El Congreso aprueba, sin Sánchez en su escaño, los 6 meses de estado de alarma 

Serán en total 192 días  -hasta el 9 de mayo-  lo que, en principio, dure el estado de alarma aprobado ayer por el Congreso de los Diputados. La prórroga ha salido adelante con 194 votos a favor, 53 votos en contra y 99 abstenciones. Y gracias a una enmienda propuesta por ERC y aprobada por mayoría, a los cuatro meses  -el 9 de marzo- se revisará si sigue el estado de alarma, y cada dos tendrá que comparecer Pedro Sánchez en la Cámara Baja.  

El estado de alarma ha sido aprobado en medio de la escandalosa y reprobable situación causada por la ausencia de Pedro Sánchez, que se largó del Congreso si presenciar el debate y cediendo la palabra al ministro de Sanidad, Salvador Illa. Este ha profetizado que “vienen meses muy duros”, además de presumir unas fiestas navideñas “distintas”.

A pesar de haberse aprobado por mayoría la prórroga del estado de alarma, los grupos en general han sido muy críticos con el Gobierno, al que incluso le han hecho llegar amenazas de no apoyarlo en un futuro  -con los Presupuestos Generales del Estado, por ejemplo-  si continúa tomando decisiones por libre y sin consultar ni negociar con sus socios: “Algún día se les acabará la suerte”, le han lanzado como desafío sus socios. Y le han recriminado que no estuviera presente en el Congreso: “No es presentable que lo tengamos cuando hacemos la pella del domingo y que no lo tengamos aquí cuando toca”. Más claro y en castellano han venido a decirle que hay que estar para las duras y para las maduras.  

Gabriel Rufián, portavoz de ERC, no se ha privado de aprovechar esta otra ocasión para demandarle que negocie: “La derecha y la ultraderecha no son la excusa para que las izquierdas de la Cámara le aprueben todo”. 

Pablo Casado, ya de vuelta del espejismo de su victoria en la moción de censura, ha tenido que pasar nuevamente por la traición y la burla de Sánchez, que otra vez lo ha ninguneado, seguramente por conocer de primera mano que se trata de un híbrido político muy fácil de manejar y engañar. Si Casado se quejaba hace unos días de que la voluntad, ahora asegurada por Sánchez, de ampliar de golpe a 6 meses el estado de alarma era una tomadura de pelo, se ha visto por todos que por tomarle le ha tomado hasta la barba, sin ceder a su propuesta de que la duración de esta nueva excepcionalidad sólo durase 2 meses, hasta el 20 de diciembre. El Partido Popular, fiel a su estilo de indefinición y de nadar y guardar la ropa, ha recurrido a la abstención (le llama “abstención crítica”, hilarante, de risa… o de pena, según se mire). Es el agua templada, ni fría ni caliente, ni de aquí ni de allá, de la más miserable política española. Sus votantes de antaño, ya fugados a Vox, están que trinan con Casado, no hay más que asomarse un poco a las redes, con un poco ya basta como muestra de miles de mensajes que lo ponen verde.

Y Vox ha estado en Vox, en coherencia con su ideario: ha votado un “no rotundo”. Y lo ha pronunciado contundente, con firmeza, incuestionable, a viva Vox, que no cree en que el estado de alarma sea la solución a la pandemia, simplemente hundirá más la economía del país.  

De Ciudadanos, lo esperable de siempre: la débil estrategia de la débil voz de Arrimadas votando afirmativamente. Nada nuevo bajo el sol, ni tampoco bajo las sombras de un partido que electoralmente, según las encuestas, tiene los días contados.

Imagen: EFE




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *