Comienza el juicio contra una mujer acusada de asesinar salvajemente a un hombre y quemar su cadáver

La mujer está acusada de asesinar en septiembre de 2016 a un hombre en un local, tras lo que prendió fuego al cadáver “para evitar su descubrimiento” por parte de otras personas que frecuentaban el inmueble, hechos por los que la Fiscalía reclama para la encausada un total de 30 años de cárcel

El Ministerio Público relata que los hechos habrían tenido lugar entre los días 21 y 23 de septiembre de 2016, cuando la inculpada, en prisión provisional por estos hechos desde el 26 de septiembre de ese año, coincidió con la víctima, con quien “mantenía ciertas desavenencias motivadas por el consumo de sustancias estupefacientes al que ambos eran adictos y que en ocasiones compartían”.

Según relata la Fiscalía en su escrito, “tras una breve conversación” la acusada “convenció” al fallecido para que la acompañara a un local abandonado de la calle Candelaria de la capital hispalense “para consumir algún tipo de sustancia estupefaciente”, donde la inculpada le propuso a la víctima –sentada en una silla– “realizar un juego” en el marco del cual la acusada le “maniató” brazos y piernas con un cable metálico y una cuerda, “impidiéndole cualquier movimiento”.

La Fiscalía asegura que, en esta situación y “privado” el fallecido de “cualquier tipo de defensa”, la acusada “decidió acabar con su vida, seguramente en represalia por las desavenencias que mantenían”, de forma que “colocó a la víctima una especie de mordaza en la boca, compuesta por varios trapos y con “la finalidad de aumentar innecesariamente el sufrimiento previo a la muerte”, y “comenzó a golpearle con las manos y los puños” y con un cuchillo o similar le habría ocasionado siete heridas incisas, mientras que, valiéndose de un martillo y unos alicates, “comenzó a golpearle con gran violencia en el rostro”, entre otras acciones.

Como consecuencia de todo ello los padecimientos del varón “eran insoportables”. No obstante, la inculpada le introdujo en la boca varias pastillas de haloperidol, agua oxigenada y betadine y con una jeringuilla que allí encontró le inyectó aire y haloperidol. Pese a todo, la víctima continuaba con vida, por lo que la mujer le propinó un “violento” empujón que hizo caer la silla y al propio varón y le pisó “con gran violencia” el cuello de éste. Como consecuencia de todas estas maniobras, el varón falleció instantes después.

Seguidamente, la acusada ocultó el cuerpo en una habitación interior del local, pero “como quiera que el local era frecuentado por individuos drogadictos”, la inculpada se trasladó nuevamente el día 25 al inmueble y prendió fuego al cadáver, propagándose las llamas “rápidamente” por todo el local y afectando tanto a éste como a una vivienda aledaña, que tuvo que ser desalojada.




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