La ciudad afronta las pérdidas económicas ocasionadas por suspenderse la Semana Santa
Los comercios intentan recuperarse abriendo el Domingo de Ramos y el Viernes Santo

La decisión de suspender la Semana Santa, tomada en su día por el arzobispo, deja a Sevilla sin una de sus grandes oportunidades económicas para resarcirse de una gravísima crisis de su vida comercial, hostelera y turística. Lo mismos efectos que también ocasionará la suspensión de la Feria de Abril, decidida por el Ayuntamiento.

No sólo se trata de una cuestión religiosa, sino de perder la ocasión de entrada de ingresos en diversos sectores asfixiados por la crisis económica que causa -ya más que una pandemia- las decisiones de los políticos, las de la Junta de Andalucía en el caso concreto de Sevilla. Son las decisiones que miles de personas califican de incongruentes, sin sentido, sin base sólida, como denuncia el gremio de la hostelería.

El comercio sevillano, especialmente el del centro y el del Barrio de Triana, se siente tan hostigado por la Junta que ha decidido abrir tanto el Domingo de Ramos como el Viernes Santo, además del Domingo de Resurrección. Añadirán además los dos domingos siguientes, días 11 y 18 de abril. Los horarios serán especiales, desde las 12.00 a las 20.00 horas, tal como lo ha comunicado el presidente de la Federación de Comercio y Servicios del Centro de Sevilla (Alcentro), Antonio Pérez.

La decisión ha sido tomada conjuntamente por el Ayuntamiento, Alcentro, Aprocom, la Asociación de Hosteleros de Sevilla, la Confederación Provincial de Comercio, y comerciantes del Barrio de Santa Cruz y de la calle Feria.

Uno de los recursos para atraer al público es que los comercios participarán en un concurso de escaparates cofrades, algo así a lo que tradicionalmente siempre se ha venido haciendo con la Festividad del Corpus.

Por otra parte, y previendo que serán miles las personas que discurrirán estos días por el casco antiguo para visitar los templos en los que residen las cofradías, el Ayuntamiento ha reforzado desde hoy Viernes de Dolores la presencia policial en las calles, marcando un plan conjunto con las hermandades, a fin de que a pesar de la afluencia de personas se haga cumplir la normativa sanitaria, sin bajar la guardia respecto de las medidas de seguridad, tanto en el interior de las iglesias como en las colas para acceder a ver a las sagradas imágenes. Si llegara el caso de situaciones que impidan la normalidad, pueden cerrarse los templos y reabrirse cuando cuando vuelva a controlarse la situación. Sólo quedaría a salvo de restricciones la libertad de movilidad por las calles.




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