Todos contra VOX

Dejando al margen al conocido partido de siglas cambiantes y cobijo permanente de proetarras, que tiene bien merecido su desprecio, hacía tiempo que en España un partido político no suscitaba tan intensa y coincidente saña y antipatía desde la izquierda a la derecha, junto a un encendido odio del nacionalismo separatista.

Aunque también hacía tiempo que un partido capaz de aunar todos esos sentimientos contrarios, no levantaba tamaño interés en diferentes sectores de la sociedad que se movilizan y llenan sus mítines hasta rebosar.

Sin embargo, pese al éxito indisimulable que le auguran las encuestas en las próximas elecciones (y que refrendó en las pasadas autonómicas andaluzas), las abundantes críticas que recaen sobre VOX suelen reducirse a unos cuantos trazos gruesos sobre sus propuestas, a burdas manipulaciones de las declaraciones de sus líderes y a injustas descalificaciones personales de sus votantes.

Erradamente consideran sus críticos que así consiguen combatir el gran fenómeno dinamizador que significa la presencia de VOX en el panorama político español. No llegan a comprender que una parte fundamental de su éxito se debe a que son capaces de enarbolar causas muy importantes que ya nadie defendía. Y de devolver a muchos la ilusión de acudir a las urnas sin necesidad de taparse la nariz.




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