VOX, ¿extrema-derecha?

Lo que la amplia mayoría entiende por extrema-derecha hace alusión a aquella tendencia política que aboga por la imposición por medios violentos y antidemocráticos de los ideales de la derecha, y no se ha visto ni en las declaraciones ni actuaciones de VOX conducta alguna que apunte en esa dirección, pues VOX no cuestiona la Constitución ni el sistema democrático ni las libertades individuales. ¿A qué se debe entonces el temor de buena parte de los españoles a una opción democrática? A que así lo han dicho los medios de comunicación, ya que casi ninguno de los que lo critican se han leído su programa electoral, ni han ido a sus mítines, ni sabían siquiera de su sola existencia hasta que conocieron el resultado electoral, pero no debe olvidase que los medios de comunicación son naturalmente subjetivos al tener su propia tendencia, y es lógico que un medio de comunicación privado como La Sexta considere a VOX de ultraderecha, de igual modo que Intereconomía considera a Podemos de ultraizquierda, pero si hacemos referencia a los medios de comunicación públicos cabe recordar que están en manos del gobierno de turno, que en este caso es del PSOE, y le ha entregado a Podemos (su socio de gobierno) el control de Televisión Española.

El eje de conversación política se ha movido hacia la izquierda, por ello, pese a que Rajoy desideologizó al PP, su partido era percibido más a la derecha que en época de Aznar. Esta izquierdización se hace visible con la aparición de un partido como Podemos, que se ha convertido en la tercera fuerza política de España.

Si existe la extrema-derecha es porque también existe la extrema-izquierda, pero curiosamente esta última etiqueta no es utilizada por los medios de comunicación. ¿Sólo hay ultras en la derecha?

Cabe recordar que no es la primera vez que se cataloga como extrema-derecha a un partido del arco parlamentario por mucho que los titulares clamen atemorizados que la ultraderecha ha irrumpido en España, ya que políticos y periodistas de izquierdas adjudicaron antes esa etiqueta a PP, Ciudadanos o UPyD, motivo por el que sorprende que Susana Díaz pidiese a populares y naranjas que no pactasen con la “extrema-derecha”. ¿No eran como ellos? Los ejemplos son muy abundantes:

  • En una fecha lejana como la de 2009, antes de la irrupción nacional de Ciudadanos (cuando estaba recluido en Cataluña), Enric Sopena negaba que el partido de Albert Rivera fuese de centro-izquierda y lo tachaba de extrema-derecha.
  • En 2007, María Antonia Iglesias en Telemadrid (según la izquierda, tan politizado por el PP) decía que el cordón sanitario contra el PP era un “cordón democrático” contra una “derecha fascista”
  • En 2007, el presidente del Grupo PRISA, Jesús Polanco, dijo que las manifestaciones que convocaba el PP contra la negociación con ETA eran “guerracivilistas” y representaban el “franquismo puro y duro”.
  • Santiago Carrillo decía que al PP sólo le faltaban los militares para dar un golpe de estado.
  • Cuando el PP propuso la cadena perpetua revisable, el entonces ministro de Justicia Francisco Caamaño decía que el PP no era un partido conservador sino retrógrado.
  • Cuando Rajoy propuso en 2008 un contrato de integración para inmigrantes, Rubalcaba dijo que la propuesta tenía un “tufo a xenofobia”, del mismo modo que acusó a Acebes de hacer el mismo discurso que Jean-Marie Le Pen (comparándole con alguien que negó el Holocausto).
  • Cuando la izquierda se manifestaba contra los recortes de Rajoy, una de las consignas más coreadas era “Esto nos pasa por un gobierno facha”, del mismo modo que cuando protestaban contra la reforma educativa de Wert la consigna era “Franco ha werto (vuelto)”. No debe olvidarse que Rajoy, tras haber obtenido una mayoría absoluta en las urnas sufrió más de 30.000 manifestaciones y dos huelgas generales en su primer año de gobierno.
  • El que fuera ministro de Justicia del gobierno de Zapatero, Mariano Fernández Bermejo dijo en referencia al PP que “en la Guerra Civil nos tocó luchar contra los papás y ahora contra los hijos”.
  • El mismo día en que Aznar logró mayoría absoluta, desde los micrófonos de la Cadena SER se dijo que “a Lorca lo mató la derecha por ser maricón, la misma derecha que hoy puede ganar las elecciones”.
  • El Partido Andalucista siempre ha representado al PP como la derecha que mató a Blas Infante. 
  • Antes de la aparición de VOX en el panorama parlamentario, Pedro Sánchez dijo que Ciudadanos era “el VOX de la política española”, y Pablo Iglesias que VOX tendría que cantar el Cara al Sol al tener muy difícil diferenciarse de PP y Ciudadanos. Resulta curioso que ahora la izquierda les pida a ambas formaciones que no pacten con aquellos con quienes les equipararon.
  • Destacan las campañas de demonización del adversario perpetradas por el PSOE como el vídeo del dóberman en 1996 o el vídeo de las europeas de 2009, cuando asociaron al PP con ideas como que los inmigrantes nos roban el trabajo, la homosexualidad es una enfermedad o en Europa sólo hay sitio para una religión.
  • Incluso un periodista afín al PP como Federico Quevedo, en el colmo del disparate, llegó a señalar a UPyD como una “nueva extrema-derecha”, pese a haber sido fundado por una ex militante del PSOE. 

