Carta de un pacifista ultra violento

“Me llamo Epifanio Frontispicio. Me declaro profundamente progresista, amante de la humanidad y ciudadano del mundo. Mi patria son mis zapatos, el aire y el viento. No tengo mas bandera que la libertad y la fraternidad entre los seres vivos. Reniego de la violencia, venga de donde venga; nada puede justificar que unos hombres impongan su voluntad sobre otros, ya sean estos humanos o animales, mediante la intimidación. Detesto por tanto las armas, el militarismo, los uniformes; las naciones y sus defensores. Fui objetor de conciencia y me negué a realizar el servicio militar en coherencia con mi pensamiento. No creo en las fronteras ni en los que las crean para separar a la humanidad: todos somos legales. Soy de aquellos a los que la música militar nunca supo levantar. Creo en la tolerancia como forma de vida, como vía de entendimiento. El dialogo y la condescendencia son, a mi juicio, el antídoto contra todos dogmatismos con los que los hombres tratan de imponerse unos a otros. El pacifismo es mi única religión. Además de todo esto, disfruto con el deporte y en particular con el fútbol. Soy un acérrimo seguidor del Atlético Tranviario, el club de mis amores. Llevo sus colores y su bandera en el corazón desde que era un niño y no falto a ninguno de sus partidos en los que animo hasta la extenuación para conseguir la victoria sobre el rival.  El himno de mi equipo y su escudo están presentes en todas las facetas de mi existencia y mas de una vez he llegado a las manos en algún bar o en la calle a consecuencia del menosprecio de algún contrincante, sobre todo con esos desgraciados del Deportivo San Herminio a los que odio profundamente y he jurado enemistad eterna. Mi mayor ilusión es aplastarlos, no solo en los terrenos de juego sino en las calles, donde junto a mi grupo ultra, “Legión Atlética” desfilamos desafiantes enfrentándonos a los antidisturbios si hace falta para darles su merecido a esos bastardos. Nada me satisface mas que ver triunfar mis colores, mi escudo y la bandera de mi equipo -que es mi única familia-, al que defenderé hasta la muerte, si es preciso derramando mi propia sangre. Ahora tengo que dejarles porque me voy a la ‘mani’ contra la intervención imperialista en el tercer mundo y no quiero llegar tarde.  Que la paz vaya contigo, hermano. ¡¡¡ Viva el Atlético Tranviario y muera Deportivo San Herminio!!!”

Boca prestada

@eu_leon




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