Joaquín Moeckel: “Del instrumento canónico de la dispensa emana la facultad para trasladar a otras fechas las procesiones de Semana Santa”

La noticia agita por Sevilla el aire que estaba parado y quieto en este viernes del comienzo de la primavera más otoñal jamás conocida: las procesiones imposibles de la próxima Semana Santa puede que recorran las calles en septiembre. Un decreto del mismísimo Vaticano, que aún no parece ser oficial y bandean de un lado a otro los periódicos, abre la posibilidad de que salgan las cofradías cuando pasen las vacaciones del verano. Cientos de nuestros lectores nos están haciendo llegar la pregunta de si tal posibilidad tiene base legal o no. ¿Dónde está la primera razón jurídica que dé cobertura a este decreto venido nada menos que de Roma? Consultado por Sevillainfo, el prestigioso abogado Joaquín Moeckel tiene rápidamente la respuesta: en la dispensa.

El afamado jurista Joaquín Moeckel, un imprescindible ya de los medios de comunicación para que la gente de a pie entienda con claridad meridiana el peculiar vocabulario de los letrados,   ha atendido la solicitud de su asesoramiento a Sevillainfo para dar solidez a la propuesta que parece hacer la Iglesia acerca de celebrar hacia la mitad de septiembre el desfile de las cofradías, suspendido por el acuerdo a tres del arzobispo, el alcalde y el presidente del Consejo de Cofradías.

El argumento legal es la figura de la dispensa, que está recogida por el Código de Derecho Cánonico, en su Capítulo V DE LAS DISPENSAS, perteneciente al Título IV DE LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS SINGULARESEl canon 85 la establece: “La dispensa, o relajación de una ley meramente eclesiástica en un caso particular, puede ser concedida dentro de los límites de su competencia, por quienes tienen potestad ejecutiva, así como por aquellos a los que compete explícita o implícitamente la potestad de dispensar, sea por propio derecho sea por legítima delegación”.

Ahí reside, por decirlo de alguna forma, la cúpula normativa de la que ha resultado y permite el decreto que ahora se comenta de boca en boca como la tabla de salvación de una Semana Santa que se ha quedado sin cofradías en las calles, hecho histórico que no se producía desde 1933.

El decreto obedece al título “En tiempo de Covid-19”, estando firmado por el cardenal Robert Sarah, de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. En el texto se recogen unas palabras que conciernen directamente a la posibilidad de sacar las cofradías a las calles en fechas distintas y aplazables a las de la Semana Santa:“Las expresiones de piedad popular y las procesiones que enriquecen los días de la Semana Santa y del Triduo Pascual, a juicio del obispo diocesano podrán ser trasladadas a otros días convenientes, por ejemplo, el 14 y 15 de septiembre”.

La puerta está abierta. El guante ha sido lanzado, por si quieren recogerlo, a los obispos de las diócesis. ¿Se abrirán tras ella las puertas de los templos para que en septiembre salgan los pasos?

Sin entrar a valorar ni calificar el decreto desde su punto de vista personal y como distinguido cofrade que recibió recientemente y de manos del arzobispo la Medalla de Oro de la Hermandad del Baratillo, el abogado Joaquín Moeckel se limita de momento y exclusivamente a señalar a la dispensa como el origen legal del decreto. Refiere además casos anteriores en la Semana Santa de Sevilla, como cuando la Hermandad de Los Estudiantes empezó a sacar a sus penitentes de tres en tres siguiendo las directrices del Consejo de Cofradías, aunque sus Reglas dispusieran que deben ir de dos en dos. Y abundando más, cita a la Hermandad del Rocío de Villamanrique, que pudo acudir a la aldea sin portar el Simpecado  -como le había exigido la Matriz-, a pesar de que sus normas dictaran que se lleve.

En la imagen reciente de nuestra colaboradora Beatriz Galiano, Joaquín Moeckel con el arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, el pasado 1 de marzo, al recibir de manos del prelado la alta y excepcional distinción de la Medalla de Oro de la Hermandad del Baratillo. El acontecimiento constituyó  -según el jurista-  otro caso de dispensa, pues la entrega se hizo al término de la Función Principal de Instituto en la Iglesia del Señor San Jorge (La Caridad), donde anualmente se celebra, mientras que las Reglas de la Hermandad establecen que las medallas de oro se imponen en la capilla de la calle Adriano, lugar de su sede.




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