Javier Arenas: “VOX tiene el problema de que muchos de sus votantes van a volver al PP”
Entrevista de Francisco José Solano

Javier Arenas ha ocupado numerosos cargos en la actividad política y en los distintos niveles de la Administración, destacando por ser ministro de Trabajo (1996-1999) durante el gobierno de Aznar, etapa en la que también fue ministro de Administraciones Públicas y vicepresidente segundo, así como secretario general del PP (1999-2003).

Fue presidente del Partido Popular de Andalucía y candidato a la Junta en cuatro ocasiones (1994, 1996, 2008 y 2012), llevando al PP al mejor resultado de su historia en una región considerada territorio comanche con 50 escaños, siendo el primer partido en las ciudades, con mayoría absoluta en las ocho capitales de provincia andaluzas y cinco de las ocho diputaciones. Actualmente es senador por designación autonómica. 

– ¿Qué hecho le llevó a interesarse por la política?

Dos cuestiones fundamentales: en primer lugar, una gran preocupación social unida a mi condición de sevillano de Olvera, ya que vi a tantos olvereños emigrar a Alemania y Suiza y al norte de España. La segunda fue mi vida universitaria, porque en la Transición tuve una vinculación profunda con la Democracia Cristiana y con Manuel Clavero, que forjó mi preocupación política.

– ¿Por qué se decantó por la Democracia Cristiana?

– Había leído a Maritain y estaba muy vinculado al personalismo comunitario, porque sin libertad no se puede buscar la justicia y no puede haber un mundo solidario, sería injusto. No se pueden quedar en el camino una serie de personas, a las que debe cubrir la atención del Estado.

Parte de mi vida se forja en la Fundación Konrad Adenauer y milito en UCD, siendo el primer presidente de las Juventudes Centristas. Luego formo parte de la operación de Aznar para construir un gran Partido Popular como los países europeos, en el que tengan cabida liberales, conservadores y democratacristianos. 

– ¿En qué se diferenciaba el PDP de Óscar Alzaga de la Alianza Popular de Fraga? 

– En que el PDP nunca se ha definido ni conservador ni de derechas, pero AP sí. Se ubicaba en el centro político y el centro no es una ideología, lo es el liberalismo y la socialdemocracia. 

Aznar me dijo que Alianza Popular iba a dejar de ser de derechas para convertirse en un gran partido de centro, dejando de ser AP para convertirse en el PP, incorporándose a la Democracia Cristiana en Europa. Le dije que eso era imposible mientras viviera Fraga y él me contestó que era posible porque había hablado con Fraga, le dije que si se producía contase conmigo. 

Yo tenía muy buena relación con Fraga, en mi vida ha habido tres don Manuel: Clavero, Fraga y Olivencia (que es mi suegro). 

– ¿Qué logros destaca de su etapa como ministro de Trabajo?

– Fue la primera vez que un ministro que no era de izquierdas ocupaba un Ministerio considerado de izquierdas, teniendo, además, el precedente de las huelgas generales bajo el gobierno de Felipe González. Hoy ese Ministerio son cuatro: Trabajo, Seguridad Social, Igualdad y Asuntos Sociales, lo que da buena prueba del despilfarro de Sánchez. 

Se consiguió una reforma laboral pactada con patronal y sindicatos que reducía la indemnización por despido y una reforma de las pensiones. Llegué a estar veinte días sin dormir porque no se podían pagar las pensiones y una de las claves de la Seguridad Social en ese momento fue el retraso voluntario de la edad de jubilación, porque en España el sistema no está diseñado para la supervivencia de las pensiones.

– ¿Quiénes son sus referentes políticos nacionales y extranjeros? 

– Mis referentes extranjeros son, con mucha distancia, Konrad Adenauer, Helmut Kohl y Eduardo Frei padre, habiendo tenido relación con estos dos últimos. De hecho, Kohl me enseñó el despacho de Adenauer y se mantenía intacto. 

Mis referentes nacionales juveniles han sido Adolfo Suárez y Óscar Alzaga, y no puedo ocultar que también lo son Aznar y Rajoy, además de llevar más de 25 años siendo amigo de Feijoó. 

– ¿Quién considera que ha sido el mejor presidente del gobierno?

– Hasta ahora, una mezcla de Felipe González, Aznar y Rajoy, porque González (al que yo nunca voté) dio mucho equilibrio a una España cargada de incertidumbre, aunque tuvo una última etapa mala. El gran éxito de Aznar y Rajoy fue la política económica. 

– ¿Qué opina de nuevos partidos que han surgido en los últimos años como Ciudadanos y VOX, que han sido apoyados por electores que tradicionalmente se inclinaban por su partido?

– El PP tiene una ideología muy clara y una implantación espectacular, esa es la mayor garantía, porque por encima de cualquier gobierno está el partido. La segunda clave es la presencia también espectacular, porque el logro del PP en Andalucía fue que el partido se presentase en todos los ayuntamientos, incluso en Marinaleda. Luego se unen el paro y una corrupción significativa, cuando más del 90 % de los políticos son honestos, y surgen partidos que duran poco como Podemos y Ciudadanos, que son dos figuras políticas con televisión como Pablo Iglesias y Albert Rivera. 

VOX tiene el problema de que muchos de sus votantes van a volver al PP porque no tiene implantación en toda España, la mejor elección para el PP son las municipales. 

– Habida cuenta de que hay posiciones encontradas en torno a ellos entre los miembros de su partido, ¿considera que Ciudadanos es de centro liberal o de centro-izquierda socialdemócrata? 

– Ciudadanos, cuando se funda, se define socialdemócrata y de centro-izquierda y confiesa que nace para ocupar el espacio del PSC. Luego, Rivera decide mutar a liberal, cuando los liberales están mucho más cerca del PP (con figuras como Ayuso) que de Ciudadanos, que se ha quedado sin espacio y la sociedad ya no tiene motivos para votarle. 

– ¿Considera que VOX es de extrema-derecha como sostiene la izquierda o de derecha constitucionalista? 

– En el Parlamento Europeo, atendiendo a su organización ideológica, VOX sería considerado un partido extremista, pero respeto la autodefinición y es VOX quien se tiene que definir.

VOX nunca ha hecho declaraciones inconstitucionales. Los grandes enemigos de la Constitución son los socios de Sánchez, aunque VOX no es lo mismo que el PP porque no tenemos la misma visión de la Unión Europea, las autonomías y la inmigración. Somos partidos distintos, aunque es de risa que cuestionen el pacto del PP con VOX los mismos que lo firman con Bildu o ERC. 

– Antes de la aparición de VOX tanto usted como su propio partido se proclamaban de centro, pero, ¿respecto de quién, si el PP entonces no tenía a nadie a su derecha en el arco parlamentario? 

– Me considero de centro y el PP en sus Estatutos se define de centro reformista y da acogida al centro-derecha porque aspira a ser un partido de mayorías, no un partido bisagra sino pactista con la mayoría de la sociedad, de modo que no pueda sentir incomodidad un socialdemócrata decepcionado con Sánchez que votaba al PSOE. 

– ¿Es usted creyente? ¿Qué papel ocupa la religión en su vida?

– Soy creyente y practicante aunque mejorar como practicante. He tenido crisis por acontecimientos familiares pero la religión ocupa para mí un papel importante. 




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