Juan Espadas, el alcalde de las apariencias democráticas, simula con el Plan Centro la participación ciudadana, para acabar imponiendo realmente su voluntad totalitaria 

Juan Espadas es a estas altura un alcalde irremediable sin pudor para aparentar ser un demócrata que realmente no es. Parece que su filiación socialcomunista del PSOE de Sánchez le pesa ya mucho como para abogar realmente por Sevilla. El último de sus trucos ha sido sacarse de la manga una participación ciudadana en el Plan Centro  -esa falacia e ironía llamada Respira Sevilla-  que al final va a terminar en la mera dictadura de su voluntad. 

No cambia. Todo es decepción ciudadana con el alcalde de Sevilla, al que la ciudadanía ve como “un charlatán de feria al que Sevilla, lo que se dice Sevilla, le importa bien poco”.  

Ahora resulta que el plazo de participación ciudadana a la hora de tomar decisiones sobre el Plan Respira Sevilla (el nombre se las trae en ironía), no es más que una nueva tomadura de pelo a quienes se han manifestado por internet pretendiendo que sus opiniones fueran tenidas en cuenta. Pero no ha sido más que un simulacro de democracia, a la que Espadas no alcanza, porque resultará de todo punto imposible influir en las decisiones que finalmente tome el Ayuntamiento. 

Como se sabe, el Plan Respira Sevilla (una guasa de denominación, una auténtica burla política municipal) es el que se encargará de establecer las restricciones de acceso de vehículos al centro histórico de la ciudad. Y el anuncio del alcalde convocando a los ciudadanos a participar durante septiembre en un plazo de aportación de ideas es finalmente otro de sus públicos y notorios marketings, vacíos de autenticidad.

El plazo de participación ciudadana no ha hecho más que molestar para nada a quienes se tomaron el interés por dejar constancia de sus pareceres sobre las futuras restricciones del tráfico al casco antiguo y a la zona histórica de Triana. El alcalde de las oscuridades  -muy propias del PSOE en toda España-  ha jugado a fingir transparencia, otra cosa muy ajena para el socialismo, ya convertido el socialcomunismo, cómplice de independentistas, filoetarras y comunistas. 

Juan Espadas tiene blindado a la ciudadanía el Plan Respira Sevilla, sin respetar la posibilidad a los vecinos y comerciantes de la zona para presentar cualquier enmienda a la totalidad o votar negativamente, evitando su implantación.

El alcalde va a reproducir los errores del pasado con unas restricciones que ya estableció Monteseirín, uno de los regidores más lamentables que haya tenido Sevilla y que afortunadamente pasó a la historia, a la peor historia municipal de la ciudad. Un desastre de alcalde que se ganó mil chistes sobre su “lucidez mental” para gobernar. El móvil de esta reincidencia en la peor escuela de Monteseirín se explica en la servidumbre de Espadas a Podemos a condición de que los comunistas le aprueben los presupuestos del Ayuntamiento.  




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