Gregorio Serrano, el único del “clan de los compadres” que sobrevive aún a Sánchez

A pocos días para que se cumpla el primer mes de Pedro Sánchez como presidente del gobierno, el ejecutivo socialista ha relevado al PP en los ministerios y en los principales altos cargos, a excepción de la Dirección General de Tráfico donde aguanta, estoicamente, Gregorio Serrano

El director general de Tráfico, Gregorio Serrano está pendiente de recibir la llamada o el mensaje que le anuncie su destitución. Espera el cese desde hace semanas, pero no llega. Todos sus amigos, y su principal valedor, Juan Ignacio Zoido, llevan tres semanas en Sevilla. El ex ministro, especialmente activo en la campaña interna del PP a favor de la candidatura de María Dolores de Cospedal, otros, reflexionando, mientras los que fueran jefe de gabinete del ministro y su adjunto, Curro Pérez y Santiago Martínez-Vares, dando clases en los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide (UPO).

En Madrid, del “clan de los compadres” sólo queda Serrano, curiosamente, el que más quebraderos de cabeza provocó al ministro y al propio gobierno del PP por su discutida gestión en las crisis por la que ha atravesado su departamento en los dos últimos años. Paradójicamente Serrano se encuentra en Madrid, en su despacho, al pie del cañón. Cuando su presencia era necesaria en su despacho oficial de la DGT, Gregorio Serrano se encontraba en su domicilio de Sevilla, alargando en numerosas ocasiones los fines de semana, junto a Zoido, de jueves a lunes. Y cuando su presencia ya no es tan necesaria en su puesto, Serrano no se mueve de su despacho. Es el único de los amigos que Zoido se llevó a Madrid que aguanta en su puesto, se supone que ultimando los planes especiales de tráfico con motivo del verano. Serrano se encuentra especialmente activo. Este miércoles se reúne con sectores privados y administraciones públicas para abordar un Plan Estratégico Estatal pionero en España impulsado y liderado por la DGT sobre la bicicleta.

La silla de Gregorio al frente de la DGT no parece correr peligro a corto plazo. Al menos no se apunta a que en el consejo de Ministros del próximo viernes se vaya a proponer su relevo por alguien de confianza de Pedro Sánchez o del nuevo ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quienes no parecen haber reparado en el puesto de alta responsabilidad que ostenta el director general de Tráfico, quien sigue siendo íntimo amigo del ministro saliente y del clan conocido en Madrid como “de los paisanos”. Probablemente el gobierno socialista prefiera la prudencia y esperar el relevo a vueltas del verano si no se produce ninguna deslealtad por quien ostenta el cargo.




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