Javier Gutiérrez Caracuel: “La apertura del Hospital Militar de Sevilla es una excelente noticia. El anterior Gobierno del PSOE se lo compró al Ministerio de Sanidad y lo dejó morir, este por lo menos lo ha resucitado”
Doctor especialista en Urgencias y Emergencias en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla

 

 

– Usted trabaja en primera línea de fuego. Qué tal lleva esta tercera ola. La incidencia de contagios en Andalucía va remitiendo, pero el número de fallecimientos e ingresos en la UCI sigue siendo alta.  

– Sí. La tercera ola se está llevando peor por la saturación psicológica y física del personal sanitario en general. Lo que más preocupa es la saturación en cuidados intensivos. Esta es una cuestión que puede cambiar en una semana. 

– Fernando Simón ha anunciado una cuarta ola. No salimos de una cuando entramos en otra.

– Creo que hace bien en decirlo porque, entre comillas, generar ese miedo entre la gente siempre es bueno. Lo único que va a solucionar esto es la vacuna. Por eso estoy a favor de la liberación de las patentes y aumentar el ritmo de vacunación y, si es necesario, que formen a voluntarios que estén en paro para poner vacunas. Los políticos tienen ponerse las pilas.

– Un poco de profilaxis y algunos consejos.

– Suelo recomendar a mis amigos que se compren un pulsioxímetro, que es un aparato que cuesta muy poco y sirve para medir el nivel de saturación de oxígeno en la sangre. Si nuestro nivel de saturación basal está por debajo de 94 ó 95 %, salvo enfermedad crónica, uno debe preocuparse y acudir al médico. Esto no quiere decir que tengamos el covid-19, pero sí es un dato importante para contactar con el médico. Y, por supuesto, el uso de mascarillas, guardar las distancias y lavarse las manos, que es una cuestión muy importante que parece que hemos olvidado y no le prestamos la debida atención. 

– Qué me dice de la hostelería. Parece el chivo expiatorio de todo los males.

– Creo que el aumento de la incidencia no se debe a los bares, sino a que la gente se reúne en sus casas u organizan fiestas ilegales. Hay que ser prudentes. Es un problema de autorresponsabilidad que les repito mucho a mis hijos. Hay que tener la mínima exposición y la máxima protección. Debemos ir poco a poco analizando los datos y también salvando la economía. Y ser conscientes de que este virus te puede causar dolor de cabeza durante dos días y también te puede matar.

– ¿Más mano dura y campañas publicitarias más severas?

– Por supuesto. Es importante que las campañas publicitarias sean agresivas como ocurre con las de seguridad vial o el tabaco. No por causar alarmismo, sino por ser contundentes. La gente no se entera hasta que le toca. No se dan cuenta de que hay chavales de 35 años intubados bocabajo durante 20 días y que los órganos comienzan a fallarle. Muchos salen, pero también con secuelas serias. La gente no termina de verlo.

Si me vacuno, ¿puedo contraer de nuevo la enfermedad?

– No se sabe. Por eso es importante mantener las medidas de protección a la espera de saber más. 

– En relación con el alarmante número de fallecimientos. ¿Muertes con o por covid-19? 

– Tampoco podemos saberlo. No se están haciendo las autopsias pertinentes para resolver esta pregunta. No todo el mundo muere por covid-19. Es imposible saberlo con fiabilidad absoluta. Esta cuestión me ha llamado siempre mucho la atención.

– En cualquier caso, nadie asume responsabilidades.

– Está claro que aquí ha habido un problema de liderazgo. Tenemos un Gobierno que no está preparado. Si yo voy a poner a un ministro de Sanidad en el cargo tiene que ser un sanitario que de verdad sepa lo que es un enfermo y lo que es la enfermedad. No un político que ha estudiado medicina y después haya hecho quince cursos de Gestión Sanitaria.

– Según todos los estudios hasta la fecha, la tasa de letalidad de este virus es baja. ¿Por qué preocupa tanto la capacidad asistencial hospitalaria? ¿No será que el asunto hace aguas por otro lado? 

–  Claro que sí. Aunque la tasa de letalidad es baja en relación con otras enfermedades, el covid-19 ha puesto sobre el tapete las deficiencias de un sistema sanitario en cuanto a estructuras y recursos humanos porque los sanitarios se han ido a otros países o comunidades autónomas. Andalucía es la región de España donde menos gana un sanitario. Ha puesto en evidencia que nuestro sistema sanitario está cogido con alfileres. 

– ¿Y qué me dice del número de visitas a Urgencias de las ‘patologías no covid’ durante la pandemia? 

– Ha cambiado un poco en relación con la primera y segunda ola. En la primera, la gente dejó de acudir a Urgencias por otro tipo de problemas. Tenían más miedo. Conforme ha ido pasando el tiempo, las ‘patologías no covid’ están al mismo nivel que las relacionadas con el virus, y eso ha significado la repanocha porque tienes el mismo número de personal para atender las dos situaciones. La única incidencia que ha disminuido es la traumatológica debido a un menor número de desplazamientos por las restricciones de movilidad. 

