La Junta inicia la limpieza de la fachada del Edificio Coliseo, un tesoro sevillano de la Exposición de 1929 

Han comenzado los trabajos de limpieza de las inmensas fachadas del Edificio Coliseo, actual sede de los servicios centrales de la Agencia Tributaria de Andalucía, una auténtica joya que casi pierde Sevilla allá por los años 60 cuando su propietario por entonces, el Banco Bilbao Vizcaya, quiso derribarlo entero. Se salvó gracias a que el inolvidable alcalde de Sevilla Juan Fernández logró que fuera declarado Monumento Histórico Artístico de la ciudad. 

Sevilla debe la conservación del Edificio Coliseo a un movimiento popular que en 1970 se enfrentó a su propietario, el Banco Bilbao Vizcaya, en su pretensión de echarlo abajo por completo. Se consiguió al menos que sólo se llevara a cabo su vaciado interior  -lo que había sido hasta la fecha el Teatro Coliseo-, pero se mantuviera en pie todo el bello exterior de un gran edificio regionalista que había surgido con la Exposición Universal de 1929. 

Acaban de empezar los trabajos de adecentamiento de sus tres fachadas, que dan a la Avenida de la Constitución, y a las calles Adolfo Rodríguez Jurado y Joaquín Hazañas (esta última frente a uno de los costados de la Casa de la Moneda, formando con ella un estrecho callejón que sitúa la puerta del garaje por el que se accede con coche al Coliseo).

 

 

Aunque el Edificio Coliseo está ubicado originalmente en el contexto de la Exposición Universal de Sevilla de 1929, realmente se inauguró cuando aquella ya había pasado, el 3 de diciembre de 1931. Pero su concepto regionalista y su proyecto de 1924 por los arquitectos José y Aurelio Gómez Millán, siempre lo evocan como parte contemporánea de la Exposición.

Se asienta sobre lo que antiguamente fue el solar del Convento de Santo Tomás, cuya calle con el nombre del santo tiene hoy muy cerca, por una de las caras del Archivo de Indias. Y es que la ubicación del Edificio Coliseo es privilegiada: divisa a dos pasos como quien dice a la Catedral y a la Giralda, quedando dentro de la mejor zona monumental de Sevilla y equidistante entre el gran templo metropolitano y la Puerta Jerez.

Durante décadas fue el Coliseo España, un gran teatro que vio pasar por él actuaciones de leyenda como Estrellita Castro y proyecciones de películas como “Blancanieves y los siete enanitos”, “Solo los dos” (de Marisol y Palomo Linares) o “Franco, ese hombre”. De ahí que exteriormente, y aun siendo ya Agencia Tributaria de Andalucía, el edificio conserve por su entrada principal las ventanillas de las taquillas y hasta las marquesinas de cristal sobre las mismas, toda una delicia que testimonia otra época.

Son muchos los que aún recuerdan de los tiempos del teatro su gigantesca y artística lámpara de araña de cristal. Pero pocos saben que pueden seguir viéndola: es la que en la actualidad se encuentra en el Teatro Lope de Vega, ya que fue desmontada minuciosamente para trasladarla en su día hasta allí.

 




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