Falange Española en el Parlamento Andaluz
Entrevista a Luz Belinda Rodríguez. "Si hay alguna discriminación legal en España, hoy en día, es contra los hombres"

Es casi –y sin casi– una temeridad hablar de ciertas cosas hoy día. Parece increíble, pero es cierto. Con nuestra democracia con mayoría de edad, pareciera que casi se hubiera vuelto más pacata de lo que nadie pudiese haber imaginado. ¿O es incierto que hoy vivimos en una constante vigilancia de nuestros pensamientos? ¿De la extrema corrección en un desbocado y malencarado espíritu censor que, sarcásticamente, rememora viejas directrices creíamos que superadas? 

Hecho el preámbulo, me permito iluminarles estas líneas con doña Luz Belinda Rodríguez, licenciada en Derecho, columnista y diputada por Almería en el parlamento andaluz e independiente por Falange Española de las JONS. ¿Por qué? Por atreverme a darle una vuelta de tuerca a este oxidado derecho nuestro a expresarnos y a dejar que otros, tan en su derecho, también lo hagan. Así pues, ¿por qué no los falangistas? Visto lo visto hoy, por desgracia, parece algo subversivo, sin embargo, merece la pena escuchar la voz de los silenciados en un contexto político y social abrupto y lleno de fobias reinoculadas.

Dicho esto, quede claro que esta entrevista no es plataforma de movimiento alguno, sino tribuna libre.

 

– Dejó la disciplina de VOX y se unió a la de Falange Española de las JONS, ¿la noche y el día, aunque esta distancia sorprenda a muchos?

 

     Ciertamente hay diferencias importantes. Sobre todo en materia social, ya que el discurso falangista está muy alejado del liberalismo que inspira el programa económico de VOX. Pero también en otras cuestiones. Falange presenta una enmienda a la totalidad del Régimen del 78 mientras que VOX es, en todo caso, tímidamente reformista y, en muchos aspectos, defensor del régimen.

 

– ¿Por qué Falange Española? ¿Cómo fue posible que Falange tuviese representación en Andalucía? ¿Tiene alguna fuerza su representación en este parlamento?

 

     Yo era votante de Falange antes de empezar a colaborar con VOX. Salir de VOX y empezar a trabajar con Falange fue un paso natural. No quise atender otras propuestas. Quise representar en el Parlamento a la organización que mejor me representa a mí. Con la que mayor identificación ideológica tengo.

 

     El trabajo parlamentario para una diputada no adscrita es complicado, porque tengo muy restringida la capacidad de intervención; pero trato de aprovechar todas las oportunidades que tengo para difundir mis propuestas.

 

– Ha cumplido ochenta y siete años. ¿Queda algo de aquella Falange?

 

     Evidentemente los cambios son muchos. La Falange del siglo XXI es una organización totalmente actualizada, con propuestas para el presente. Propuestas razonables y viables. Pero sigue manteniendo el espíritu rebelde de los inicios y sus referentes ideológicos. En ese sentido no ha variado.

 

– Es un movimiento estigmatizado, eso es innegable. ¿Cómo es posible su pervivencia en un medio ideológico tan hostil  –¿y manipulado?–  como parecer ser hoy, al respecto, el de la sociedad española? ¿Cómo se ve y se siente en el parlamento andaluz?

 

     La política española, en general, está muy polarizada. Partidos que comparten sustancialmente su proyecto político como PP, PSOE y Ciudadanos se enfrentan sin embargo con toda crudeza, exagerando sus diferencias, que son mínimas. Unos y otros se descalifican con insultos que también nos aplican a nosotros

.

     En ese contexto, que se estigmatice a una organización como Falange Española de las JONS que presenta una alternativa política, económica y social al régimen del 78 entra dentro de lo normal. Su pervivencia pese a la manipulación y todas las dificultades se debe a que ocupa un espacio que ningún otro partido ocupa. El del patriotismo social. El de la defensa de la unidad y soberanía de la nación y los derechos sociales de los españoles.

 

– El falangismo nunca fue un movimiento de masas, pero fue capaz de aglutinar entre sus filas a militantes descontentos de uno y otro pensamiento. ¿Quién es hoy el militante falangista? ¿Cree o aprecia en la actualidad, incluso dentro del movimiento, un «error de percepción»? La mayoría los identifica también con la extrema derecha o el fascismo mas, sin embargo, Falange Española, desde su nacimiento, siempre ha defendido no ser ni de derechas ni de izquierda. 

 

     El militante falangista medio es un trabajador precario, ya sea asalariado o autónomo, que además de sufrir los recortes sociales, la voracidad fiscal o el desempleo, observa como el poder trata de imponerle unas concepciones ideológicas que le son ajenas: la hispanofobia, el feminismo, la ideología de género, etc.

