Y las calles de Barbate se nominaron con los nombres de los asesinos

Foto JORGE NAGORE/ J. C.CORDOVILLA

Después de llevar días llorando y que las lágrimas hayan dejado un surco de dolor en las caras de millones de españoles, todos nos volvemos a preguntar, ¿y ahora qué? ¿Qué pasa a partir de ahora?

Las comparaciones son odiosas, pero es imposible no hacerlas. He visto las caras desencajadas de los familiares. La de esa viuda que, con dos narices, ha desafiado al mismísimo ministro negándose, por la memoria de su marido fallecido, a recibir la insignia de honor por parte del infame.

A esos compañeros desencajados porque, entre otras cosas, podrían haber sido ellos las víctimas. Aunque conociendo el espíritu que les ronda, seguro que hubieran preferido ser ellos los del ataúd antes que sus compañeros. 

Y al pueblo español roto por la injusticia. Como tantas veces. Pero con una gran diferencia. A los funerales de los guardias civiles, policías y militares víctimas del terrorismo de ETA o del GRAPO, acudían los ministros, los miembros del gobierno e incluso el presidente. Y cuando las víctimas era los políticos, incluso la Casa Real. El respeto se mantenía. Incluso la compostura.

Otra cosa es que, a partir de ese momento, el nombre de cientos de guardias civiles, policías, militares, funcionarios y demás ciudadanos, quedaran en el más absoluto rincón de la desmemoria democrática. He tenido el privilegio de conocer a decenas de víctimas que no han recibido por parte del Estado, aparte del funeral y la medalla de turno, la más mínima consideración social.

Y sí, hablo claro. Consideración social.

El abandono y el olvido han sido una constante en todas las víctimas de segunda categoría: guardias civiles, policías, funcionarios y demás ciudadanos. Hasta que llegaron las víctimas políticas. Víctimas también, pero de primera categoría. Otro nivel, oiga.

Posteriormente vimos como los cómplices de los asesinos de ETA, sus secuaces, sus herederos y demás calaña asesina, compartían y comparten el trono del poder del traidor. 

Hoy a mí me inspiraba escribir sobre el individuo que presenta BILDU a las elecciones europeas, un tal Pernando Barrena, que recibió al asesino de mi hermana, José Luis Barrio Martín, como si fuera un héroe en el Parlamento Navarro. Pero al ver las caras de dolor de esas familias, amigos y compañeros de Miguel Ángel y David, supe que mis letras irían dirigidas a ellos, a sus familias y amigos. 

Y no quiero para ellos que la historia se repita. Pero mucho me temo que sí. Pasados estos días de dolor, de rabia y de solidaridad, quedarán en el más absoluto de los olvidos. El día de su muerte lo recordarán como mucho durante un par de años. Después quedarán en la memoria de sus mujeres, padres, hijos y compañeros. Y nadie más llorará por ellos.

Y lo peor de todo, es que los delincuentes seguirán campando a sus anchas. Porque nadie tiene los cojones suficientes para parar esta barbarie. O igual no son cojones. Es cuestión de conveniencias. Y ahí es dónde está la clave del asunto.

Espero que las calles de Barbate no se rotulen nunca con los nombres de los asesinos de Miguel Ángel y David. Que no sean recibidos como héroes cuando salgan de las cárceles donde deberían estar de por vida y no lo harán.

Y, sobre todo, que no vayan en las listas de partidos políticos populistas e indeseables que limpiarán sus fechorías y crímenes para denominarlos hombres de paz en un auténtico ejercicio de revisión histórica hecha a medida. Alguien podría opinar que eso es imposible que suceda. Son narcotraficantes y la sociedad no permitiría semejante barbaridad.

Cierto. Pero los otros eran terroristas que tuvieron sometidos a todo un país durante más de 40 años y dejaron en la cuneta a cerca de mil personas y miles de heridos. Y esa misma sociedad tampoco lo permitiría. ¿O sí?  

Con la deriva que lleva nuestra querida España, cualquier cosa es posible ya.




1 Comment

  1. Raúl Morales dice:

    Tan acertado como terrible Rafael

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *