La bomba cayó, según las coordenadas geográficas de nuestra bendita ciudad, de buena o mala manera, pero con un denominador común: la sorpresa.

El Consejo de Hermandades ha dado un paso de valentía premiando a la Hermandad de los Dolores de Torreblanca para que su titular presida el próximo 19 de febrero el viacrucis de hermandades. Y digo premiando porque por primera vez, una hermandad de vísperas, y perdonen el término, será quien represente al resto de corporaciones en este acto tan señalado pero a la vez, y año tras año, más devaluado, cristianamente hablando, por los cofrades.

Sí es cierto que había varias hermandades en la terna y que ésta, sin duda, era la que menos nos esperábamos, pero amigos, que también lo merecen, que también es justo y que también es necesario que se reconozca a corporaciones que hacen muchísima labor social en sus barrios. Que Torreblanca, Bellavista o Palmete son más que el extrarradio del cielo de esta ciudad que nos cubre.

¿Sabían ustedes que este barrio que a muchos les da ‘yuyu’ y concretamente esta hermandad, llevan por estandarte como obra social las donaciones de sangre? Caridad, aquello que guardamos a veces en el cajón del olvido.

Una corporación que a día de hoy no se entendería sin el barrio, ni a éste sin ella. Por eso, porque hay más allá, porque lo merecen, porque forman parte de una jornada de esta Semana Santa, dejemos de ser burros buscando la zanahoria.

¿Cuál es el problema? ¿el barrio? ¿la hermandad? ¿la jornada a la que pertenecen?. ¿No deben presidir un viacrucis penitencial donde representan a Sevilla, siendo Sevilla?. La ranciedumbre de la ciudad sé lo que contestaría a estas preguntas, pero ustedes son más listos. Miren, infórmense, no se dejen llevar por adjetivos sacados de la chistera de unos pocos pobres diablos…no se anquilosen en la historia o ésta acabará por devorarlos. Porque se puede entender de Sevilla pero no tener ni pajolera idea de Semana Santa y viceversa, si somos capaces de encontrar el equilibrio, lo bordamos.