El Heraldo, ante el Señor de Sevilla, mira la frente de su Dios

En un recorrido excepcional y sin precedentes, el Heraldo de la Cabalgata del Ateneo se dirigió desde la calle Orfila, donde la Docta Casa tiene su sede, hasta la Plaza de San Lorenzo para visitar al Gran Poder, con motivo del 400 aniversario de la portentosa talla de Juan de Mesa. Desde allí el cortejo del Heraldo buscaría retomar por la calle Cardenal Spínola el itinerario que todos los años le conduce hasta la tribuna instalada junto al Arquillo del Ayuntamiento, donde el alcalde le entregaría la llave de la ciudad para que Sus Majestades los Reyes Magos, venidos desde Oriente, entren hoy en Sevilla, donde miles de niños les aguardan para recibirlos.

 La plaza de San Lorenzo fue en gran medida el foco de atención del amplio recorrido del Heraldo por las calles de Sevilla. Completamente abarrotada y digna de un célebre y popular dicho de unos humoristas, una muchedumbre de niños y mayores presenció la entrada de la Agrupación Musical Virgen de los Reyes, precediendo con sus sones la aparición del arca con la que decenas de beduinos brindaban a los pequeños la última oportunidad de recoger sus cartas para llevarlas hasta los Reyes Magos. La Agrupación caldeaba aún más el ambiente y subió la emoción hasta lo incontenible en tantos ojos cuando empezó a interpretar maravillosamente el famoso villancico de la jerezana María José Santiago, “Carita Divina”, coreado por cientos de gargantas y toda una premonición del encuentro que iba a producirse entre el Heraldo y el Señor de Sevilla, Jesús del Gran Poder: “… que yo estoy viendo en la frente de mi Dios una corona de espinas…”. Bien y más bien por el acierto de la Agrupación Musical Virgen de los Reyes. Eso se llama en Sevilla hilar fino. Pero es que acentuó aún más el carácter religioso de aquellos momentos. Es que a “Carita Divina” siguió “Rogaré”. Maravilloso.

Cuando el Heraldo se acercó hasta la puerta de la Basílica, con la Junta de Gobierno de la Hermandad  -su Hermandad, en la que Manuel Ramos Garrido es su actual Mayordomo-, se despejó la gran incertidumbre acerca de si bajaría del caballo y accedería hasta el interior del templo para acercarse hasta el altar del Gran Poder. Bajó, bajó y entre un auténtico baño de multitudes fue acercándose poco a poco hasta situarse ante el Señor de Sevilla. Se rezó el Padrenuestro por los más necesitados y el Ateneo recibió del hermano mayor, Félix Ríos, y en las manos de su presidente, el doctor Alberto Máximo Pérez Calero, el recuerdo de este acto.

El Heraldo arribaba a las siete de la tarde a la tribuna del Ayuntamiento ubicada como es costumbre en el lateral del Arquillo, dando vista frontal hacia la Avenida de la Constitución, repleta de miles de personas que la vista perdía en un lejano horizonte de luces navideñas.

El enviado por Sus Majestades los Reyes Magos pronunció unas vibrantes palabras dedicadas a los niños y niñas de Sevilla, anunciando con gran entusiasmo la entrada hoy de la Cabalgata del Ateneo, la entrada hoy y por fin de Melchor, Gaspar y Baltasar en la ciudad. Entre aplausos y vítores del público, el Heraldo recibió del alcalde la llave grande y dorada de la puerta de Sevilla. ¡Ya la tiene! ¡Ya vienen los Reyes Magos!

 

Galería fotográfica de Beatriz Galiano

 

Sevilla.




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