Las manifestaciones en contra del Gobierno en alerta por la presencia de infiltrados que buscan desprestigiarlas

Se están expandiendo por toda España y a diario las manifestaciones en contra de la gestión del Gobierno en la crisis del coronavirus, pidiendo además su dimisión. El discurrir de miles de participantes se está llevando a cabo de forma absolutamente cívica, como demuestra el hecho de que, vigilados de cerca por la Policía Nacional, no ha habido que lamentar ni incidentes violentos causados por la conducta personal de los participantes, ni tampoco el incumplimiento de las medidas sanitarias, como el respeto a la distancia de seguridad y caminar sin detenerse, tal cual se establece para las horas de paseo, evitando las concentraciones estáticas. Pero tras los ataques y enfrentamientos que les han hecho padecer en los últimos días miembros de ultraizquierdistas, que pretenden abortar las quejas en toda España de miles de personas contra Pedro Sánchez, buscando someterlas a los dictados comunistas, estas manifestaciones están ya en alerta por la posible infiltración de quienes no sean auténticos manifestantes, que se camuflan con el objetivo de ocasionar desórdenes públicos para dañar la imagen pacífica de las manifestaciones contra el Gobierno.

Se trata de una sucia estrategia de la ultraizquierda para hacer creer que las manifestaciones contra el Gobierno comunista las integran fachas y ultraderechistas, cuando se trata en realidad de españoles que están sufriendo -gravemente en muchos casos- las lamentables consecuencias sanitarias y económicas de unos ministerios, especialmente el de Sanidad, que no han hecho sino causar con sus decisiones estragos entre los profesionales médicos y el resto de los ámbitos sociales, destruyendo desde la cobertura que les brinda el estado de alarma y sus sucesivas prórrogas, el tejido económico del país.

La artimaña de hacerse pasar por manifestantes que piden la dimisión de Pedro Sánchez, pero recurriendo a actos vandálicos y violentos que nada tienen que ver con la naturaleza pacífica y legal de las manifestaciones contra el Gobierno, mantiene en guardia a sus participantes, que tratan de evitar que se dé sobre ellos una imagen impopular y lesiva para sus fines.

La ultraizquierda ya está azuzando desde instancias políticas, como el vicepresidente Pablo Iglesias, a que se produzca el encontronazo violento con las manifestaciones que hasta ahora se habían desenvuelto con normalidad bajo el seguimiento de las Fuerzas del Orden, continuamente aplaudidas y vitoreadas por los participantes.

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