El hijo mayor de Manuel Pareja Obregón, Manuel Diego, decepcionado con el Ayuntamiento en la entrega de la medalla póstuma a su padre 

Manuel Diego Pareja-Obregón de Los Reyes, hijo del inolvidable artista Manuel Pareja Obregón, no daba crédito a la presentación que de su padre se hacía en el auditorio de Fibes como introducción audiovisual a la entrega de la medalla de Sevilla a título póstumo. Sorprendido con el texto del Ayuntamiento, iba escuchando una incorrección detrás de otra sobre la biografía del gran autor de sevillanas y compositor de uno de los más grandes éxitos latinoamericanos, “Cantinero de Cuba”, que ni siquiera fue citado. 

Manuel Diego Pareja-Obregón de los Reyes, el mayor de los hijos del genial  Manuel Pareja-Obregón García, no para de hacerse preguntas sobre cómo ha podido pasar esto en un Ayuntamiento como el de Sevilla:

¿Incultura?,  ¿Falta de conocimientos?,  ¿De profesionalidad?,  ¿Dejadez? O seguramente un compendio de todos estos calificativos. 

Aunque no se explique la falta de documentación por parte del gabinete o equipo que preparase el texto leído desde el escenario de Fibes, Manuel Diego sí quiere dejar a salvo de sus críticas el profundo agradecimiento de él y toda su familia por la concesión de la medalla de Sevilla a título póstumo:

-Mi familia, como no puede ser de otra forma, agradece encarecidamente la distinción otorgada a nuestro padre, con una mención especial y cariñosa hacia dos personas: don Mario Niebla y don Beltrán Pérez. Y aunque hayan pasado 25 años de su muerte, no nos importa. Tirando del refranero, diría que “más vale tarde que nunca”. 

Y añade:

— Pero… ¿Tanto trabajo costaba realizar un resumen de 5 minutos de la vida y obra ” real ” de Manuel Pareja-Obregón? 

El hijo del que fuera el gran creador del más puro clasicismo del cante por sevillanas, enumera las cosas que tuvo que oír sobre su padre y que nada tenían que ver con su admirada obra, empezando porque ni la memoria indeleble y colectiva de todo un pueblo fue capaz de corregir la ligereza con la que alguien se encargó en el Ayuntamiento de escribir la semblanza sobre Manuel Pareja-Obregón, debida desde luego a confusiones que advertía hasta el público, como cuando se afirmó que el compositor escribió “la historia de una amapola que  -como todos sabemos- escapó hasta los pinos”. En ese punto no fue solo la familia del homenajeado la que se quedó estupefacta, sino todo el público, que sabía muy bien que lo que hizo la amapola del gran Manuel Pareja-Obregón fue escapar de entre los trigos. Pero el texto se había permitido en boca del presentador  -un profesional indiscutible como Cristóbal Cervantes–  apostillar muy sabihondo lo de “como todos sabemos”, cuando en realidad lo único que se puso de manifiesto fue la ignorancia supina y más elemental de quien preparó la introducción a la entrega de la medalla de Sevilla. Manuel Diego relata la falsa contabilidad de un curriculum que en absoluto era el de su padre:

 – Y es que ni las amapolas crecen en los pinos, ni grabó nunca con los Cantores de Híspalis, ni la letra de la salve del Olé la escribió Rafael de León, ni tuvo nunca un hijo llamado Martín. Podría resumirse su historia en cuatro renglones y en ellos no faltaría nunca la mención de “Cantinero de Cuba”, una de sus obras más internacionales, que se canta y se ha popularizado en toda Latinoamérica. Ni las imágenes del film “Sevillanas” de Carlos Saura. Ni grupos a los que dio forma como los legendarios Hermanos Reyes, o Los Marismeños , entre otros. O artistas que interpretaron sus obras como Marisol, Los del Río, Lola flores, Manolo Escobar, Siempre Así , Beni de Cadiz, Lolita, El Turronero, Rocío Jurado, Isabel Pantoja, María del Monte, Sergio y Estíbaliz, Los Doñana, Chiquetete, Paloma San Basilio… etc, etc, etc. La misma Salve Rociera del Olé, bien vale un Imperio, porque es un himno para todos los rocieros del mundo. Recuerdo cuando se la cantaron a la Infanta Elena, en la Iglesia del Salvador el día de su boda. Y también a la Reina Fabiola de Bélgica y a Rocío Jurado en sus respectivos entierros. Y a Su Santidad Juan Pablo II en su visita al Rocío. Curiosamente es interpretada en Jerusalén desde hace muchos años, en Navidad, en la misa del Gallo. Tiene versiones en vasco, en francés, en dialectos africanos. Se canta en los EEUU. Se ha versionado y adaptado incluso como marcha de Semana Santa y hasta se han realizado producciones de hip hop para fiestas y discotecas. 

Manuel Diego siente una cierta amargura al recordar el despropósito del Ayuntamiento de Sevilla justo en el momento en que se evocaba la colosal figura artística de su padre, calificando el acto de mediocre:

– Para mí, particularmente,  el galardón concedido a mi padre no se merecía semejante preludio, semejantes palabras, semejante presentación. Esperar 25 años para escuchar lo que se dijo, decepciona. Conociendo a mi padre, de seguro que estará celebrando en el cielo el reconocimiento que los sevillanos le han otorgado en el día de hoy, restándole importancia a la mediocridad de acto. Sin embargo, para mí, que estoy aún con los pies en la tierra, la anodina presentación ha enturbiado parte de la alegría que supone el tan esperado galardón. 

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