 

     Lo del fascismo, la extrema derecha, etc. son ya meros insultos, no significan nada. Se lo dicen a VOX desde la izquierda, como se lo decían al PP, a Ciudadanos o a UPyD. Y todos ellos se lo dicen a ETA. Incluso las categorías derecha e izquierda han dejado de tener cualquier virtualidad, estando la verdadera división política, por ejemplo, entre los partidarios de la globalización y los defensores de las soberanías nacionales. En ese sentido Falange es una adelantada a su tiempo porque, efectivamente, representa una superación de la artificial división entre izquierdas y derechas. 

 

¿Cómo considera el papel de la Corona en este tiempo donde la unidad nacional parece estar al filo del tablón?

 

     Necesariamente debo ser crítica. La corrupción asociada a la Corona es un argumento más en favor de los secesionistas.

 

– ¿Centralismo, autonomías, municipalismo…?

 

     El modelo autonómico es un completo fracaso. Pone en riesgo la unidad nacional otorgando privilegios a los separatistas y es insostenible económicamente. Somos partidarios de la descentralización administrativa hacia los municipios, con el retorno de las principales competencias al Estado (sanidad, seguridad, educación, etc.).

 

– Sinceramente. ¿Cree posible una España fuera de la Unión Europea como reclaman?

 

     Lo que no es viable es España dentro de la Unión Europea. Hemos entregado nuestra soberanía y desmantelado nuestra industria, nuestra ganadería, agricultura y pesca a cambio de migajas. O recuperamos nuestra capacidad para gobernarnos conforme a los intereses de los españoles o no hay ninguna posibilidad de recuperación.

 

– Permanece prácticamente inamovible, o esa es la apreciación, el pensamiento joseantoniano –político brillante y tan injustamente desconocido como desahuciado– y, sin embargo, leyendo algunos de sus discursos, pareciera que en ciertos aspectos España no hubiese cambiado tanto desde 1933.

 

     Lamentablemente uno puede leer muchos de sus escritos e intervenciones y pensar que son de esta misma mañana. Digo lamentablemente porque su sorprendente actualidad quiere decir que los problemas que denunciaba no se han resuelto. 

 

– Vista la deriva de la Ley de Memoria Histórica, ¿teme que esta lleve a la ilegalización de Falange o, como poco, a la de sus símbolos? Opine de ella.

 

     La vigente Ley de Memoria Democrática de Andalucía, que sigue vigente porque el Partido Popular y Ciudadanos quieren y porque VOX no presiona para que se derogue, ya prevé sancionar la exhibición pública de los símbolos de Falange. Lo que es ciertamente es contradictorio con que Falange Española sea un partido legal. De la deriva totalitaria de la izquierda y la cobardía conservadora cabe esperar cualquier cosa.

 

– La considero una mujer valiente. ¿Está aún la mujer, como argumentan postulados feministas, en desventaja, sometidas han llegado a concluir incluso, con respecto al hombre? ¿Qué opina del feminismo actual?

 

     Las mujeres podemos llegar tan lejos como queramos. Nada nos lo impide. Si hay alguna discriminación legal en España, hoy en día, es contra los hombres. Por ejemplo, en el Código Penal, que sanciona más duramente determinados delitos si el que lo comete es un hombre.

 

     El feminismo es una ideología destructiva que quieren convertir en obligatoria.

 

– Mójese. A Falange Española y a usted en particular, ¿le importa con quién se acueste cada uno?

 

     A mí personalmente, en absoluto, cada cual que se acueste, rece o haga lo que quiera, siempre y cuando no perjudique a nadie o sea delito.

 

– Dijo en una entrevista el Jefe Nacional de Falange Española, Norberto Pico, a El Español que su grupo está más próximo a Podemos que a VOX. Usted estuvo en este último, ¿hasta qué punto es cierto?

 

     Sé, por el propio Norberto Pico, que ese titular no se correspondía con sus declaraciones. Lo que dijo, y creo que se corresponde con la realidad, es que en algunos aspectos los falangistas podemos estar más cerca de VOX (la defensa de la unidad nacional y la crítica a las autonomías) y en otros más cerca de Podemos (la defensa de los derechos sociales, la banca pública, etc.). Por eso Falange es una fuerza política transversal.

 

– Leí no hace demasiado que ser falangista hoy es como ser mosquetero. ¿Cuál es la apuesta hoy de Falange Española para la sociedad?

 

     Tiene gracia, porque, cronológicamente, otras ideologías y partidos son mucho más antiguos que Falange. Tanto el liberalismo como el socialismo lo son. Precisamente Falange surge como superación de ambas.

 

     Pero no me desagrada la comparación en lo que los mosqueteros —al menos su representación literaria— tenían de quijotes. Personas que luchan contra la injusticia sin importarles ni el número ni la fuerza de sus oponentes.

 

– Por último. Añada, en breves palabras, lo que crea necesario.

 

     Poco más. Agradecerle su amabilidad e invitar a los lectores a que sigan nuestras propuestas y actividades.

 

     Muchas gracias.

 

     Gracias a doña Luz Belinda por su amabilísima atención.




 

 

 

 

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