¿Se puede ser liberal y de extrema-derecha? El nazismo y el fascismo, comúnmente asociados a la ultraderecha, eran proyectos socialistas, mientras que VOX presenta el programa más liberal del panorama político, recibiendo los elogios de reputados economistas liberales como Juan Ramón Rallo y Daniel Lacalle.

Los medios de comunicación, en su amplia mayoría, tachan a voz como la ultraderecha, pero nunca hablan de ultraizquierda, una posición que para los españoles no parece existir en un incompleto espectro político, de hecho, en las manifestaciones instigadas por Podemos se han coreado consignas como “Sin piernas y sin brazos, los fachas a pedazos” o “Ortega Lara, vuelve al zulo”, pero no se ha utilizado la expresión de ultraizquierdas para definir comportamientos intolerantes sino por el contrario la etiqueta “antifascistas” con el propósito de blanquearlos, ya que se parte de la falsa premisa de que antifascismo es democracia, cuando también era antifascista el estalinismo, que dejó un saldo de 20 millones de muertos.

Muchos se alarman de la presunta llegada de la extrema-derecha, cuando la extrema-izquierda española lleva varios años instalada en las instituciones con una fuerte presencia, dada su condición de tercera fuerza nacional bajo las siglas de Podemos. En un ejercicio de más que cuestionable pureza democrática, en connivencia con la izquierda clásica del PSOE, arrojan fuera de la legalidad a quienes no comparten sus ideas, y lo hacen precisamente sin tener un historial inmaculado. Recopilemos algunos de las actuaciones antidemocráticas de los dirigentes de Podemos:

