El Ayuntamiento desmonta los toldos que menos duraron 

Anoche el Ayuntamiento de Sevilla empezaba a desmontar los toldos del centro, incluidos los que han dado sombra durante el estío ante sus propias puertas en la Plaza Nueva. No muy lejos de allí, en La Campana, ya se habían retirado al completo. Han sido los toldos que menos han durado, los toldos que empezaron con quejas y reclamaciones porque nunca llegaban a pesar de que sí lo había hecho ya  -y de sobra- el calor. 

Llegaron con polémica por culpa del acusado retraso del Ayuntamiento para instalarlos. Eran ya finales de julio y La Campana que ahora ha visto su desmontaje,  aún soportaba sin su instalación el sol de justicia que acechaba contra las calles del centro de Sevilla.

Trajeron las primeras quejas veraniegas de la ciudadanía, por no hablar de los estragos económicos que ya había dejado para la ciudad el abusivo y largo estado de alarma decretado por el socialcomunismo, con confinamiento incluido. Una ruina que ahora sólo pretende achacarse por el PSOE y sus socios exclusivamente a la pandemia, como si nada tuviera que ver la lamentable gestión  -que aún continúa-  de “los peores políticos para las peores circunstancias”, un estribillo ya clásico entre la sufriente ciudadanía harta de Juan Espadas y sus fantasías animadas de ayer y de hoy. 

Los toldos llegaron prácticamente en agosto, tras unas cuantas semanas disimulando al haber instalado el Ayuntamiento unos pocos más o menos visibles, al principio de Sierpes y por la calle Cuna cerca de la Plaza del Salvador. Mientras, Sevilla en los 40 y el alcalde en Babia con los pastores… Eso es lo que parece que únicamente se le da bien, los pastores, las pascuas, el despliegue de las luces navideñas por todas partes, como si Papá Noel le hubiese encargado el marketing previo a su llegada.

El descenso ayer noche de los inmensos toldos ante la fachada principal del Ayuntamiento era todo un símbolo del telón que se baja y el que va a subirse. Se retiran los toldos para dejar paso a miles de bombillas que muy pronto serán las encargadas de cubrir las calles. Se cambian sombras por luces, las únicas luces de este Ayuntamiento de opacidades y planes bien oscuros que disimulan el próximo destino de Juan Espadas, para quien Sevilla parece ya el puentecito de corcho por el que cruzar hacia su destino. No se equivoquen. Quiere confundir ahora con el camino que lleva a Belén, pero es el camino que lleva a la Junta.

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