Hostelería y el decretazo de la temperatura

El próximo 10 de agosto, mañana, entra en vigor el nuevo Real Decreto-Ley 14/2022 que regula las Medidas de ahorro, eficiencia energética y de reducción de la dependencia energética del gas natural. Nos va a dejar FRÍOS a todos los locales que usen refrigeración o calefacción.

Por si los restauradores no estuvieran ya cansados de tanto Decreto Ley, en estos dos últimos años, nuestro páter Sánchez ha impulsado junto a su Ministra Ribera de “transición ecológica” este nuevo decretazo, poniendo en  jaque a todo el sector hostelero (y hotelero) en pleno verano.

El Real Decreto-Ley se excusa, en repetidas ocasiones, en la guerra de Ucrania, que si bien es verdad que ha sido el gran detonante de la situación actual, también es importante destacar que no es este conflicto el responsable de todos los males acontecidos en los últimos 5 meses en nuestro país, desde que estallara este penoso y antieconómico conflicto.

No cabe duda, y el hostelero lo sabe, que el más útil incentivo para el ahorro energético es el bolsillo de cada propietario. Se han cambiado bombillas (a iluminación Led) por motus propio, pero ahora con este decretazo obliga al hostelero (y a otros muchos sectores) a controlar y regular su temperatura mínima en 25 grados. Para algunos suficiente pero no para todos, donde la libertad y su bolsillo sería el que mandaría y no el decretazo que comienza mañana.

Una de las preocupaciones de los hosteleros, a día de hoy es el tema de cierre de puertas en sus locales. La hostelería que use aire acondicionado o calefacción “deberán contar con un sistema de cerrado de puertas” antes del 30 de septiembre. 

El nuevo decreto llevará a que en las próximas semanas muchos negocios se apresuren a hacer obras para instalar puertas automáticas de cristal, el mejor remedio para quienes quieren continuar siendo visibles al público. Si hablamos de puertas automáticas de cristal, vemos un presupuesto medio de la obra en entre 5.500 y 6.000 euros para una puerta de 2,70 metros. Esto es actualmente inasumible para muchos establecimientos, que miran con recelo al próximo otoño cargado de malos augurios, según muchos especialistas económicos, aunque obviamente hay que prestarles la justa atención, no puede ser el pesimismo el sentimiento general para los negocios abiertos en España.

Pero es importante destacar que el decreto no habla específicamente de puertas automáticas con sensores, por lo que sencillamente se puede instalar un muelle de los de toda la vida que cierre la puerta, puede costar alrededor de unos 200 euros

Ojo, saltarse las nuevas normas de eficiencia energética tendrá una sanción de entre 60.000 y 100.000 euros, ya que se penalizan según la Ley de Industria de 1992. Los de Sánchez no han aclarado aún qué tipo de infracción supone dejar las puertas sin sistema de cierre o poner la climatización por debajo de 27 grados. Habrá que esperar a que  aclaren términos.

Por último, más cartelitos. Madre mía, los hosteleros van a tener que hacerse con una impresora. Los locales deberán informar, mediante carteles informativos o el uso de pantallas, las medidas de aplicación que contribuyen al ahorro energético. Dichos carteles o pantallas deberán ser claramente visibles desde la entrada o acceso a los edificios. 

De momento la humedad relativa del aire no es necesario indicarla, uuufff. Un alivio, Sr. Sánchez, que ya me veo a todos los gerentes comprando en Amazon las pantallas digitales informativas, lo que nos faltaba, aunque a este ritmo de decretazos…

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