El escándalo electoral de Pensilvania, Arizona o Wisconsin comenzó en Sevilla
Un periodista hispalense lleva ocho años advirtiendo de lo que sucedería, no sólo en España

El periodista José María Arenzana lleva ocho años denunciando casi en solitario el incumplimiento sistemático de la Loreg por parte de las juntas electorales provinciales de España, único órgano competente para validar los resultados de unas elecciones.

Detrás de todo ello, ha repetido hasta la saciedad, “se esconden los manejos opacos de las empresas encargadas de recopilar y gestionar esos datos, que, al no contar con el soporte de contraste en papel exigido por la Ley, quedan al albur de cualquier amaño o ‘error’ de la tecnología”.

La justicia electoral vino a darle la razón en 2015, cuando la Junta Electoral Central falló a favor de un recurso que él mismo elaboró y que presentó Vox, en el que se ordenaba a la JEP de Sevilla la repetición de dicho escrutinio.

Quedaban así al descubierto todas las fragilidades del sistema de recuento en una democracia y a propósito de ello denunció públicamente que la introducción del voto electrónico ponía en riesgo y de facto conduciría a la muerte definitiva de las democracias.

Año tras año, Arenzana siguió acumulando datos y experiencias que confirmaban sus peores pronósticos y que venían a demostrar que al ser sustituido el control manual de los votos por la informática, una especie de ‘mago’ quedaba detrás de la cortina con la posibilidad de desplegar todos sus trucos a su antojo sin ser visto ni controlado por nadie.

Por fortuna, el modelo de la Loreg, repite Arenzana, “contiene la medicina adecuada para evitar estos enjuagues tecnológicos y la tentación de los tramposos, pues le encomienda a la junta electoral que tres días después de celebradas unas elecciones, valiéndose sólo de las actas de papel, proceda a realizar el conteo manual de cada una de las actas de papel contenidas en los sobres sellados de cada mesa electoral”. “Pero las juntas electorales no cumplen con la ley y se saltan de manera inveterada, desde el año 2000 al menos, esa parte del procedimiento, lo que deja indefensa la fiabilidad de los resultados”.

La escabrosa y escandalosa situación en EE.UU. en el recuento de las pasadas elecciones del 3 de noviembre, pone de relieve la importancia de cuantas denuncias y advertencias viene realizando Arenzana sin descanso desde el años 2012 y las declaraciones del jefe de abogados de Trump, Rudolf Giuliani, ex alcalde de Nueva York y antes fiscal del Distrito Sur de Manhattan que logró acabar con la mafia neoyorquina en los años 80, suponen la confirmación paso a paso de los manejos detectados por el periodista sevillano.

Todos aquellos temores enunciados, que perseguían advertir de que la implantación del voto electrónico supondría el final de las elecciones libres y, por tanto, de la democracia, se ven ahora reflejados en el marasmo generado por esos sistemas opacos y fuera de control, que en cuanto son examinados con el suficiente detalle muestran toda suerte de manejos y manipulaciones con la colaboración de empresas multimillonarias que dominan y someten a su capricho los resultados electorales.

En ese y en otros muchos sentidos, el escándalo electoral norteamericano comenzó con las denuncias hechas por un periodista desde un remoto lugar, lejos de Pensilvania, de Arizona y de Wisconsin, llamado Sevilla.

En este video colgado en la red de Youtube y que se grabó tras las últimas elecciones de 10 de Noviembre de 2019, Arenzana realiza un relato bastante minucioso para entender en qué consiste ese proceso de recuento y las fallas que dejaba abiertas nuestro sistema.




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