  • Pablo Iglesias declaró que la sola existencia de medios de comunicación privados atentaba contra la esencia de la democracia.
  • Podemos señaló como “referente de dignidad” a Fidel Castro tras su muerte mientras negó un minuto de silencio a una política demócrata como Rita Barberá.
  • Pablo Iglesias entró en una herrikotaberna en tono elogioso con ETA, diciendo que la Constitución era “un papelito” y ETA fue la única que se dio cuenta.
  • Según un informe de la Guardia Civil, el líder de Podemos era el contacto de Herrira (la red de apoyo a los presos de ETA) en Madrid.
  • Pablo Iglesias se fotografió abrazando a Pablo Hásel, rapero condenado a dos años de cárcel por apología del terrorismo, con letras como “No me da pena tu tiro en la nuca” (en referencia a los concejales de PP y PSOE asesinados por ETA), “Viva los GRAPO” o “Muerte a los Borbones”.
  • Juan Carlos Monedero, ideólogo del partido, propuso ilegalizar al PP.
  • Pablo Iglesias e Íñigo Errejón cantaron puño en alto la Internacional (el himno bajo el que el comunismo causó cien millones de muertos, el mayor genocidio de la historia de la humanidad), algo que hicieron con una bandera de la Unión Soviética con el rostro de Lenin.
  • El que iba a ser nombrado concejal de Cultura de Carmena, Guillermo Zapata hizo chistes antisemitas burlándose del Holocausto.
  • Los principales dirigentes de Podemos han asesorado al régimen chavista de Venezuela, formando parte del consejo directivo de CEPS, por lo que recibieron 3.7 millones de euros entre 2002-2013. ¿Es casualidad que Diosdaro Cabello, presidente de la Asamblea Nacional venezolana, dijera que con Podemos y con Syriza el chavismo tenía su punta de lanza en Europa? ¿Es casual que del consejo directivo de una fundación financiada por un gobierno extranjero salieran los principales dirigentes de un nuevo partido?
  • Pablo Iglesias emitió su programa en Hispan TV, la televisión pública iraní, a sueldo de una teocracia que lapida a las adúlteras y ahorca a los homosexuales desde grúas en plazas públicas. Él mismo decía que se dejaba utilizar por Irán para desestabilizar España.
  • La actual concejala de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, entró en una capilla al grito de “Arderéis como en el 36” en plena misa, amenazando al cura y a los feligreses.
  • Podemos puso como condición para apoyar un gobierno presidido por Pedro Sánchez en 2016  el indulto de Andrés Bódalo, condenado por agredir a puñetazos a un concejal socialista y a una cajera de supermercado que estaba embarazada. 
  • Podemos se ha negado a condenar en el Parlamento Europeo las torturas que se producen en Venezuela pese a condenar las de la CIA, que son sustancialmente idénticas e incluyen violaciones anales.
  • Juan Carlos Monedero describió el proyecto de Podemos como “leninismo amable”. ¿Se imaginan a alguien utilizando como oxímoron para describir su acción política el término “nazismo simpático”? Cabe recordar que Lenin fue el creador de un estado totalitario como el soviético, que causó un millón de muertos en seis años y fue el primero que usó el gas contra población civil, veinte años antes que Hitler.
  • El líder de Podemos ha pedido la libertad de los presos de ETA para acabar con la “excepcionalidad”. Al parecer, para él es excepcional lo que es razonable en un país democrático: que los asesinos estén en la cárcel. 
  • En Segovia, Pablo Iglesias dijo que le gustaría ir a cazar fachas y aplicarles la “justicia proletaria”. 
  • Podemos ha pedido que se elimine el delito de enaltecimiento del terrorismo mientras que ha pedido que se tipifique como tal la apología del Franquismo.
  • Pablo Iglesias ha hecho declaraciones machistas mucho más graves que las que se achacan a Trump, ya que dijo que “azotaría hasta que sangrase” a Mariló Montero, a lo que se suman sus declaraciones clasistas, ya que alardeaba de haber agredido a unos “lúmperes”, según sus palabras, “gentuza de clase inferior a la suya”, a los que partió la boca cuando fueron a robar una mesa de mezclas.
  • Ha formado coalición con Izquierda Unida, que ha llegado a felicitar a Corea del Norte (la dictadura más antigua del planeta) por su “lucha contra el imperialismo yanqui”.
  • El líder de Podemos ha dicho que la guillotina es la madre de la democracia, pidiendo que se armase a la población contra el gobierno y ha dicho abiertamente que le emocionaba ver “cómo agredían policías”.

 Podemos es bajo nuevas siglas la extrema-izquierda de siempre: anticatólica, antiespañola y filoetarra, que ha hecho bandera de los problemas sociales para conseguir votos y presentarse bajo una aureola de transversalidad. Precisamente por esa radicalidad, guardan mucha más semejanzas con partidos a los que consideran de ultraderecha como el Frente Nacional de Le Pen, con los que han votado en el 40 % de las ocasiones en el Parlamento Europeo propuestas para desmantelar el euro y la Unión Europea,  y con partidos que efectivamente son de ultraderecha como los neonazis de Amanecer Dorado en Grecia, ya que su discurso guarda inquietantes similitudes: mientras Pablo Iglesias dice que “el miedo va a cambiar de bando”, Nichos Mijaloliakos dice que “es la hora del miedo para los enemigos de la Patria”, ya que desde la distancia que se supone que les separa ambos extremos, comparten un discurso sustentado en el odio.

A VOX no lo tachan de extrema-derecha por sus contactos con Le Pen, que son sólo un pretexto para los ataques, que vienen desde el nacimiento mismo del partido. Cabe recordar aquel reportaje que publicó en su día el periódico El País bajo el título “Una derecha a la derecha de la derecha”, ilustrado por la imagen de una manifestación de nostálgicos del Franquismo que portaban banderas del águila o la repugnante caricatura de la revista El Jueves representando a Ortega Lara sosteniendo una svástica nazi, de hecho, se prodigaron ya en aquellos momentos los bulos que los equiparaban con Le Pen pese a que en sus inicios el partido no era euroescéptico sino fuertemente europeísta, y prueba de ello es que  presentaban como candidato a Vidal-Quadras, vicepresidente del Parlamento Europeo, tratando de unirse al Partido Popular Europeo (el mismo grupo que el PP). En definitiva, los referentes internacionales no son más que una excusa. El verdadero motivo para ser blanco de tiro de la progresía española es su condición de partido a la derecha del PP, a lo que muchos, sin entrar en demasiadas disquisiciones considerarán que el PP es un partido de derecha, por lo que aquello que esté a su diestra será automáticamente ultraderecha, un esquema que de manera hipócrita no se aplica en el otro lado del espectro político, ya que ha habido y actualmente hay partidos a la izquierda del PSOE como Izquierda Unida o Podemos, que además son comunistas, y nadie los tacha de ultraizquierda pese a que siempre que ha gobernado el comunismo ha sido bajo la forma de dictaduras totalitarias en las que había un único partido legal: el comunista.

