Funcionarios de la Junta consideran abusivos los métodos del Gobierno de Juanma Moreno

La forma en la que se está procediendo desde hace meses a una reestructuración del funcionamiento de la Junta de Andalucía, no convence a los funcionarios de muchos de sus organismos. Los empleados públicos se sienten despreciados por la manera en la que les llegan las decisiones “de arriba” hasta ejecutarse en sus puestos de trabajo. Entienden que el Gobierno de Juanma Moreno está actuando sin tener en cuenta a un personal eficiente, de trato especialmente humano con los administrados y que, sin embargo, recibe las órdenes “con la punta del pie”, según la opinión generalizada de quienes no se atreven a identificarse por miedo a represalias políticas, o a las medidas que pudieran sufrir de los nuevos altos cargos y directivos que les tratan “con desdén y arrogancia”. 

“Han llegado como si vengaran en nosotros los cerca de cuarenta años del PSOE presidiendo la Junta”, afirma uno de los funcionarios entre el descontento general. “Ni siquiera saben a qué partido hemos votado, que en tantos casos ha sido al Partido Popular o a otros, pero han llegado con una prepotencia como si todos por defecto fuésemos socialistas”, declara uno de los empleados de la Delegación de Hacienda, en el antiguo edificio del Coliseo, ubicado cerca del Archivo de Indias, en pleno centro de Sevilla. “Algunos jefes apenas si nos miran para darnos los buenos días”, declara otro que encomienda a nuestro periódico su anonimato, pues tienen miedo de manifestarse con libertad. Y añade que “tomarnos por socialistas es ignorar en muchos casos que hemos votado al Partido Popular, algo que se nos ha vuelto en contra, como si hubiésemos votado a nuestro enemigo”. Muchos piensan que lo que en el funcionariado está resultando del Gobierno de Moreno es de una torpeza política inadmisible de cara a las próximas Elecciones generales.

 Al parecer todo empezó, según los testimonios de los funcionarios, cuando desde Patrimonio se hizo llegar la directriz de un plan que contemplaba el cambio de sedes en ciertos organismos, alegándose en un documento la razón fundamental de ahorrar en alquileres innecesarios de inmuebles. Muchos funcionarios ponen en duda ese motivo. Por ejemplo, los que están en el Coliseo dicen haber visto ya cómo se llevaron el Registro a la Delegación del Gobierno de la Junta, que está ubicada en el número 3 de la Plaza de la Contratación, con la consiguiente molestia para el público, contrariado a diario con que ahora tiene que ir de un sitio a otro, en vez de resolver sus gestiones en un mismo lugar, como ha podido hacerlo durante años. Las protestas al respecto son continuas. Pero nadie tiene fe en la utilidad de poner reclamaciones.

También son empleados públicos del Coliseo los que aseguran que en la segunda planta del edificio se hallaba la Caja de Depósitos, perteneciente a la Tesorería, trasladada a unas oficinas próximas en la calle Maese Rodrigo, dentro del conjunto histórico de la Casa de la Moneda. Según los testimonios recogidos, “se llevaron la Caja de Depósitos porque dijeron que aquí sólo se iba a quedar todo lo que se convertiría en la Agencia Tributaria de Andalucía. Pero a día de hoy, y desde que se fueron a finales de agosto, las dependencias que ocuparon están completamente vacías, desiertas se puede decir. No ha llegado personal nuevo”.

Cuentan que los traslados, las mudanzas de enseres y archivos, se ordenaron con urgencia, realizándose en pleno verano, sin respetar que en esos meses la mayoría del personal estaba disfrutando de sus vacaciones anuales, cargando sobre los pocos que permanecían en sus puestos todo el peso de los preparativos de esas mudanzas. Funcionarios indignados señalan que “no tuvieron miramientos de que en esos meses hay turnos de vacaciones y, por eso, no estábamos todos para arrimar el hombro ayudándonos. Han sacado a la gente como a patadas”.

En realidad, esa Delegación sólo significa un ejemplo de las protestas internas, sufridas en silencio, que se han producido en muchos de los organismos que la Junta tiene extendidos por toda Sevilla. Pero son especiales las que han provocado las consignas dadas al parecer por la Consejería de Hacienda, Industria y Energía (en Torre Triana): “Ahora nos quitan el servicio de Caja que está en el patio, en la planta baja, donde durante años el público ha podido efectuar aquí mismo sus ingresos, junto al resto de ventanillas en las que era atendido. Se facilitaba a la gente inmediatez en sus gestiones, pudiendo entregar documentos y modelos oficiales mientras hacían sus depósitos en dinero efectivo o con talones. En un tiempo se encargó de esta función el Banco de Santander y en la actualidad La Caixa. Pero ya nos han anunciado que la quitan. A cambio, el público tendrá que hacerlo en los bancos, en la calle, o en los mostradores de la Delegación: eso significa que nos quieren obligar a asumir la responsabilidad de hacernos cargo directamente de los ingresos. Nos han comunicado que muy pronto tendremos que trabajar manejando datáfonos; o, en el mejor de los casos, lectores de tarjetas. Es intolerable que por la fuerza y por la imposición vayamos a desempeñar una función así, que no se entiende entre las de la naturaleza de un funcionario”. Dice otro que “el colmo llega a que para cobrarle nosotros al público, al parecer y por los que nos han advertido, se hará necesaria una declaración previa de los contribuyentes, por escrito, para eximirnos de ser responsables de cualquier error o equivocación nuestra. Esto es de locos”. Y argumentan: “Esto es lo que pasa por tomar decisiones cargos que están en sus despachos, sin poner los pies en el suelo, ajenos a la realidad del desempeño de un servicio ante el público”.

 La controversia sobre los datáfonos y los lectores de tarjetas en las ventanillas ha alcanzado tal nivel de crispación y rechazo general entre los funcionarios,  que ayer lunes se personaron  representantes sindicales ante el Registro solicitando a la Administración aclarar la base normativa que implique exigir esas funciones a los empleados públicos.

 En el ambiente, bien caldeado, de los funcionarios de la Junta de Andalucía, se respira el descontento y la decepción con el Gobierno de Juanma Moreno, al que esperaban como un presidente más cercano, sin estar rodeado de unos equipos que, según la mayoría del personal de la Junta, están abusando de ellos. Se extiende en la Junta y con fuerte ironía la idea de que, por lo visto, “esto era el cambio”.




2 Comments

  1. Josr dice:

    Me parece vergonzoso este artículo, aunque me imagino de donde viene, de los chorizos que han estado manejando todo este cotarro desde hace 40 años. ¡Que vetrgüenza!

  2. Pepr dice:

    Me parece vergonzoso este comentario, aunque me imagino de donde viene, de los chorizos que están manejando todo este cotarro desde hace casi un año. ¡Que vetrgüenza!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *