Cayetana no perdona su discurso contra las políticas de género e impacta en el polvorín de Casado (Vídeo)
Rotundo posicionamiento contra la marea de ideología progre feminista

Dice bien la ex portavoz del Grupo Popular, Cayetana Álvarez de Toledo, cuando señala que chirría el pronunciamiento del presidente del Partido sobre la violencia de género y que le suena a un afán desmedido por distanciarse de Vox y también parece la manifestación de un complejo o un deseo inconsistente de hacerse perdonar las propias acusaciones que le lanza la izquierda.

 

 

Sea como fuere, la postura de Cayetana se le hace a estas alturas irrenunciable y tiene mucho mérito y es valiente seguir peleando desde dentro del partido para que la cúpula modifique el planteamiento inconsistente y entreguista de Casado a este respecto.

Los estudiosos de la demoscopia del partido siguen apostando, a lo que parece, por no presentar aristas controvertidas en la esperanza de que mimetizarse con el paisaje progre les amplía el margen donde capturar algunos votos, aunque los hechos demuestran que muchos de esos apoyos que ha ganado Vox por el otro lado se deben en gran medida a la meridiana firmeza mantenida en asuntos como este.

Ciertamente la estrategia del PP les funcionó algún tiempo, pero todo hace sospechar que ese plazo ya no existe y desde la aparición de Vox, que tomó la decisión desde el principio de hacer de “la batalla cultural” uno de sus distintivos, el caladero de votos que iban al PP a falta de otra alternativa se ha rasgado y se diría que el posicionamiento en cuanto a las llamadas políticas de género no podrían aportarle nada o casi nada al partido de Casado, menos aún cuanto más contundente quiere parecer a los ojos del votante moderado ni tampoco a los desencantados que se pasaron a Vox, los cuales parecen juramentados para no volver ni en su peores sueños.

Ni la izquierda les acepta en ese ámbito que convirtió en bandera hace 15 años (tampoco a C’s) ni convence a muchos de sus antiguos votantes, cientos de miles, pues no se olvide que son demasiados ya los afectados después de 15 años de denuncias falsas y salvajes, y no les van a perdonar esa complacencia con la narrativa ideológica y acientífica inventada por el extremismo globalista e izquierdoso que utiliza a la mujer como una excusa o un argumento lleno de falsedades con las que millones de ellas no se identifican.

Es difícil saber si también hay algo de cálculo estratégico en la visión de Cayetana, pero su discurso a este respecto es intelectualmente rotundo y muy sólido. Resulta convincente y consecuente con una visión profunda de cuanto supone de dejación ocasional interesada y cortoplacista en este asunto y no está dispuesta a claudicar ante la sinrazón progre.

La narrativa de Cayetana se sustenta en la mejor tradición ilustrada de defensa de los valores insustituibles de igualdad ante la ley, uno de los pilares básicos de toda democracia, mientras que la podredumbre desvaída, falaz y tramposa del discurso feminista, por más que lo sujeten organismos internacionales de mucho peso y lo trasladen con ahínco la mayoría de los medios de comunicación, no pasa de ser una corriente abrasadora ocasional de río revuelto que terminará por colapsar en su extremismo a medida que siguen aumentando las verdaderas víctima de una Ley que arrasa la presunción de inocencia y genera disparates que afectan no sólo a los varones, sino también a hermanas, abuelas y amistades de cualquier ideología en provecho sólo de una visión sesgada del núcleo duro del feminismo más arrebatado.

Cualquier movimiento de ficha por parte de Casado contra Cayetana por esta cuestión resultaría más dañino para la imagen del Partido Popular que consentirle esa razonada discrepancia pública a la ex portavoz, porque al menos su discurso le concede al votante del PP el beneficio de la ambigüedad y de la duda.




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