Las etiquetas denotan la ideología de quien las pone y la intencionalidad con la que lo hace, de hecho, La Sexta definía a Ciudadanos como un partido de centro-derecha, ¿no era ese el espacio del PP? Presentando a Ciudadanos como la derecha civilizada y moderada, se presentaba al PP como la derecha radical, ya que el partido de Albert Rivera asumía aún más el discurso de la izquierda, en concreto, la ingeniería social progre, convirtiéndose en aquel alumno aventajado que iba más allá. Otro ejemplo de esta tesis, fue la etiqueta que utilizó Canal Sur para definir a Esperanza Aguirre cuando dimitió en 2012, señalándola como “neoliberal”, un término que define más a quien lo utiliza que a su destinatario, ya que es una expresión utilizado por la amplia mayoría de detractores del liberalismo, siendo una contradicción en los términos, ya que las ideas del “nuevo liberalismo” son las mismas que se le asocian al liberalismo clásico y al libertarismo. No es de extrañar que semejante expresión la utilizara un medio escorado a la izquierda sometido al férreo control del PSOE.

Ahora que todas las miradas están puestas sobre VOX, pocos entrarán a valorar la pureza democrática de los aliados de Pedro Sánchez: los pro-etarras de Bildu, que no han condenado los más de 800 asesinatos cometidos por ETA, los golpistas catalanes de ERC y PDeCAT. Cabe recordar que Esquerra es un partido que integra en sus filas a terroristas confesos y no arrepentidos de Terra Lliure, que quema ejemplares de la Constitución y pactó con ETA una tregua selectiva para Cataluña, por lo que no es de extrañar que su antiguo líder Carod-Rovira, tras el atentado de Vic escribiera que con sus crímenes ETA “españolizaba” Cataluña, y que si querían atentar contra España lo hicieran pero se situasen previamente en el mapa. Por otro lado, el PDeCAT es el partido del racista Torra, que sostiene desde tesis muy cercanas a las de los antropólogos nazis que los españoles son bestias que han ocupado Cataluña y se dedican a expoliar. Si en España hay una ultraderecha en las instituciones es la de los separatistas catalanes, que representan la xenofobia y el supremacismo. Si las mismas declaraciones que hizo Torra no hubiesen sido sobre los españoles sino contra los inmigrantes, ni siquiera se habría podido presentarse a una investidura.

¿Todas estas formaciones más la ultraizquierda de Podemos son los que van a dar lecciones de moderación? Descalificando a VOX blanquean a la verdadera ultraderecha. Muchos de los dirigentes de VOX, empezando por el propio Abascal, vienen del ala aznarista del PP, y Podemos, por mucho que se disfrace de transversal, es puro comunismo, de hecho, Pablo Iglesias pertenece desde los 14 años a las Juventudes Comunistas y se proclama como tal, del mismo modo que Monedero fue asesor de Llamazares, en los aledaños de la casta contra la que arremetían. ¿Qué sucedería si en el Congreso entrase Hogar Social Madrid? Su líder Melissa Domínguez viene del partido neonazi Movimiento Social Republicano, tiene tatuada una svástica en el tobillo, tiene como referente a Mussolini y relaciones con partidos neofascistas y neonazis como Jobbik, Amanecer Dorado o el NPD alemán. Si alguien con semejantes credenciales irrumpiera en la Cámara Baja, la izquierda presentaría ahora como lo moderado a aquello que tachó de extremista. Lo hemos visto con PP y Ciudadanos.

