Inés Arrimadas vuelve a apoyar al Gobierno comunista y destruye aún más a Ciudadanos, ahora con la dimisión de Marcos de Quinto

Cada vez con menos liderazgo real y rechazada por su propio partido, Inés Arrimadas se ha metido en la boca del Gobierno comunista. Ha vuelto a ser cómplice con Sánchez e Iglesias del secuestro de la democracia española apoyando el nuevo estado de alarma. Cree haber terminado victoriosa sus acuerdos sólo por haber obligado al dictador a un nuevo plazo de quince días, en lugar de más de treinta, como el presidente totalitario pretendía. Ciudadanos está que trina con Arrimadas, que ha impuesto la disciplina del voto por mimetismo con los métodos absolutistas de Sánchez. Marcos de Quinto no ha podido soportar la extraña deriva que ha tomado Ciudadanos de manos de quien muchos califican de “ingenua” y, en los círculos más relevantes de su militancia decepcionada, otros la evalúan en su actitud como la de alguien que “va a morir políticamente matando al partido”.

 Inés Arrimadas “va de salvadora de unos españoles que han empezado a sentirla como insoportable, el enemigo de sus libertades”. En las redes y medios de comunicación no hay prudencia ya para los calificativos: “ambiciosa, ególatra, fuera de sí políticamente”, además de ser acusada de vanagloriarse de unos logros en los que de inmediato la desmiente el propio Gobierno que la usa, aprovechando haberla identificado en su enorme vanidad política. Ayer mismo, tras tomar con Sánchez el acuerdo de apoyar la prórroga y tan pronto como Arrimadas presumió de alejar a ERC de la mesa de diálogo, el Gobierno comunista se apresuró a desmentirla. El PSOE no está dispuesto a facilitar el papel de que Arrimadas vaya de lista por la vida política.

En su propio partido, siempre pidiendo confidencialidad en los ataques por la espalda a Arrimadas y ejerciendo con ella una crítica feroz, dicen claro que “nadie cree en su falacia de que atiende al interés general, el único interés que atiende y que salta ya a la vista de todos es el suyo propio, porque se agarra al protagonismo como a la cornisa de un rascacielos”.

Otros la tachan de mentirosa, al más puro estilo de Sánchez, pues ya ha tomado el rumbo de no cumplir lo que asegura: “Dijo al presidente en el Congreso que en quince días lo que esperaba era un plan B, no otra prórroga; pero como no lo ha habido ni lo habrá, se va a mantener encaramada al poder a costa de seguir manteniendo a los españoles sin libertades”.

Ciudadanos está que arde, contempla a Arrimadas como a una suicida políticamente hablando que va a arrastrarlos a todos a despeñarse tan pronto como la ciudadanía tenga las urnas por delante. Y a la desbandada general de la militancia y los simpatizantes, ya se cuentan las bajas importantes de Juan Carlos Girauta, Carina Mejías y ayer martes la de Marcos de Quinto, que huye despavorido al comprobar el partido que se está encontrando, absolutamente irreconocible y pulverizado por Inés Arrimadas, que ahora lo autodenomina liberal, alejado de su naturaleza centrista.

Girauta no ha podido contenerse en las redes, como miles de votantes de Ciudadanos. Y ayer ha estallado, llegando a acusar descaradamente a Arrimadas de dictadora“Y ahórrate lo de “es por vuestro bien“. Todos los dictadores dicen eso”. Invitó a romper la disciplina de voto exigida por Arrimadas, haciendo un “llamamiento a no ser la escobilla del váter de un autócrata, porque cuando mi libertad está en juego no paso ni una”.

La crisis sanitaria ha revelado para la militancia de Ciudadanos a una Inés Arrimadas desconocida e imprevista, capaz para muchos de “sacrificar las condiciones de vida de millones de españoles, su ruina económica, su estado de precariedad y hasta el secuestro de su democracia, con tal de ejercer un protagonismo efímero, que le va a costar carísimo, que ya le está costando carísimo ante la opinión pública”.

Las últimas encuestas vaticinan para Arrimadas un desastre electoral que dejaría a Ciudadanos con unos cinco escaños  -si no menos-  en el Parlamento. Por eso Tezanos y sus elaborados sondeos serviles con el PSOE ya se ha encargado hoy de agradecerle el apoyo a Sánchez pintándole un futuro prometedor, con resultados de pura fantasía cocinados para que rentabilice ante la ciudadanía su temerario colaboracionismo con el Gobierno comunista. Pero la realidad más pura y dura es que los españoles manifiestan esperarla en el momento electoral de su castigo. Arrimadas es ya para muchos un futuro juguete roto de Pedro Sánchez.

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