Aeropuertos e ilegales son un foco evidente de riesgo y de contagio. El médico malagueño arrasa con su apuesta sobre lo que iba a suceder

Cansado de la agotadora y estúpida negativa de la izquierda para reconocer su ceguera y la falta de reflejos necesarios que había tenido antes del 8-M, el médico y escritor malagueño Juan Manuel Jiménez Muñoz escribió a finales del pasado mes de junio en su Facebook una predicción en la que adelantaba fielmente el escenario en el que nos veríamos envueltos a finales de septiembre.

 

 

Acababa de decretarse el fin del último estado de alarma (el 23 de junio), tras el cual, según el gobierno de PSOE y Podemos, habíamos vencido al virus y salíamos más fuertes. El propio Sánchez se personaba ante el plasma para recomendarnos a todos que nos echáramos a la calle para disfrutar de la nueva situación: “la nueva normalidad”, decía.

Cinco días después, el 28 de junio, el médico malagueño planteaba su predicción de lo que sucedería en una entrada que tituló “Anarquía vírica” y lo hacía a modo de apuesta: ” Lo que está por ver ahora no son los brotes: es si en España se producirá otra onda epidémica tan GRAVE o más que la anterior, con transmisión comunitaria. Fernando Simón, hace dos días, ha dicho que es improbable. Yo, como capitán “del anteriori”, me voy a mojar diciendo lo contrario: la habrá. Y la habrá antes del mes de octubre. Esa es mi predicción.”

Así de contundente lo expresaba lamentando que políticos y blogueros de izquierda se hubiesen pasado todo el tiempo de confinamiento espantando moscas con el rabo y calificando a quienes se escandalizaban de la pasividad del gobierno antes del 8-M de “capitanes a posteriori”, parida sobrehumana que se le atribuye a Echenique y a su ejército aliado de trolls podemitas.

En su entrada de blog, el médico malagueño ofertaba sus razones para sustentar su pronóstico para antes de octubre. Decía así:

“1- porque hemos pasado del Estado de Alarma al Estado de Anarquía en tan sólo dos semanas.
2- porque nos estamos comportando todos bajo el supuesto de que el prójimo está sano.
3- porque indecentemente, para que no nos molesten, hemos escondido bajo la alfombra los muertos de estos tres meses.
4- porque somos una sociedad hedonista incapaz de sacrificios.”

Una vez expuestos los motivos de su conclusión, que ahora vemos plenamente acertada, el doctor explicaba que con ese pronóstico razonado en la mano procedía a responder a quienes bromearon con la imbecilidad y el negacionismo del llamado “capitán a posteriori” y exponía ya entonces este catálogo de sensateces:

“Ahora responderé con propuestas concretas al chiste del “capitán a posteriori”.
1- ¿Qué ideas aportaría yo al Gobierno Central y a los Autonómicos para que NO se produzca ese rebrote tan grave, el que predigo para antes del mes de octubre? a- Ayudaría mucho que España hiciese caso al reciente acuerdo conjunto de la Unión Europea para cerrar fuertemente las costas a la inmigración ilegal. b- Ayudaría mucho que cada turista que entra en España venga con una PCR realizada en su país de origen. c- Ayudaría mucho que se multase inmisericordemente a los de las mascarillas en los codos, a los contagiados que esparcen virus por no guardar la cuarentena y a los organizadores de botellones y festejos varios. Hay gente que sólo entiende así. d- Ayudaría mucho que la enfermería de los Centros de Salud, que en estos momentos es la verdadera protagonista de la detección precoz de casos y de la investigación de contactos, se reforzase este verano con contratos suplementarios. Lo cual no está sucediendo. Me consta. Y e- Ayudaría mucho que la plantilla facultativa de los Centros de Salud no estuviera mermada este verano bastante más de lo que ya lo está en invierno.”

A juzgar por lo sucedido y lo que vemos, el acierto de Juan Manuel Jiménez Muños ha resultado completo y no por motivos de azar ni palos de ciego, sino porque resultaba prudente pensar que si el Gobierno de España se convertía en el único de Europa en no adoptar medidas drásticas sobre el control en los aeropuertos, acuciado como estaba tras el estado de alarma por intentar salvar la temporada turística del verano inminente para evitar el desplome de nuestra economía, la consecuencia sería la que estamos padeciendo ahora.

