en realidad un igualitarismo que conduce a la mediocridad absoluta”.

Entre otras singulares aberraciones de la imposición del modelo mixto, María Calvo apunta que “encima hay más casos de anorexia en las escuelas mixtas, porque para los niños, los perjuicios de esa educación son escolares, pero para ellas son aún peores. En la pubertad ellas se sienten más observadas, se produce mayor acoso escolar, sexual, embarazos indeseados, etc.”

“Es una pena -explica. Se trata de ignorancia de lo que ocurre fuera y de miedo a ser tachados de retrógrados. Se ha inculcado una falsa idea de igualdad que provoca serias crisis de identidad a ciertas edades. Han impuesto una guerra de sexos por tratar de ser “iguales”. Y no se trata de eso, sino de admitir las diferencias y ver que somos complementarios. También esto tiene que ver con el aumento actual de las crisis de pareja“.

Y añade: “Una vez superada la fase del colegio, a nosotras nos imponen los valores del varón y nos fuerzan a masculinizarnos. Asumirlo es un error. La mujer reivindica su derecho a ser mujer, a ser madre, con todas sus diferencias y que no quiere ni necesita masculinizarse.




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

1 Comment

  1. Pedro dice:

    Lo que dice esa señora es una prueba más de ni siquiera el profesorado universitario está vacunado contra la estupidez.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *