La calle Mateos Gago llega al fin de sus obras 
Los transeúntes ya pueden pasearla 

Ha costado Dios y ayuda a sus residentes y a los sevillanos en general, pero la calle Mateos Gago está ya prácticamente terminada, se supone que a falta de una inauguración oficial para colgarse la correspondiente medalla. Su peatonalización a un único nivel del firme ya permite a los viandantes pasearla, sobre todo camino de su desembocadura ante la Giralda.

 

 

Ha sido una larga historia que comenzó con el enfrentamiento entre Ciudadanos y el PSOE en el Ayuntamiento, hoy sin embargo socios por virtud de un acuerdo, aliados en las causas comunes y más relevantes de Sevilla. Pero en un momento dado el portavoz naranja Álvaro Pimentel llegó a calificar de “nula planificación” la gestión del Gobierno municipal de Juan Espadas. 

Las primeras intenciones, fallidas, de la reurbanización de la calle Mateos Gago tienen su origen hace tres años, en 2017, cuando el concejal Cabrera (ahora más que nunca en la cuerda floja de su credibilidad y decoro político desde el día de Reyes y el affaire de la reserva de mesa en un restaurante) empezó a dar largas a los vecinos y comerciantes sin ser capaz de concretar la fecha del inicio de las obrasPimentel declaró entonces: “Primero dijo que la reurbanización comenzaría después de la Semana Santa de 2018, luego las aplazó a la primavera de 2019 y ahora dice que las va a ejecutar por fases y que no sabe cuándo van a empezar”. Y añadió: “A todo este despropósito se suma que el señor Cabrera se vaya a ir de vacaciones sin haber sido capaz de comprometer unos plazos reales a los vecinos y comerciantes de Mateos Gago. Ellos son los principales afectados por esta reurbanización y deben ser los primeros en saber cuándo van a empezar”.

Y realmente el estado de la calle Mateos Gago no podía presentarse más lamentable en proporción inversa a la zona monumental en la que se encuentra, iniciándose ante la misma Catedral y la Giralda.

Finalmente, fue el 4 de mayo del pasado año 2020 cuando definitivamente llegaron hasta la zona las máquinas excavadoras con el propósito de recuperar el buen estado de la calle, ampliando su acerado, eliminando sus aparcamientos a ambos lados  y convirtiéndola en peatonal (salvo excepciones, como el acceso de los vehículos de los residentes y ciertos servicios públicos). Se va a cumplir el plazo previsto para marzo de conclusión total de esta rehabilitación.   Y respetando el plan original de 2017, el acerado ha sido ejecutado con la misma altura que la calzada. Y por esta vez no se ha dado el caso de otra lamentable y más que discutible y polémica tala de árboles, pues las obras se han amoldado con todo respeto a la ubicación original de los naranjos, también puestos en entredicho por este Ayuntamiento como el árbol por excelencia de Sevilla. Respiren, que el  azahar está a la vuelta de la esquina.

Fotografías de Beatriz Galiano

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