Lipasam entorpece el tráfico de las primeras horas de la mañana

La incompetencia del Ayuntamiento de Sevilla en materia de limpieza de las calles no parece tener límites. A una ciudad visiblemente sucia por todas partes, se añade el problema de que las tareas de barrido y regado Lipasam se lleven a cabo justo a la hora temprana en la que miles de sevillanos han de desplazarse con sus vehículos hasta sus lugares de trabajo o para dejar a los escolares en sus colegios.

Los sevillanos viven cada día sus horas más tempranas con los nervios de punta al volante, abocados a no llegar a tiempo a sus destinos laborales o para que sus hijos entren en el colegio sin retrasarse al inicio de las clases. Se topan incomprensiblemente con los camiones de Lipasam, que en esos críticos momentos de la mañana se encuentran barriendo y regando calles, unas tareas que con lógica se efectuaban tradicionalmente durante la madrugada.

Pero el Gobierno de Espadas es, en opinión de los sevillanos, un Gobierno “sin sentido”, al que culpan de no atender los problemas reales de la ciudad, las situaciones de lo cotidiano, las necesidades más concretas. La limpieza es uno de los grandes descuidos de Sevilla, pero cuando se acomete está claro que su modo y tiempo de operar resulta absurdo para la ciudadanía. Porque todas las mañanas y cuando más necesario se les hace a miles de conductores cumplir con el reloj, resulta que padecen la travesía de sus recorridos habituales bloqueados por los vehículos naranjas de Lipasam barriendo y regando las vías más necesarias. Las mangueras además abarcan también a las aceras con sus potentes chorros de agua, obligando a muchos peatones a sortear el riesgo de ser salpicados. Por lo visto no hay mejor ni más oportuna hora que la del presuroso y urgente trasiego de viandantes y coches que, cada mañana, tienen que soportar la inoportunidad de esta coincidencia con el polvo y el agua ocasionados por Lipasam, obligados a cruzar lentamente las calles, incluyendo paradas impuestas por los camiones cisterna, soportando como ciudadanos sufriendo el temor de no poder cumplir con sus horarios de trabajo o el de sus hijos para comenzar con puntualidad la jornada lectiva.

Espadas, a tenor de los sevillanos, es el alcalde que permanece fijado a sus sueños turísticos, incapaz de cesar en la grandilocuencia de sus discursos por el congreso que se tercie. Para muchos es ya “el alcalde de paso”, con miras futuras en cargos relevantes que superen haber sido la primera autoridad sevillana. Mientras, la Sevilla más concreta y tangible no parece estar en sus preocupaciones.

En nuestras fotografías, uno de los tantos casos que producen las quejas de los sevillanos: esta misma mañana en la calle Doña María Coronel.

Doña María Coronel.




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