Gómez de Celis reconoce en Canal Sur TV que el PSOE forzó la dimisión de Sánchez tras conocer su plan de pactar con extremistas e independentistas mintiendo masivamente al electorado

El socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, vicepresidente primero del Congreso de los Diputados, reconoció esta mañana en el programa de Canal Sur TV “Despierta Andalucía” que unos meses después de acceder Pedro Sánchez a la Secretaría General para suceder a Pérez Rubalcaba, en julio de 2014, en la Ejecutiva Federal se discutía ya internamente sobre el plan concebido por el propio Sánchez de pactar con toda clase de partidos radicales a la izquierda y a la derecha del PSOE para alzarse con el poder, a lo que la mayor parte de la Ejecutiva y de los “barones” del PSOE se opusieron rotundamente, motivo por el cual se vio obligado a presentar su dimisión como secretario general el 1 de octubre de 2016.

Esto y no otra cosa fue la causa de su dimisión y del profundo desacuerdo y rotunda oposición por parte de Alfredo Pérez Rubalcaba, que llevó al enfrentamiento último y a la patente desavenencia con el luego fallecido repentinamente Rubalcaba.

Gómez de Celis dio por bueno que el verdadero motivo de la dimisión de Sánchez en aquel entonces fue por causa de esa estrategia concebida para perpetrar una verdadera estafa al electorado y que se debatió en la Ejecutiva, que consistía en afirmar todo lo contrario de lo que se pretendía hacer y en ocultar las verdaderas intenciones para, una vez alcanzado el poder y evitado el susto a los votantes, emprender una carrera de pactos y búsqueda de apoyos entre las fuerzas que luego intentaron el golpe de Estado desde Cataluña, entre los comunistas bolivarianos, a los que demonizaba con palabrería en cada ocasión, y hasta con los herederos del legado de la ETA, que aún se niegan a condenar sus acciones criminales.

En los meses previos a su forzada dimisión, ante la insistencia de Sánchez, decidido ya a ejecutar su plan, aunque hacia fuera de la Ejecutiva y hacia los ciudadanos pregonaba y prometía algo muy distinto, la mitad más uno de los miembros de la Ejecutiva Federal, es decir, 17 miembros, presentaron su renuncia, que materializaron el 28 de septiembre de 2016, ante lo que consideraban que suponía traspasar “las líneas rojas” de un partido constitucionalista.

Así mismo lo entendieron seis de los siete presidentes de comunidades autónomas gobernadas por el PSOE, que le retiraron su apoyo al plan de Sánchez de pactar con los separatistas, comunistas y extremistas vascos y catalanes, lo cual le obligó, tras una votación interna, a presentar su dimisión irrevocable.

De su posicionamiento extremo, que es el que ahora vemos, los medios sólo reflejaron entonces algunas vagas referencias a un concepto aún inexplicado de “la España plurinacional”, que encerraba en el fondo una estrategia de pactos y apoyos en las fuerzas más radicales del espectro bordeando los límites de la Constitución y, desde luego, ocultando su verdadero plan en cada comparecencia pública a los votantes, para muchas de las cuales llegó a contar con un fondo de una bandera española enorme, en contraste con lo que muchos ciudadanos temían y sospechaban ya de su impostura.

Gómez de Celis prefirió insistir en la entrevista en Canal Sur TV en que desde entonces para acá los ciudadanos han refrendado hasta cinco veces las políticas de Sánchez y quiso subrayar también que los barones o líderes regionales “muchos de ellos”, según la expresión que utilizó, “han cambiado su posición de entonces y hoy estarían a favor del plan de Pedro Sánchez, incluida Susana Díaz”, dijo

A partir de aquella dimisión de Pedro Sánchez como secretario general, el PSOE quedó en manos de una gestora encargada de organizar unas primarias para elegir al nuevo secretario general y a la nueva Ejecutiva Federal, en las cuales resultó ganador después de recorrerse los platós de TV y muchos de los programas basura y de mero entretenimiento de la programación televisiva, entre ellos el Sálvame de Luxe, Salvados, Viajando con Chester, Planeta Calleja, El Hormiguero, etc.

Durante todos esos meses y hasta la presentación de una moción de censura contra el gobierno de mayoría minoritaria de Mariano Rajoy y tras una primera investidura fallida, Pedro Sánchez ocultó su sibilino plan a los ciudadanos a base de repetir mentiras con el único fin de aislar a los partidos de la oposición sumando apoyos de todo el que se prestase a ello y ofreciendo a cambio jirones de la estabilidad y el equilibrio necesario para la democracia española, hoy absorta ante el cúmulo de declaraciones de aquellos meses, llenas de ocultaciones y embustes repetidos que pueblan las hemerotecas y las videotecas y que sobreabundan las redes sociales cada día.

A los que hoy son sus socios de gobierno preferente los calificó de aberraciones para la democracia, de populistas, de bolivarianos, de causantes del insomnio del 95% de los españoles, de apoyos del terrorismo, de golpistas, etc. y lo mismo prometió endurecer las leyes contras las acciones separatistas que negó la posibilidad de indultar a los golpistas o se mostró a favor de que los órganos judiciales fuesen elegidos por expertos y por los propios jueces. Nada de eso existe ya.

Ante las preguntas del periodista José María Arenzana en Canal Sur TV sobre si en su vocabulario existía la expresión “extrema izquierda” o “ultraizquierda, Gómez de Celis, que acababa de utilizar la de “ultraderecha” para referirse a VOX y la de “extrema derecha” para referirse a parte del PP, argumentó que “la extrema izquierda existe, pero no está representada en los órganos de nuestra democracia” y señaló que “EH Bildu es un partido constitucionalista y que está dentro de la Constitución, al que agradecemos que se aviniera a enmarcar todas sus acciones dentro de la democracia constitucional”.




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