Ana Pastor exige, como parte del Plan B del Partido Popular, la presencialidad de los niños en el colegio

La recién nombrada por el Partido Popular vicesecretaria general de Política Social, Ana Pastor, ha anunciado un Plan B concebido por obra y gracia de su formación política, que contemplará entre sus medidas la exigencia de la presencialidad de los niños en el colegio. Pastor ha aclarado que “todos los niños que puedan, en condiciones seguras, volver al aula, tienen que hacerlo, porque ese es el modelo mejor para el aprendizaje”.

La reacción de la ciudadanía a través de redes ha sido contundente y en contra de la nueva vicesecretaria. Para muchos resulta ridículo y contradictorio un criterio de necesidad y conveniencia como el que el Partido Popular va a seguir, poniendo en riesgo a miles de escolares de primaria y secundaria. Porque si ahora resulta que asistir personalmente a clase es “el mejor modelo de aprendizaje” a toda costa y enmedio de un clima de rebrotes alarmantes, también es el mejor modelo de sostenimiento de la economía que los establecimientos comerciales hubieran estado abiertos, y no obligados a un largo confinamiento -apoyado por el Partido Popular, en complicidad con el Gobierno socialcomunista-, como parte de las medidas de un estado de alarma de casi tres meses, tantas veces puesto en entredicho constitucional por destacados juristas. Según la opinión pública, también el mejor modelo para la economía es haber tenido al menos la opción de abrir los negocios. Pero el Partido Popular favoreció con sus apoyos -incluso con la mera abstención de las últimas prórrogas- que el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez pudiera extender a su antojo el estado de alarma, que ha evitado contagios, sí, pero que simultáneamente ha destruido el tejido económico. Miles de negocios no volverán a abrir, cerrados de por vida, y dejó clausurados igualmente miles de hoteles que ahora no puede remontar su actividad, porque tampoco remonta la del turismo en España (una situación que agrava la recomendación de países cruciales que recomiendan a sus habitantes no visitar nuestro país).

A la ciudadanía, crispada con el comunicado de Ana Pastor, sus declaraciones les parecen muy en la tónica del Partido Popular, cada vez más irreconocible y tendente al totalitarismo, sobre todo cuando como en este caso se trata de los hijos de los demás y el peligro que corren de contagiarse del Covid-19.

Los internautas se quejan de percibir un giro del Partido Popular que desorienta a sus hasta ahora simpatizantes, miles de los cuales aseguran fugarse a VOX cuando lleguen las próximas Elecciones. La estimación general que hacen los ex adeptos al Partido Popular es la de advertir que se trata ya de una formación indefinida en su ideología, calificando a su presidente, Pablo Casado, de un hombre dictatorial y sin criterios firmes que, dando bandazos, ha llegado a concebir deshacerse de su portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, una mujer libre y demócrata que no ha transigido con los vaivenes de un Partido Popular que parece tramar estrategias escondidas y ocultas con el PSOE.

Todo indica que se acercan días agitados en el mundo de la Enseñanza, advirtiéndose por plataformas, sindicatos, padres de alumnos y profesores que las movilizaciones, huelgas y protestas continuas serán la suma de un panorama difícil y de contienda en cuanto llegue septiembre.




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