VOX o PSOE, Alcalde. No le queda otra

A nuestro alcalde le acaban de liberar una tarea de la agenda, ya no tienen que blanquear al PSOE de Koldo, Ábalos, o la amnistía de sus socios terroristas. Antonio Muñoz le ha dicho que se acabaron las componendas, que salvo para garantizar las nóminas de los funcionarios, saludo desde los medios a la afición que le vota, que no lo llame. Ha sido un romance corto, tipo clínex, de usar y tirar. Muñoz, hombre avezado en estas lides de la política, se dejó querer con las ordenanzas fiscales, le hizo una caidita de pestañas con las transferencias de crédito para afrontar sus propios proyectos y ahora, si te he visto no me acuerdo. Devuélveme el rosario de mi madre y ahí te quedas compuesto y sin novio, pero después de blanquear al PSOE justificando la inmoralidad que representa en nuestro país. Y tras aprobarle los proyectos estrella del anterior mandato.

No podemos negarlo, Antonio, eres un crac de la política. Sobre todo, cuando te la juegas con un párvulo que no te ve ni las espaldas al pasar. Parece que el marchamo de regidor experimentado garantía de éxito municipal, que nos vendieron durante dos años de campaña, se ha quedado en alcalde de pueblo con aspiraciones. Serio, formal, pero sin visión política alguna, ni soluciones, propuestas, o modelo de ciudad, salvo el del PSOE claro está. Que ya nos ha anunciado que renueva junto a los presupuestos de Muñoz. Y cuidado Alcalde con las formas, que se empieza invitando a los contratistas a pagar las comilonas y se acaba condenado por prevaricación, como bien saben en las filas socialistas.

Sevilla es mucha ciudad para gobernarla a golpe de ocurrencias, con un equipo que se pasa el día metiendo la pata de la manera más ostentosa. Cuando no lo hace el alcalde con la Plaza de España, con la que parece que tiene especial fijación. Lo mismo quiere cerrarla a los viandantes para poner las carpas, que cuatro días antes dijo que iba a prohibir. No voy a relatar los patinazos de estos siete meses de mandato, que no de gobierno, me aburre solemnemente tanta torpeza. 

Lo que sí le voy a pedir es que recuerde que su tarea es gobernar, pero no en solitario como ya le dijeron los sevillanos en las urnas la pasada primavera. No se puede ser tan soberbio Alcalde, tiene los votos que tiene y por muchas declaraciones grandilocuentes que haga el bueno de Juan, no le dan para ir de prepotente, exigiendo a los demás lo que ustedes no hacen. Tiene usted que sentarse a negociar, no mandar un resumen de presupuesto, que por cierto ni siquiera cuadraba, y sentarse a esperar que los demás grupos vengan a rendirle pleitesía por estar sentado en el sillón con vistas a Plaza Nueva. Si tiene que hacer doscientas llamadas las hace, y personalmente si es necesario para llegar a acuerdos que garanticen la gobernanza de la ciudad. Ya está bien de ningunear a todos los grupos, asuma de una vez que los sevillanos no le han elegido alcalde en solitario. 

Elija, Peláez o Muñoz y si tiene que hacer concesiones, es lo que toca. Solo tiene dos opciones, puede asumir todas las deudas de Muñoz, que no son pocas. Plantear la guerra al vehículo privado, a las sombras a 45º, a la estética de nuestra ciudad, a la limpieza, a los veladores, al modelo de ciudad del sevillano de toda la vida. O elegir la entrada en el gobierno de Peláez y los suyos, que ya han aprendido que no se pueden fiar de ustedes ni un pelo. Lo malo es que estos últimos no le van a dejar gastarse un duro de los sevillanos en banderitas de colores, ni en subvenciones politizadas, ni en cerrar la ciudad al tráfico, ni en trescientos directores generales. Los de VOX lo dicen claro, ellos le tienen declarada la guerra a la agenda 2023. Efectivamente, ninguna de las dos opciones pasa por el gobierno en solitario, pero Alcalde es lo que hay. Tenemos que avanzar y gobernar la ciudad, así que déjese de ocurrencias y tome por fin una decisión. VOX o PSOE, no le queda otra. 




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