Ya tiembla el pulso en la Junta

Isabel Díaz Ayuso ha trastocado todos los valores de la política española de los últimos tiempos, incluidos los de la pandemia. Los ha trastocado tanto que hasta la revisión de las ideas del Partido Popular está ya sobre el tapete, con carácter de urgencia.

Y es que Isabel Díaz Ayuso será del PP, pero va por la vida con nombre propio y sin los complejos de derecha de Casado. Por cierto, que la otra noche del triunfo en Génova, Casado y García Egea al lado de la gigantesca figura política de Ayuso, parecían como los dos achicados fans junto a su estrella queriendo hacerse un selfie con ella. Díaz Ayuso está en el PP, pero no es el PP, cuidado, que es más que el PP. Si lo que hubiese ganado en Madrid  -como se esfuerza en repetir Casado-  es el Partido Popular, si lo encuentra tan vigoroso y fuerte, tan arrollador, ¿porqué se quedó en Barcelona de los últimos? Casado está en posesión meramente de la publicidad, pero no de la verdad. 

Por eso en Andalucía, sin ir más lejos, el presidente Juan Manuel Moreno Bonilla habrá de hacer sus propios esfuerzos para revalidar su posición y la de su partido. Debe recordar que no es más que el resultado de una carambola facilitada por Vox, pero no la consecuencia de una brillante carrera política. Como suele decirse, en su vida se vio ni se ha visto en otra. Y la próxima vez ya no contará ni con Ciudadanos, habiéndosele quedado Marín para hacer torrijas y tocar los últimos compases de un violín en el hundimiento total del Titanic. 

Ayuso ha hecho aprender la lección de la rentabilidad electoral por respetar las libertades de movilidad de los ciudadanos, por abandonar los métodos dictatoriales de las restricciones tipo acordeón, ahora más y ahora menos, con la hostelería y los comercios estrangulados. Ayuso es mucha Ayuso y no caben ahora aquí las agallas de todo tipo (por supuesto las sanitarias) que ha echado al socialcomunismo,  finalmente derribado de sus soberbias y arrogancias. Por eso, y buscando ya prematuramente réditos similares a los de Madrid en Andalucía, el presidente Moreno adelantó medidas el jueves, medidas de abrir la mano, un gran paquete magnánimo y generoso de incongruencias, medidas sin coherencia alguna con la pretensión de ampliar un mes más el toque de queda, que le denegó siempre el Gobierno central. ¿Cómo se puede comprender que mientras se solicitaba la permanencia del toque de queda a las 23:00 horas, se dictaran normas que sí permiten ya cerrar los bares y salas de fiesta tocando la madrugada? Contestando a esa pregunta, no ha podido estar más desafortunado y aprisionado García Egea anoche en La Sexta. Vamos, que no tuvo cojones de contestarla. ¿Cómo se puede comprender que venda la supresión del toque de queda, como si fuera competencia suya, envuelta en el mismo paquete de sus medidas mucho más particulares y autonómicas que las generales para toda España, buscando hacer creer que él dispone de la gracia que es de otro? Pues todo  se comprende con Ayuso, que ha llegado hasta la portada del Financial Time como un ejemplo para los líderes conservadores europeosHasta se han reunido Casado y Moreno Bonilla en secreto  -es un decir-  tal como se han puesto las cosas con Ayuso. Empieza a temblarles el pulso a quienes decían que nos les temblaría nunca. 




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