Las lluvias dan un respiro al campo sevillano y a los embalses de agua potable

Las lluvias registradas en la provincia de Sevilla desde principios de año han resultado todo un bálsamo para el sediento campo sevillano, que atraviesa uno de los periodos de sequía más intensos de las últimas décadas. Las últimas precipitaciones ha favorecido a los cultivos de invierno pero sobre todo a las tierras que quedan preparadas para las siembras previstas para las próximas semanas.

Los cultivos de cereales, especialmente el trigo, la cebada, la avena así como la remolacha y la colza están siendo los grandes beneficiados por las lluvias registradas no sólo en las dos primeras semanas del año sino también las producidas el pasado mes de diciembre. Los agricultores y ganaderos confían en que continúen las lluvias en este mes de enero y febrero, fundamentales para el año agrícola si bien el pronóstico no apunta a nuevas lluvias el resto de la semana y sí una notable bajada de las temperaturas, especialmente frías en el arranque del año.

Mientras tanto, los embalses que abastecen a la provincia de Sevilla han conseguido recuperar capacidad de embalse, hasta rozar el 50% de capacidad, los dependientes de la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir. En cuanto a los que abastecen de agua potable a la capital, como los pantanos de melonares, La Minilla, El Gergal, Aracena y Zufre se encuentran por encima del 66% de su capacidad asegurando el suministro para los próximos cuatro años.

El año que acabamos de inaugurar será especialmente seco según las estimaciones técnicas e incluso los que auguran métodos tradicionales como las cabañuelas que ya apuntaron a finales del pasado agosto a las lluvias de estos primeros quince días de enero y, a partir de ahora, un periodo de extrema sequía prolongada en toda España.




 

 

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