El Ateneo decide según lo preconizado por SevillaInfo: suspende la Cabalgata clásica, pero salva a la infancia con la llegada de los Reyes Magos a Sevilla   

La Cabalgata no saldrá el próximo 5 de enero de 2021. Es finalmente el acuerdo tomado entre el Ayuntamiento de Sevilla y la Junta Directiva del Excelentísimo Ateneo de Sevilla, la institución organizadora del que se ha dado en llamar el cortejo de la ilusión. La decisión ha sido adoptada agotando todo el margen de tiempo que la preparación de la Cabalgata permitía, incluso más allá de unos límites necesarios requeridos para ejecutar el trabajo de las carrozas. Descartada la Cabalgata en su concepto más clásico, el Ateneo y el Ayuntamiento planean y estudian la alternativa por la que reiteradamente abogó este diario: que los Reyes Magos lleguen a Sevilla para los niños, evitando un completo vacío de infancia irrecuperable.  

Era lo esperable de una Junta Directiva del Ateneo presidida por el doctor Alberto Máximo Pérez Calero; de una vicepresidenta como Francisca Cabrera Leal; lo esperable de un director de la Cabalgata como Manuel Sainz. Personas a la altura de las circunstancias en estos tiempos en que no lo están tantos ocupantes de cargos de responsabilidad. Si la pandemia está siendo padecida con los peores políticos para los peores tiempos, el Ateneo se ha encontrado con los mejores regidores en los días más difíciles y duros de afrontar el próximo 5 de enero. Gentes cabales de un profundo respeto y protección por la infancia, lúcidos para conciliar con inteligencia atenerse por un lado a las recomendaciones sanitarias, pero por otro para blindar la ilusión de los niños por ver aparecer en Sevilla a los Reyes Magos. El presidente Pérez Calero es todo un experto en el estudio de la personalidad y obra de José María Izquierdo, fundador de la Cabalgata hace 102 años, y sabrá perfectamente cómo mantener y plasmar el espíritu que le insufló quien fuera apodado Jacinto Ilusión. 

La “Cabalgata” de 2021  -ya desde hoy entre comillas-  será transformada a la más imprescindible versión infantil. Se comunicará próximamente el cómo, de qué manera, con qué limitaciones. 

La triste noticia de este jueves hace desembocar a las preocupaciones e interrogantes de este diario allá por principios del mes de junio. Publicábamos entonces lo siguiente: 

“Pero si las circunstancias actuales no hubiesen cambiado notablemente para la próxima Navidad y, por ende, para la noche de Reyes, dos preguntas flotan ya en el ambiente de la ciudad: ¿Habrá Cabalgata? Y si la hubiera, ¿en qué condiciones?”. 

Y advertíamos del tope para tomar  la última decisión: “Por mucho que se apurara un margen para emprender todo lo que exige hacer posible la Cabalgata, el mes de octubre parece ser el límite según las fuentes consultadas”. 

Y empezamos a publicar nuestras conjeturas sobre el formato modificado de la Cabalgata guiándonos por un elemento de juicio muy valioso: la brillante personalidad del doctor Alberto Máximo Pérez Calero, presidente del Ateneo, asistido por toda su Junta y, entre sus miembros, por el director de la Cabalgata  -un sevillano de pro-, Manuel Sainz. Por eso fuimos capaces de publicar sobre tan buena base nuestras expectativas: “… puede que el Ateneo, fiel a su mejor inspiración, conciba en el peor de los casos la mejor solución. Si no pudiera salvar la Cabalgata en su concepto más tradicional, si no puede salvarla para los mayores, que la salve al menos para los niños, que vean llegar a los Reyes Magos. Se trataría de sacrificar la Cabalgata de todos a cambio de una Cabalgata para los más pequeños, una Cabalgata para sus ojos, no para los nuestros. Sería suficiente con una Cabalgata que abarque lo que ellos miran, no lo que miramos los adultos”. 

No habrá Cabalgata “de toda la vida”, pero sí habrá ilusión de toda infancia. 

Foto de archivo de Beatriz Galiano 




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