No es de extrañar que VOX sea ubicado en el extremo contrario a Podemos, ya que la extrema-izquierda se muestra comprensiva con los terroristas, y la “extrema-derecha” se alinea con las víctimas. Abascal se ha jugado la vida en las Vascongadas a manos de “moderados” y “hombres de paz”, los mismos que secuestraron a Ortega Lara, enterrado en vida durante 532 días. Sin embargo, se ha visto a lo largo y ancho del país una reacción no ya contra el partido sino contra sus votantes, algo que no se vio con Podemos pese a que a una parte de los españoles les causaba auténtico terror porque podrían convertir a España en Venezuela, hasta el extremo de que muchos votantes del PP descontentos con Rajoy por la corrupción y los incumplimientos electorales lo volvieron a votar. En contraste con lo sucedido con Podemos, tras el resultado de las elecciones andaluzas, el diario Público ha propuesto identificar a los votantes de VOX y Pablo Iglesias ha lanzado una “alerta antifascista”. Lejos de lo que dicen ciertos medios, con la aparición de VOX no se ha vuelto a 1936, ya que estamos en 1934 porque la izquierda igual que entonces no acepta el resultado electoral cuando no le favorece. Causa pánico ver quiénes vienen a proteger la democracia: una izquierda que practica el racismo ideológico y se cree en la autoridad de expedir el carné de demócrata.

A VOX se le ha tachado de antieuropeo (¿está en contra de Europa?), eurófobo (¿odia Europa?) y euroescéptico (¿no cree en Europa?), y es lógico que estos insultos de trazo grueso los utilicen quienes caen en un error tan elemental como confundir Europa con la Unión Europea. España es Europa igual que lo es Suiza o Rusia, que no forman parte de la Unión Europea, de modo que estar en contra de Europa como pregona la prensa del sistema es estar contra España porque es parte de Europa. 

  VOX no propone a salida del euro ni de la Unión Europea como hacen UKIP, el Frente Nacional, Alternativa para Alemania o Salvini. Quien ha llegado a proponer un referéndum para la salida de la Unión Europea al estilo Le Pen es Puigdemont cuando Bruselas se negó a respaldar la secesión de Cataluña, es decir, los socios de Pedro Sánchez, aliados con partidos que ellos mismos consideran de ultraderecha como la Liga Norte o Verdaderos Finlandeses, los únicos que les abren las puertas en Europa. A diferencia de los separatistas, VOX ha propuesto una reforma de los Tratados de la Unión Europea para avanzar hacia una UE subsidiaria, del mismo modo que el propio PP se mostró crítico recientemente con el funcionamiento de la Unión al considerar que si la Euroorden no funcionaba, Schengen no tendría sentido. ¿Reformar la Unión Europea es ir contra Europa?

¿Es VOX inconstitucional? ¿Está fuera del eje constitucional por querer la reforma de la Carta Magna? Se da la paradoja de que VOX ha defendido la Constitución, llevando ante los tribunales por las vías del Estado de Derecho a aquellos que han perpetrado un golpe de estado. Por oponerse a las autonomías no está en contra de la Constitución, ya que ha defendido una reforma de la misma en ese sentido, sin ocultar en ningún momento que requeriría de una mayoría cualificada de 2/3. Cabe recordar que el artículo 2 de la Constitución señala como indisoluble la unidad de la Nación española, por lo que bajo ese mismo criterio, cuando Ciudadanos trata de avanzar hacia los Estados Unidos de Europa pretende disolver a España en la Unión Europea, alejándose del espíritu constitucional. Bajo el mismo rasero que se ha utilizado con VOX, ¿son inconstitucionales los partidos que quieren una república? ¿lo son PP y PSOE por haber reformado el artículo 135 de la Constitución? ¿es inamovible la Constitución o hemos olvidado que tiene mecanismos de reforma?

¿Es populista VOX? El populismo, en el sentido en el que se utiliza actualmente hace referencia a dar soluciones fáciles a problemas complejos, y en muchos casos se utiliza para encubrir el verdadero populismo de PP y PSOE. El “papeles para todos” como solución a la inmigración ilegal era una solución fácil para un problema complejo. También lo es implantar de la noche a la mañana las autonomías para contentar a los nacionalistas. O subir el salario mínimo por decreto para combatir la pobreza. O el Plan E como solución a la crisis, y así un largo etcétera. 

¿Es VOX xenófobo por proponer la misma política de inmigración que han llevado a cabo Zapatero y Sánchez? Estar en contra de la inmigración ilegal es para algunos estar en contra de la inmigración en sí, fruto de una simplificación grotesca. ¿Acaso lo moderado es abogar por las fronteras abiertas? El PP recibió las mismas acusaciones en su día cuando se opuso a las regularizaciones masivas de Zapatero, que luego tuvo que rectificar como ahora ha tenido que hacer Pedro Sánchez por el insostenible efecto llamada que han generado. VOX es, entonces, tan extremista como el PSOE.

¿Por qué VOX es ahora peor que PP y Ciudadanos? Porque no se pliega sino que se rebela contra las imposiciones de la izquierda. 




 

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