– ¿Cree que esto pone de manifiesto el mal uso que hacemos los ciudadanos de la atención sanitaria en los distintos niveles asistenciales?

– También. La educación sanitaria de la población es un factor que influye. Un 80 % de los que acuden a Urgencias no tiene por qué hacerlo, pero es que el enfermo no tiene la culpa muchas veces. Comprendo que haya personas esperando atención sanitaria durante meses y se presente en Urgencias.

 -Supongo que en el SAS habrá alguien que esté tomando nota de esta situación.

– El problema fundamental es reforzar los recursos humanos. Y solo se puede reforzar fidelizando los contratos. No puedes tener a un neurocirujano contratado un mes sin saber si al mes siguiente lo van a renovar o va a estar seis meses en condiciones de trabajo agotadoras en las que no se cubren bajas, jubilaciones, fallecimientos y asumiendo un mayor número de pacientes. Debes de tener a la gente contenta y apostar por el capital humano. En cuanto a estructuras, habría que hacer un análisis. Es incomprensible que en Sevilla capital toda la neurocirugía esté concentrada en el Virgen del Rocío. No tiene sentido que un paciente tenga un accidente de moto en la puerta del Hospital Macarena con un hematoma en la cabeza y tenga que ir al Virgen del Rocío cuando está frente a un hospital. Esos minutos son vida. Es incomprensible que en toda Huelva no haya cirugía maxilofacial ni cirugía plástica y tengan que trasladarte a Sevilla por un accidente. Las posibilidades de vida en Huelva son menores a las que existen en Sevilla. Esas diferencias tienen que reducirse poco a poco, tienen que ir mejorando. El problema es que no hay expertos ni líderes que sepan manejar esta gestión sanitaria, porque los que están al frente de los cargos (el consejero, el viceconsejero, etc.) no saben ni han mamado lo que es un enfermo. Tienen que asesorarse y rodearse de expertos.

– Claro, pero el carnet del partido cuenta mucho.

– Eso es lo que pasa. También hay que decir que este nuevo Gobierno del cambio en Andalucía ha tenido muy mala suerte. Por dos motivos: Parece que tiene el gafe y la pésima herencia recibida del Gobierno anterior. Comenzaron con la listeriosis, después el virus del Nilo, el SARS-CoV-2. Y que conste: no soy de izquierdas ni de derechas. 

– La inauguración de dos nuevos hospitales en Sevilla y Málaga son dos buenas noticias para la Sanidad Pública en Andalucía, pero si falta personal, ¿no será desnudar a un santo para vestir a otro? 

–  No podemos desnudar a un santo para vestir a otro. No sé cómo va la cosa. Con la inauguración del nuevo Hospital de Emergencias Covid de Sevilla, en algunas especialidades del Virgen del Rocío está aumentando la carga de trabajo. Todos estamos trabajando más. El problema no es que se desnude a un santo, es que no hay vestimenta. Partimos de la base de que hay pocos recursos en todas las categorías. No hay personal en la bolsa y a la poca que hay tienes que mejorarles la situación contractual si no quieres que se marchen.

– ¿Es exagerado afirmar que el SAS es una de las mayores empresas de trabajo temporal de España?

– No solo es una de las mayores empresas de trabajo temporal, sino que durante muchos años ha maltratado psicológicamente a los profesionales. El sueldo ordinario de un médico al mes en el SAS es de 1.200 euros. Después hay una serie de complementos que lo elevan hasta 2.000, pero sin guardias. A nivel retributivo no se ha cumplido. El problema de España respecto a otros países europeos es alucinante. Un compañero en el extranjero gana hasta 150 euros la hora. Muchos se han tenido que ir a otros países porque ganan más y les respetan aún más. Lo único que va a ocurrir con esta situación es que la calidad asistencial sanitaria se va a ir deteriorando progresivamente. Es cuestión de tiempo.  

– Según la Organización Médica Colegial (OMC), un médico interino eventual percibe de media 1.940 euros en Andalucía, mientras que en Murcia gana 3.038 euros. ¿Por qué no existe equidad salarial?

– Eso es lo que hay que hacer. La equiparación salarial debería ser igual en toda España. Es algo absurdo. Lo que provoca esta situación es que el cirujano que acaba la carrera se vaya a Inglaterra, a la privada o a otra comunidad. 

– Tampoco existe equidad en cuanto al gasto por paciente. La inversión en Andalucía ronda los 1.153 euros, muy lejos de los 1.710 euros del País Vasco.

