Una llamativa omisión

Entre las reflexiones y medidas adoptadas en la reciente cumbre vaticana convocada por el Papa Francisco, para prevenir, gestionar y combatir los casos de abuso de menores en la Iglesia, sorprende la omisión de un importante dato sobre el que no se ha hecho referencia. Y es que más del 80% de los menores abusados por clérigos (masculinos), fueron niños, y no niñas. Es decir que, en una abrumadora mayoría de casos los abusadores actuaron contra menores de su mismo sexo.
Una circunstancia fundamental, pero obviada incluso en los debates que precedieron a la elaboración de las conclusiones finales, que además sirve para refutar a quienes proponen como una posible solución de este tipo de abusos, el matrimonio de los sacerdotes; salvo que el matrimonio que se aconseje sea el de los clérigos… entre sí.
La llamativa omisión del anterior dato sólo se explica por la autocensura que ha conseguido imponerse en todos los ámbitos sociales sobre cualquier mención negativa que afecte a la homosexualidad. Incluyendo, por supuesto, los ámbitos eclesiásticos y vaticanos.




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