El Gobierno comunista, en medio de su hundimiento, recurre a asustar a la oposición

Sánchez se ahoga entre mentiras, saqueos a la democracia, amenazas bolivarianas, decretos dictatoriales, decisiones sin consenso, desprecio de las consultas, ambiciones temerarias, hospitales sin material, compras millonarias sin justificar, cientos de calladas gravísimas por respuesta… No acabaría nunca el listado de los horrores de la opinión pública, amedrentada en sus casas por un confinamiento que ha valido a los comunistas como coartada para evitar manifestaciones multitudinarias llenas de indignación española, mientras el Gobierno de aspiraciones venezolanas ha estado desguazando el Estado Social y Democrático de Derecho consagrado por la Constitución de 1978. Parece que el golpe comunista programado para llevarse a cabo de quince en quince días, toca a su fin. La gente ya no aguanta más esta dictadura. Según los últimos sondeos, hasta más de 1.000.000 de votantes se han fugado de la izquierda, fruto del pánico de la gente al comunismo. Y la oposición, con el Partido Popular como su mayor fuerza, ha dicho que se acabó, que no apoyan la nueva prórroga del estado de alarma. España respira. Casado y la mayoría de todos los líderes le devuelven la libertad, ni más ni menos que la libertad.

 En cuestión de horasCasado ha pasado de que el Gobierno comunista lo tuviera contra las cuerdas del miedo a que sea ahora Sánchez quien esté acosado y atemorizado por sus locuras e irresponsabilidades políticas, incluso por un horizonte penal a la vista.

Sánchez y sus secuaces se agarran, como si fuera la cornisa de un rascacielos, a asustar a Casado para que apruebe otra prórroga del estado de alarma. El miedo es el único y sucio argumento del que es capaz un Gobierno dictatorial, que se ha valido de la buena fe y la responsabilidad de todos para coger ventaja en la destrucción de la democracia, dirigida la operación desde el búnker de la Moncloa.

Hasta el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, ha salido a la desesperada desde su Twitter al tener conocimiento de que el Partido Popular no aprobará el miércoles la prórroga del estado de alarma, afirmando que “es indispensable para el confinamiento”.  Pero Echenique hace ya mucho que no tiene peso ni credibilidad alguna para la ciudadanía, que en las redes ha reaccionado diciéndole para cuántas cosas del comunismo es sólo indispensable el confinamiento y privar de libertad de movimientos a los españoles. Con la angustia propia de ver lo que se le viene encima, Echenique se ha deshecho en esfuerzos por asustar a Pablo Casado, responsabilizándolo de antemano con el hipotético rebrote que pudiera darse de la pandemia, con el posible colapso del sistema sanitario y hasta de los miles de muertos que, al parecer, Echenique ya ha contado antes de que los haya. Todo esto provoca ya la risa de miles de ciudadanos que ven que al comunista se le cae el tinglado.

También se ha visto obligado a salir a la palestra el ministro de Transportes, Ábalos, provisto de su habitual incapacidad para la veracidad, manifestando que sin estado de alarma no existiría “el marco jurídico” que permite mantener la excepcionalidad, lo que obligaría a que todos los ciudadanos tuvieran que reincorporarse a sus trabajos, no se gestionarían las ayudas o ERTEs solicitados, ni podría mantenerse limitar la libre movilización de los ciudadanos. Amenazas, siempre amenazas de un Gobierno totalitario.

Sin embargo, Casado parece estar ya implacable en su decisión, tomada con firmeza para rescatar a los españoles de la privación comunista de sus derechos fundamentales. Ahora queda comprobar si el Partido Popular emite sus votos en contra o, simplemente, se abstiene. La ciudadanía y sus electores, a través de miles de mensajes en las redes, demandan a Casado votar en contra y abandonar de una vez por todas sus débiles y contradictorias posiciones ambiguas.




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