El centro de Sevilla en obras 
Concluyen las del magnolio de la Catedral

El de la construcción no es precisamente un sector gravemente castigado por las medidas de la Junta en estos últimos meses, ya que en el caso concreto del centro de Sevilla las obras son visibles y continuas en calles, plazas y edificios. 

Unas prosiguen, en el ánimo de cumplir sus plazos previstos (como las de la reurbanización de la calle Dormitorio, que abarcan hasta la Plaza del Cristo de Burgos), y otras comienzan (aquellas que remozan la fachada del edificio de la Tesorería de la Junta de Andalucía y su Caja de Depósitos en el número 1 de la calle Maese Rodrigo, asomada a la Puerta Jerez). 

En un emplazamiento próximo, la antigua Casa de la Moneda ubicada en el triángulo de confluencias que forman la calle Adolfo Rodríguez Jurado, Postigo del Carbón (antes Santander) y Plaza de Indalecio Prieto, sigue prácticamente forrada de andamios y tela metálica mientras en su interior continúan desarrollándose sus obras de rehabilitación, después de paralizarse por la Comisión Provincial del Patrimonio durante 11 años debido a un largo pleito, por atentarse contra la nobleza y antigüedad del histórico edificio, finalizando el litigio con sentencia del Tribunal Supremo obligando a respetar y restituir los viejos muros derruidos de los siglos XVIII y XIX. 

El magnolio de la Catedral ya luce en su nuevo alcorque gracias a la terminación de sus obras de ampliación, las que fue necesario acometer tras el estrechamiento excesivo y lamentable de su arriate (ocasionado por las obras del tranvía a su paso por la Avenida de la Constitución) que, incapaz de hacerse con el agua necesaria de las lluvias, estaba visiblemente debilitado en sus ramas y hojas. Cosas de un Ayuntamiento tantas veces incompetente y de incompetentes, que de puro milagro se salvó del arboricidio de la Avenida, hoy ridícula en la orilla de la Catedral con unos enormes y espantosos macetones en su diseño (una catetada más) que contienen finalmente unas plantas con apariencia de “macetitas” que han dejado a la ciudadanía sin sombra en la ciudad que llega a alcanzar más de 40 grados, y encima comiéndose gran parte del concepto de peatonalización. Entre ciclistas y patinetes a sus anchas -que apenas se vigilan, controlan y sancionan-, el tranvía, los bancos y los veladores, cuando el transeúnte acuerda casi está cruzando más que por la Avenida, como si lo hiciera por la calle Placentines. Midan, midan y podrán comprobar que no les sale más anchura que la que contó el poeta. Por cierto, Movilidad del Ayuntamiento tiene esta semana a sus operarios dedicados a actualizar señales de tráfico por el entorno catedralicio, como en la calle Alemanes (donde hemos tomado nuestra fotografía en pleno trabajo), suponemos que en consecuencia con haber concluido las polémicas y largas obras de la calle Mateos Gago. 

En Francos, y en el interior de lo que fueron los almacenes de Peyré, tiene lugar la ejecución de unas obras destinadas a acoger la nueva sede del Real Club de Andalucía El Aero, la entidad que se ubicó durante años en el edificio de la calle García de Vinuesa esquina a la Avenida (entonces de José Antonio Primo de Rivera), con entrada trasera incluso por Fernández y González (muy usada en cada Semana Santa para acceder a su palco), y más tarde se trasladó a un edificio anexo al conjunto arquitectónico de la Plaza del Cabildo, donde aún sigue y espera el momento de su mudanza, calculada para principios del próximo verano. 

Continúan las obras de la remodelación de la Plaza de la Magdalena, que ya invaden hasta la calle Méndez Núñez, que lleva cortada al tráfico varias semanas desde su origen en la Plaza Nueva. 

Y han empezado las obras interiores del Convento de Santa Inés, en la céntrica calle Doña María Coronel. Son fruto de un convenio celebrado entre las religiosas y la Junta de Andalucía. Se trata en realidad de retomar el que firmaron en 1990… que ya es decir (en tiempos del cortijo socialista y la cueva de ni se sabe cuántos ladrones). La finalidad es dar destino cultural a las zonas que anteriormente fueron habitaciones del famoso Convento, inmortalizado por las “Leyendas” de Bécquer, en la que llevó por título “Maese Pérez el organista”. 

La consejera de Cultura y Patrimonio, Patricia del Pozo, ha expresado en la inauguración de las obras que se pone fin a un abandono. Esta rehabilitación tiene un presupuesto de 200.000 euros. 

Fotografías de Beatriz Galiano 

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