Curiosamente, en plena crisis de la pandemia no era difícil detectar, y no por casualidad, que durante algún tiempo los peores brotes de cada comunidad se estaban produciendo en lugares como Madrid, Barcelona o Málaga, ciudades, que más allá de otras circunstancias como la intensa aglomeración urbana, estaban unidas en todo caso por una característica común como es la de contar con aeropuertos internacionales de alta actividad.

Pese a ello, el Gobierno de Sánchez, que es el único responsable que pudiera adoptar medidas en los aeropuertos españoles, sigue aún sin exigir PCR en origen, ni otras restricciones o limitaciones que permitieran mantener un control exhaustivo de esta vía de contagio extensivo.

Igual sucede con la lamentable y penosa ausencia de control que habría correspondido al Ministerio del Interior sobre los inmigrantes ilegales que están entrando de forma masiva por las costas andaluzas durante toda la pandemia, ya que, si bien ahora se están realizando controles PCR sobre estas personas, la vigilancia para que cumplan el confinamiento en los casos positivos es nula y deambulan a su aire sin guardar los protocolos y cuarentenas que debieran ser exigibles. No en vano, la provincia de Almería, que al principio de la crisis contaba con las cifras más bajas de casos detectados, ha pasado a convertirse en una de las que más contagiados tiene en el mapa andaluz.

Cabe recordar a este respecto que China, país de origen del virus, donde los brotes epidémicos arrasaron ciudades enteras, no ha registrado un sólo caso de contagio autóctono desde el pasado 16 de agosto, lo que viene a significar que, tras las severas medidas de confinamiento, la entrada del exterior es la única vía de contagio severo y por ello aplican severísimas medidas de control y cuarentena de cada persona que llega a través de aeropuertos o de buques.

Por todo ello el médico Jiménez Muñoz se preguntaba en su escrito: “¿Qué ideas aportaría yo al Gobierno Central y a los Autonómicos para abordar, si llega el caso, ese rebrote tan grave que yo predigo para antes de octubre?”. Y se respondía a sí mismo:
“a- Ayudaría mucho el confinamiento y el cierre total de fronteras. Esa es la receta inevitable hasta que exista una vacuna. Aunque se joda más la economía. Lo siento. b- Ayudaría mucho, esta vez, mostrar a diario por televisión los féretros, los entierros y los llantos. Somos así de básicos. Lo que no sale por la tele, no existe. c- Ayudaría mucho, esta vez, que a los infractores reincidentes que pongan en peligro la salud pública les asignaran tareas en las residencias de ancianos. Si se van a infectar… al menos que lo hagan trabajando. d- Ayudaría mucho, esta vez, que en las UCIS hubiese más respiradores que pacientes. e- Ayudaría mucho, esta vez, que los profesionales sociosanitarios tuviésemos sustitutos, test de PCR, guantes, EPIS y mascarillas de las buenas. Y ayudaría mucho, esta vez, que los ciudadanos se abstuvieran de aplaudir. Parecería una coña. f- Ayudaría mucho, esta vez, que los 17 Reinos de Taifas colaboraran entre ellos en la compra de material, en el trasvase de profesionales sanitarios y en la derivación de pacientes desde los hospitales más saturados a los menos saturados. Y g- Y también ayudaría, esta vez, que se nos dijera toda la verdad sobre la crisis, que la Oposición colaborase lealmente con el Gobierno y que no se tildara de fascista a quien discrepa.”

Juan Manuel Jiménez Muñoz terminaba su pronóstico añadiendo: “En fin. Creo haber respondido con mesura a los autores del chiste. Por escrito quedan mis predicciones. Ya me mojé. Ya no seré, nunca más, un capitán a posteriori. Hala, lector. Ahora vas y lo cascas. Cagoentó.”

Si pronosticase con tamaño acierto los números de la Lotería Nacional, no cabe duda, a estas alturas el médico malagueño sería multimillonario.




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