– Eso hay que cambiarlo. Este nuevo Gobierno en Andalucía lo ha prometido, pero por el momento no ha hecho nada. Una de las claves que originaron el cambio en Andalucía fue la pésima gestión sanitaria del PSOE en los últimos 30 años. Si has conseguido que la gente haya confiado en ti y te haya votado, el cambio tiene que empezar en primer lugar por la Sanidad. Lo que pasa, también hay que decirlo, es que ha surgido esta circunstancia del covid-19. 

– Un ejercicio de imaginación. Durante una guardia en Urgencias recibe a un paciente llamado Servicio Andaluz de Salud. Qué hace con él. 

– Lo ingreso del tirón en cuidados intermedios, casi en la UCI, y muy bien monitorizado con dos enfermeras al lado muy pendientes por si entra en la UCI.

– Con el cambio de Gobierno en Andalucía, ¿ha mejorado algo?

– Ha mejorado algo, como la eliminación del complemento de exclusividad a los médicos que trabajan tanto en el sector público como en el privado; la subida del sueldo en dos euros la hora y la incorporación de un médico más en las diferentes especialidades y en Urgencias Traumatológicas y Emergencias en el Virgen del Rocío. En dos años no ha dado tiempo de cambiar mucho las cosas. Una excelente noticia ha sido abrir el Hospital Militar. El otro Gobierno se lo compró al Ministerio de Sanidad y lo dejó morir, este por lo menos lo ha resucitado. Ya tenemos cuatro plantas y hay que sumarle el nuevo hospital de Estepona. Creo que se está haciendo mucho esfuerzo para la que está cayendo. A nivel personal estoy contento, pero no porque yo sea de izquierdas o de derechas, es que en 30 años de experiencia profesional se empieza a notar un cambio. Esto hay que solucionarlo con pandemia o sin pandemia. Lo de la sanidad pública es un déficit crónico que hay que solucionar, si no la covid-19 puede ser la puntilla. Eso si no vuelven a entrar los de antes, que son los que robaron.

– Hablando de «los de antes». Por aquel entonces estaba en el cargo su excompañera de carrera y actual ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Que, por cierto, dejó el SAS hecho un solar. Con lo que a usted le gusta el Rocío, ¿no ha pensado en invitarla un año a su carriola?

– (Risas). Yo me la llevaría, pero trabajando; rellenando las neveras, abriendo botellines y limpiando las sillas para cuando tengamos que sentarnos en la pará. No me la llevaría al Rocío ni muerto.

– En 2013 redujo la plantilla en 7.773 sanitarios e hizo un pago extra de 2,1 millones a 100 altos cargos y directivos de Salud. Al margen del falseamiento del número de pacientes en las listas de espera.

– Tonta no es. Eso desde luego. La última vez que hablé con ella fue hace cuatro años, cuando era consejera de Hacienda de la Junta, durante la celebración de los 25 años de nuestra promoción, en el Hotel Alfonso XIII.   Durante el ágape estuve con ella y le dije: ¿Me vas a hacer la declaración de Hacienda, María Jesús? Y me dijo que no tenía ni idea de eso. Ella ha sabido moverse muy bien en el ambiente político desde que estábamos en la facultad y era delegada de curso. 

– Usted tuvo un problema con el SAS, pero la Justicia acabó dándole la razón en 2009.

– Tuve un problema personal con ella cuando era consejera de Salud en 2007, a raíz de unas declaraciones mías que Telecinco grabó con cámara oculta cuando tuvo lugar el desgraciado fallecimiento del jugador del Sevilla, Antonio Puerta, que ingresó cadáver en Urgencias. Me abrieron expediente por haber faltado a la confidencialidad y me inhabilitaron en el SAS. Pero el asunto venía de antes. En 2005, un grupo de médicos y yo creamos la Asociación de Médicos de Urgencias de Andalucía (Amura) para luchar por la mejora de las condiciones laborales. La verdad es que dábamos bastante ruido porque convocábamos a los medios casi a diario. El Servicio Andaluz de Salud no sabía cómo parar una movida tan gorda. Se nos hizo mucho daño a mí y a cuatro compañeros. En aquellos tiempos el SAS y el PSOE eran lo mismo. Todo aquel que hablara más de la cuenta y criticara las deficiencias del sistema iban a por él. Lo bueno de aquello es que hoy hay una UVI móvil en todos los campos de Primera División en España. Y lo digo otra vez: un paciente joven no puede morir por un fallo del sistema de Urgencias, nuestro juramento hipocrático nos obliga a denunciarlo.

– La vida tiene que seguir y este virus ha venido para quedarse. ¿Alguna recomendación para estos tiempos de incertidumbre?   

– Ser positivos. Y prestar atención a los médicos y a los profesionales. Tomar las medidas de protección y tener sentido común. Y a los políticos, que se pongan las pilas, que esto se gana consiguiendo inmunidad, aumentando el ritmo de vacunación como sea y apostando por el capital humano. Juntos ganaremos esto.




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