Votemos

Vaya usted a votar e introducir su papeleta en la urna, pero le pido una reflexión. Recordemos la genial novela de Bram Stoker que parece escrita para ser leída ahora por los españoles. “Entre usted libre y bajo su propia responsabilidad, sin coacciones, y deje aquí parte de la felicidad que trae”. Eso más o memos es lo que dijo el Conde Vlad Drácula a Jonathan Harker al invitarlo a entrar en su castillo… después ya saben ustedes como termina la cosa. El pobre hombre es arrastrado a un infierno de mentiras, falsedades, traiciones. ruindades y sangrías que casi le cuesta la vida. Parece que Bram Stocker escribió la novela para ser leída ahora por los votantes y recordar lo que sucede en España desde que llegó al poder el vampiro psicópata.

Porque a mí, esa frase me hace pensar en muchos políticos actuales que nos invitan a entrar en su juego de Antón pirulero para después dejarnos en la inopia y abandono, y encima nos piden que cada cual atienda a su juego. Por eso no escucho ni veo propagandas ni debates electorales que son teatros esperpénticos con muy malos actores. Tomates a ellos.

Yo soy más de prestar mi voto a quien se lo merece según mis propias normas éticas. Es decir, como siempre, votaré al partido político que considere más honesto y coherente en la fecha de votar. Y que sea ejemplar en su trayectoria democrática, al menos que los candidatos que me piden el voto no tengan rastro de corrupción en su currículum.

Por supuesto que no sospeche yo que tenga intenciones de robar en cuanto lleguen a manejar la pastora imperial. Que el candidato elegido escuche la voz de los ciudadanos y actúe en consecuencia, sin medias tintas. Que no prometa idioteces. Y, sobre todo, que no haga idioteces. Que sea humanista y defensor de la vida. Sin dudarlo.

Que el partido que gobierne tenga la decencia de no pactar de ninguna manera con los enemigos de los españoles, ni con filoterroristas justificadores de asesinatos, ni con independentistas payasos y esperpénticos, ni con prostitutos vendedores de escaños.

Por eso, ahora mismo lo que necesitamos los andaluces para acudir a las urnas es una estaca de palosanto, una ristra de ajos, un crucifijo de plata, un hisopo de agua bendita y todos aquellos amuletos que sean espantadores de vampiros y de chupasangres para poder empezar a fulminar de una vez por todas a este Drácula que desde hace cuatro años nos están absorbiendo las entrañas y dejándonos como mojamas secas, mientras él y sus chupasangres vampiros y vampiras están cada día más ufanos y gordos a costa de nuestra sangría.

Vade retro, gilipollas.




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